12/05/2017 este sbado

Jvenes artistas realizarn una performance colectiva Centro Cultural Recoleta

Las actividades serán durante cuatro días y están inspiradas en las míticas veladas que jóvenes artistas y escritores mantenían en un night-club de Zurich en 1916.

"Antihomenaje DADÁ (101 años del Cabaret Voltaire)" da título a la gran performance colectiva que este sábado ocupará tres salas del Centro Cultural Recoleta, con 20 proyectos de más de 40 jóvenes artistas argentinos que se apropiaron de la herencia lúdica, revulsiva y provocadora del dadaísmo.


Este antihomenaje llega al edificio de Junín 1930 inspirado en las míticas veladas que jóvenes artistas y escritores mantenían en un night-club de Zurich en 1916, oponiéndose a lo establecido con poemas sonoros, textos simultáneos y encadenados, pinturas abstractas, danzas cubistas, y máscaras africanas.

Curada por Emilio Garcí¬a Wehbi y Ricardo Ibarlucí¬a, la muestra que ocupará las salas Cronopios, J y C del Recoleta se enmarca en la II Bienal de Performance (BP.17) que durante 25 días, hasta el 7 de junio próximo, ofrecerá 55 espectáculos de 100 artistas locales y extranjeros en unos 15 museos y espacios culturales porteños y bonaerenses.

Durante cuatro días, entre las 18 y las 21.50 del 13 al 16 de mayo, quienes deseen experimentar el cruce de música en vivo, danzas, proyecciones, acciones multimedia participativas y actividades performáticas podrán hacerlo en forma gratuita en el porteño CCR.

"Esperemos que esta performance tenga efectos tan saludables como los que pudo tener el dadaísmo para el arte de su tiempo: la rebelión, la risa que purifica y destruye las formas cristalizadas, el estímulo a formas creativas más libres", dice a Télam el filósofo Ibarlucía.

El texto curatorial que invita a recorrer la muestra evoca los orígenes del pequeño club nocturno llevado adelante por jóvenes desertores, objetores de conciencia y pacifistas que en plena Primera Guerra Mundial se opusieron a la masacre con música "bruitista", performances futuristas, disfraces y canciones rusas.

En el club fundado en febrero de 1916 nació la palabra dadá que, "tan inocente y peligrosa como los juegos de los niños" llamó a "romper las convenciones, destruir la maquinaria de la cultura y empezar de cero", señala el texto.

Quien recorra las salas verá un caos que no es de museo, la muestra "está absolutamente ordenada y codificada pero tiene la impronta de dadá: simple, no convencional ni espectacular que parece poca cosa, como cuando en Zurich entrás al Café Voltaire", advierte García Wehbi.

Esa disposición de las cosas, dice, responde a "una voluntad de desmuseificación que va contra el carácter mercadotécnico que asumió el museo en el siglo XXI, dando relevancia a lo 'hipster' y lo 'chic'".

La museificación del arte moderno -aporta Ibarlucía- genera el efecto que dadá combate: la idea de que la obra de arte es algo separado de la vida, que está hecha para contemplarse".

Dadá juega con las palabras, los colores y las formas. Busca acercar el arte a la vida cotidiana "no en el sentido posmoderno de reconciliarse todos en sus aguas ancestrales, sino en el de rechazar un arte que se señala a sí mismo diciendo 'yo soy arte', 'no me toquen', 'mírenme, tengo un valor en el mercado'", refuerza Ibarlucía.

La propuesta montada en Recoleta busca "interpelar, provocar un shock en el espectador", como el dadá, agrega, que "es asocial, maleducado, impolítico y rechaza la hipocresía del gusto y el silencio ante lo que nos parece soporífero".

Las obras que van a ponerse en funcionamiento en ese centro cultural "entran en discusión con la actitud de reverencia hacia lo que está insituido como arte contemporáneo, asumen los dispositivos de la contemporaneidad pero los direccionan de otra manera", resume.

Las obras que se verán del sábado al martes próximo fueron seleccionados entre 200 proyectos presentados dentro de una convocatoria realizada por García Wehbi e Ibarlucía para participar del "antihomenaje".

Los curadores funcionaron además como tutores, dos veces por mes, de diciembre a mayo. Los jóvenes autores de las 20 ideas elegidas se reunieron con ellos para reformular o profundizar lo que venían haciendo con una mirada colectiva y la conciencia de que cada una de esas piezas formaría parte de una acción aún mayor.

Esa cosa de feria continua, con números simultáneos, encadenados e instalativos que proponía el Cabaret Voltaire, "desestructurada dentro de una estructura" fue retomada "a partir de proyectos que permitieran diferentes accesos por parte del espectador", explica García Wehbi.

Ahí se inscriben obras como la máquina low-fi creada con computadoras viejas para procesar y mezclar textos preexistentes, creando un sistema de non-sense (sin sentido) que acumulará dos páginas por minuto durante cuatro días con nuevos textos; o la instalación que invita a elegir una palabra para sumarla a un gran fresco.

"Lo más parecido a un cadáver exquisito que habrá -anticipa Ibarlucía-, porque es más bien una remisión a una vieja práctica dadaísta del collage y la sopa de palabras".

La diversidad de proyectos compone un cuadro performático mayor: "Como en el dadá, ninguna obra es en sí misma sino en su activación colectiva", insiste.
Se trata de obras como el "Poema Dadaísta colectivo" de Victoria Boulay; "Moneyfest", de Marina Otero; "Usuario", de Florencia Solari; "Insanity solo", de Rocí¬o Marano; "Posesión", de Federico Fahsbender y Roberto Cigarrán; "Sumisión", de Iván Enquin.

Todas esas piezas, agrega Ibarlucía, "están dispuestas a jugar esa provocación respecto a las tendencias predominantes, los clichés y las formas más estandarizadas del arte actual desde distintas perspectivas".

Sarah Marques Duarte acoplará a esa red su "Nacimiento de la pintura"; Manuela Sol Aquino la "Cena con pulpo"; Belén Parra a "La virgen ñandú"; Felipe Sáez Riquelme, "Himnosis"; Mateo de Urquiza el "Manual del buen performer"; y Rosario Alfaro a su "Madame Dadá".

"Muchos critican lo que es formar parte de un proyecto que se enuncia antiinstitucional en un marco híper institucionalizado donde intervienen dos bienales -la BP.17 y la de Arte Joven y un centro cultural oficial", aporta García Wehbi.

Cada una de esas nuevas obras "se posiciona discursivamente y asume sus contradicciones", resume el también director teatral. "No hay crítica que no sea autoparódica, lo revulsivo y provocador característico del dadaísmo está presente en todas ellas", concluye Ibarlucía.

La performance se completará con obras como "La ópera de las cosas", de Diego de Angeli y Tomás Fage; " M a s C- a - R A D- a- d í", de Marí¬a Emilia Franchignoni; "La máquina de rezar", de Pablo Ramí¬rez y "Shoot me !", de Lucio Bazzalo y Gastón Exequiel.

Así como el Colectivo Mod, integrado por Andrés Belfanti, Salvador Marino e Ismael Verde que participará con "Códex"; Amalia Tercelán que lo hará con su "Concierto para trituradoras"; Nazareno Pereyra que presentará "La venus retornable"; y Marcos Perearnau qué mostrará "La Réalité".