11/05/2017 escenarios

Carolina Guevara da pelea desde el humor en "Los golpes de Clara"

Carolina Guevara, integrante fundadora del grupo de teatro independiente El Bachín, escribe y protagoniza los sábados a las 20.30 en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) el unipersonal "Los golpes de Clara".

Por Laura Ferr

Los golpes de Clara", una puesta capaz de recorrer las peleas cotidianas de las mujeres en el ring de lo doméstico desde el humor, sostenida en un trabajo impecable y con gran entrega física.


La pieza, dirigida por Leandro Rosati, explora la vida cotidiana de una mujer atravesada por una situación de violencia, quien decide redireccionar la agresión recibida y entrenar boxeo en su casa, pero lo hace desde un registro de comedia crítica, alejado de la risa fácil generada por otros discursos que circulan sobre el tema.

"Cuando un boxeador es noqueado no significa, como suele pensarse, que haya quedado sin sentido... significa, más poéticamente, que ha sido sacado del tiempo", dice la escritora estadounidense Joyce Carol Oates en su ensayo “Del boxeo”, y la temporalidad es un factor clave en la puesta, donde las acciones se enhebran unas con otras a ritmo sostenido y forman un collar de experiencias presentes y pasadas que pueden diseñar una promesa de futuro para esta criatura urbana.

"Los golpes de Clara" es un unipersonal, pero Guevara nunca parece estar sola sobre el escenario, está acompañada por distintos personajes a los que les pone el cuerpo (literalmente) y logra que habiten el espacio escénico con tanta fuerza que el espectador alcanza a percibir la presencia de los policías, las amigas, ex pareja, maestra, prima y los hijos a los que encarna, con el "punching ball" siempre cerca.

La artista es una de las fundadoras del grupo El Bachín junto al que comenzó a producir las premiadas creaciones en el 2001, entre las que se destacan sus trabajos como actriz en las obras: "Fidel, Fidel. Conflicto en la prensa" (2015 -2016) o "La gracia de tener"(2011-2012), sólo por citar algunas, escritas y dirigidas por Manuel Santos Iñurrieta (director artístico del grupo) y también estrenadas en el CCC.

Télam habló con Guevara sobre el riesgo de enlazar humor y género.

Télam: ¿Qué la llevó a escribir y actuar por fuera de El Bachín?
Carolina Guevara: Quería trabajar temas de género y la comedia, un lenguaje donde quedás expuesta desde un gran trabajo físico, transitarlo favorece la mirada crítica, plástica, permite esquivar estereotipos y evita que el texto se vuelva un sermón baja línea. En el Bachín transitamos el humor, pero siempre está dado desde lo épico, para reforzar los distanciamientos brechtianos, acá aposté a la tradición de la comedia, donde lo que se destaca es la posibilidad de contar un cuento y lograr la acción a partir del relato.

T: ¿Cuáles son sus referentes en la comicidad?
CG: Me gusta trabajar el humor oscuro, ácido, con guiños. Chaplin, Niní Marshall, Capusotto, Gasalla, Urdapilleta y Tortonese, me maravillan desde mis 11 o 15 años, tienen una gran potencia actoral.

T: En “Los golpes de Clara” el humor permite transitar cuestiones de género sin banalizar…
CG: Las obras sobre el tema, muchas veces se basan en hechos históricos o noticias, Clara es una mujer urbana cualquiera y decidí abordarla a partir de la comedia por gusto estético acerca de la impunidad otorgada por el género y porque existe una enorme alegría en nosotras, bastante evidente cuando nos reunimos. En la puesta, la protagonista se junta con pares, la mayoría está en la lona, y surge el proyecto de elaborar y salir a vender panes caseros por las ferias. La puesta habla también de la gesta de las mujeres al organizarnos, con el alimento en el medio.

T: ¿Cuál fue el punto de partida?
CG: Una imagen, la de una mujer boxeando que me parece fuerte a nivel teatral y lo doméstico pensado como un ring, ya que implica una deuda a nivel género. Los varones, cuando vamos a los extremos, acuerdan en que la violencia es una barbaridad y se sacan la foto con el cartel de ‘Ni una menos’, pero a nivel cultural, día a día, la deuda permanece. Las responsabilidades del cuidado de hijos, ancianos y enfermos, por ejemplo, sigue recayendo en las mujeres como si fuera algo natural, parte del sentido común. Las tareas domésticas son un trabajo no remunerado, doble jornada, como una doble plusvalía. A esa representación inicial se sumó la coyuntura política que es violenta de manera permanente y tampoco quería omitirla, por eso Clara es una criatura actual: Madre, separada y ahora desocupada, porque antes trabajaba en un programa estatal de mujeres en riesgo. La bronca se le empieza a generar a partir de circunstancias concretas porque estar desocupado resulta muy violento, y en general la tasa de desempleo femenina siempre es mayor.

T: ¿Una cuadrilla de mujeres que buscan justicia por mano propia es una idea presente en la pieza?
CG: No. Clara hace un recorrido y se de cuenta que la cuestión no va por allí. Tomo algo del “Qué ganas de cagarte a trompadas” que muchas sentimos frente a situaciones cotidianas agresivas: desde la grosería del piropo callejero, un anuncio del gobierno, comentarios sobre las noticias, decido salir de cierto estereotipo y mostrar la bronca que me despiertan estas cosas y resaltar: "ojo, me voy a defender". De hecho hay muchas mujeres entrenando judo, karate o boxeo como parte de su recurso de defensa personal.
"Los golpes de Clara", de y por Carolina Guevara, con dirección de Leandro Rosati, puede verse los sábados a las 20.30 en la sala Osvaldo Pugliese del espacio cultural sito en Corrientes 1543, del centro porteño.