15/05/2017 teatro

Karina K vuelve al útero del under de la mano de "Mamá Punk"

La multifacética artista canta, baila y dirige con su talento desbordante la antiópera inspirada en la cantante alemana Nina Hagen, referente del movimiento cultural y emblema de los '80.

Por Laura Ferré

Karina K, artista multifacética encarna a "Mamá Punk" en la antiópera inspirada en la cantante alemana Nina Hagen, referente del movimiento cultural y emblema de los '80, en una puesta autogestionada por la actriz, quien canta, baila y dirige con su talento desbordante y puede verse los jueves en el Maipo (Esmeralda 443), a las 22.45.


A los 18 años asistió al promocionado casting de "Sugar", aquella versión del musical de Jule Styne, Bob Merrill y Peter Stone protagonizada por Susana Giménez y quedó seleccionada como una de las integrantes de la orquesta de señoritas y desde entonces nunca paró.

Su carrera tiene la cualidad de combinar trabajos en escenarios alternativos, como la maravillosa "Antidivas", el neo cabaret que la llevó de gira a España, con espectáculos pequeños y exquisitos como "Souvenir", dirigido por Ricky Pashkus, junto a los imponentes musicales como "Cabaret" y "Víctor y Victoria", la reciente "Yiya, el musical", también con dirección de Pashkus , más un recorrido por los textos de Niní Marshal, siempre en composiciones comprometidas, sólo por citar algunas de sus creaciones.

Karina K comenzó a escuchar a Nina Hagen hace muchos años y exploró las distintas facetas de la cantante, generadora de una propuesta que trascendía su cara maquillada a rabiar, quien pensó a la Alemania comunista como, "un gran teatro".

Télam: ¿"Mama Punk" implica un regreso a lo alternativo?
Karina K: Sí, es volver con un recorrido enriquecedor a cuestas. Sentí la necesidad de autogestionar una obra desde el vamos, hasta su horario (jueves, a 22.45) tiene que ver con una dinámica más off que estoy agradecida de retomar, esa clima nocturno creativo que se respiraba en Cemento, Paladium o el Parakultural, espacios donde me nutrí. Luego de protagonizar musicales dirigidos por el genio de Ricky (Pashkus), tengo la oportunidad de dar esta vuelta en mi carrera, con un público que ya me conoce. El espectáculo surge de una idea que me ronda desde hace años: Lo escribí, fabriqué accesorios, estoy atrás del vestuario, seleccioné y traduje las canciones junto con Tomás Rodríguez, director musical de la puesta, un proceso total de casi dos años. Mi amigo Tino Tinto, referente de la escena alternativa, hace la asistencia de dirección. Creo que lo más difícil fue decidir qué temas dejaba afuera, Nina tiene mucha producción buena.

T: Hay algo del exceso en las criaturas que interpreta: Judy Garland, Sally Bowles en Cabaret y ahora la señora del punk...
Karina K: Es cierto, son mujeres intensas, inmersas en una suerte de desborde, ideales para actuarlas. Judy, por ejemplo, fue una transgresora, se animó a cantar desde sonidos más graves, salidos del pecho y de las entrañas, y así transitó su vida. Nina nació en Berlín cuando Alemania aún estaba dividida, huérfana de padre, sus abuelos murieron en campos de concentración y su mamá quien también era cantante, se casó en segundas nupcias con un hombre crítico de la entonces República Democrática. La artista tuvo una formación académica estricta, fue una alumna excelente, formada en ballet y ópera, sus gestos, las conductas excesivas generalmente estaban al servicio de comunicar cierta cuestión, hoy, con más de 60 años, siguen en esa línea.


T: El punk tiene algo de ese espíritu...
Karina K: ¡Claro! Intento que en la puesta quede expuesta esa filosofía de desafiar los clichés de pensamientos. La cantante se vive reinventando, otro postulado del punk, pero abordamos su figura desde distintas aristas: la político, su defensa de los derechos humanos, el compromiso con la ecología y la espiritualidad, ya que desde hace años se convirtió al hinduismo.

T: Su vida espiritual resulta un punto en común con la suya...
Karina K: Comparto plenamente su ideología: el humanismo, sentirse una pieza más del engranaje de la naturaleza, sus valores. Quizás lo más conocido de ella es su rebeldía, la transgresión que ella se esmeró en evidenciar; pero el show está inspirado en ella, donde trato de dar a conocer las ideas y sus acciones, más allá de su energía desenfrenada, casi lo más difundido por los medios. En cuanto al tema espiritual, soy budista, pertenezco a una asociación budista laica internacional llamada Sokka Gakai, comprometida con la paz mundial.

T: En "Souvenir" interpretó a la estadounidense Florence Foster Jenkins, considerada "la peor soprano de la historia"...
Karina K: ¡Disfruté tanto esa pieza! Ahora estoy haciendo una "antiópera", pero el universo de la lírica posee una carga teatral potente, su fuerza dramática además se lleva bien con el humor. Cuando compuse a Florence fue un desafío desentonar en las notas, en el momento justo y que el público lo soportara, casi como caminar en la cornisa. Acá, si bien está presente la cuestión operística, no se trata de un musical clásico ni de un recital, la presencia de Cosma, además, un personaje fantástico que cuida a Nina en escena, termina de conformar un viaje por registros diferentes.

T: Cosma Shiva se llama la hija de Hagen...
Karina K: El personaje toma su nombre, pero representa una deidad con quien la protagonista se relaciona e influye para que ella no abandone la música. Cynthia Manzi (su esposa en la vida real), actriz que trabajó en "Un día Nico se fue", "La Parka" y "Alicia en Frikiland", lo interpreta. Como es joven, cosa que sucede con otros integrantes del equipo, va descubriendo a Hagen y comienzan a fascinarse con el personaje.

T: ¿Seguirá su carrera en el cine?
Karina K: Me encanta. En este momento está en cartel "Mariel espera", de Maximiliano Pelosi, donde encarno a la jefa del personaje de Juana Viale. Se trata de un lenguaje con tiempos y hechura diferentes al teatro, pero que me apasiona.
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