02/06/2017 Documental

En "Ensayo de despedida", Macarena Albalustri filma su duelo para decirle adis a su madre

El documental tuvo su premiere en el 31° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y que se podrá ver en el Centro Cultural Recoleta.

La realizadora Macarena Albalustri estrenará el domingo próximo en el Centro Cultural Recoleta su película “Ensayo de despedida”, un documental en el que experimenta un duelo personal a partir de la muerte de su madre y donde encara una profunda investigación familiar -con entrevistas a sus seres queridos, además de fotos, videos y filmes hogareños- para tratar de encontrar el mejor modo de decirle adiós.

Después de su paso por el último Festival de Cine de Mar del Plata, el primer largometraje de Albalustri se verá todos los domingos de junio, a las 19, en el auditorio del Recoleta, donde el público podrá asistir a la construcción de una película en primera persona, una búsqueda que toma la forma de un ensayo personal con una narración por momentos más cercana a la de un cuento de ficción.

Trailer "Ensayo de despedida"


El filme, que cuenta con un guión que la directora escribió junto a Tomás Dotta, surgió de la necesidad íntima de Albalustri de recordar y despedir a su madre, fallecida hace diez años: “Es como una forma de cerrar un ciclo y hacer mi propio duelo. Siento que la película me acompañó en todo ese proceso y, cuando terminé de montarla, ya me había despedido”.

En relación a la génesis del filme, la directora explicó a Télam que “hace varios años se empezó a vender el departamento de mi familia donde falleció mi mamá, y tuve la necesidad intuitiva de registrar ese proceso. Filmé la venta del departamento, pero después abandoné el material y no hice nada finalmente”. 

“Sentía que el tema de la despedida ya no me hablaba ni me interpelaba. Y varios años después fui a la veterinaria con mi gata y me enteré que moriría. Y ahí me encontré haciendo un ritual muy parecido al que tuve cuando despedí a mi mamá. Y entonces ahí sí empecé a hacer el documental”, recordó. 

Albalustri explicó que empezó a meditar sobre “ese ritual de saber que estás próximo a perder a alguien querido y no saber mucho qué hacer, o a la vez saber que todo eso es de alguna manera una despedida. Y pensé que eso no lo había podido tener con mi mamá. Ese fue como un disparador para la película”.

“Fue un documental que se fue haciendo sobre la marcha y con el transcurrir del tiempo”, recordó la directora, que pasó mucho tiempo hasta encontrar el modo en el cual combinar la filmación de la venta del departamento familiar, la muerte de su gata y la despedida tardía de su madre, para lo cual entrevistó a su padre y a amigas de su madre, y trabajó en base a fotografías y filmaciones familiares. 

El desafío principal que le planteaba este ensayo era, según explicó, “cómo poder aunar algo tan particular y personal, y que esta experiencia mía pudiera identificar a alguien. Me preguntaba a quién podía importarle lo que a mi me pasaba. No sabía cuánto debía contar de mi vida personal. Y me di cuenta que cuanto más exponía mi experiencia personal más universal y amplia se volvía la película”.

“Ese era un tema que me ponía bastante en jaque, porque no sabía cuánto contar de mi vida y de mi madre. Sentía que si no construía un personaje identificable y empático la gente abandonaría la película. Tenía que exponer esa particularidad e intimidad para que se volviera más universal y general”, precisó.

La directora sostuvo que eligió la forma de un ensayo porque no encontraba “el gesto de despedida adecuado para decirle adiós” a su madre: “Quería encontrar un gesto ajeno a cualquier tipo de fórmula o prefiguración previa. Había algo en esa falta de un gesto específico que me llevó a investigar mucho para encontrarlo, porque siento que esas pautas de despedida están como prefabricadas”.

Con un tono agridulce, lejano a la solemnidad, y con una estructura cercana a la dramaturgia clásica, la primera película de esta egresada de la Universidad del Cine de Buenos Aires, que actualmente se desempeña como docente de Series de TV en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), encuentra en algunas entrevistas un recurso válido para recuperar la memoria sobre su madre ausente.

“Me di cuenta lo difícil que es entrevistar a alguien. Sabía que mi padre se iba a acordar muy poco y que además es muy evasivo en relación a los recuerdos, por lo cual me iba a contar muy poco y fácilmente se iba a escapar por el chiste. Sabía de antemano que iba a ser un fracaso esa entrevista pero me parecía que era importante también que ese fracaso aflorara”, aclaró Albalustri.

La directora buscó que las preguntas tuvieran dos ejes: “Que me ayudaran a reconstruir un poco quién era mi mamá, y por otro lado, que me ayudaran a saber qué podría ser para ellos un gesto de despedida”. 

“Me parecía muy paradójico no encontrar el gesto preciso de una despedida. Sentía que todo lo que hacía para despedirme me lo habían preconcebido las películas. Sentía que tenía una cámara al lado y que lo que tenía que hacer era lo que yo había visto en las películas. Era como si la ficción me hubiera enseñado cómo despedirme”, señaló.