08/05/2017 OPININ

No soy una "operadora eclesistica"

La autora responde con una carta a una nota publicada hoy por Horacio Verbitsky.

Silvina Oranges

Por Silvina Oranges

Hoy experimenté en carne propia la infamia y la calumnia.

Tengo 22 años de trayectoria en la agencia de noticias pública Télam, desde donde me especialice en la cobertura de temas religiosos, entre otros variados temas que cubro cotidianamente. No soy una operadora eclesiástica en Télam. Soy una periodista con fuentes en el ámbito eclesiástico, y trabajo profesionalmente, de la forma que ese periodismo pareció hace años olvidar. Y, a esta altura, parece que el señor Verbitsky no conoce las diferencias.

El viernes 28 de abril la agencia Télam publicó una nota hecha por mí con el anuncio de la agenda que tenía previsto tratar la asamblea plenaria del Episcopado que se reunió en Pilar, tal como se desprendía de un comunicado que la oficina de prensa de la institución envió a absolutamente todos los medios de comunicación. Ninguna operación, sólo información y trabajo periodístico.
Y es el propio Verbitsky quien concatena mi trabajo con un hecho absolutamente personal: tuve la alegría de poder compartir un mate en la plaza San Pedro con el papa Francisco, en el marco de un largamente soñado viaje personal que hice junto a mi marido a Roma el mes pasado. ¿Qué tiene que ver eso con la publicación de información?

Sólo una mente afiebrada y retorcida puede vincular los hechos, construir un relato falso y hacerme parte de un supuesto entramado entre el gobierno, la Iglesia y la Corte Suprema para reflotar el tema de la “reconciliación”.

Para mi mayor estupor, la nota utiliza además una foto personal tomada de las redes sociales sin mi permiso ni consentimiento.

Recibí de inmediato la solidaridad de mis colegas que conocen de mi trabajo serio y responsable. Es lo único que me importa.

Parece que ante la necesidad de 'pegarle' al papa Francisco o de señalar una afrenta a la política de Memoria, Verdad y Justicia -a la que siempre apoyé- cualquiera puede caer en la volteada, sin importar publicar falsedades o mentiras. Espero una retractación pública de parte de Verbitsky y agradezco las muestras de apoyo que recibí en las últimas horas.