06/05/2017 Malba

En “Los ganadores”, Frenkel indaga en “la comedia humana” a través del mundo de la entrega de premios

Una profunda necesidad de pertenencia, éxito y reconocimiento es el tema que subyace en el nuevo y atrapante documental de Néstor Frenkel que se estrenará hoy en el Malba.

Los ganadores, de Néstor Frenkel


Una profunda necesidad de pertenencia, éxito y reconocimiento es el tema que subyace en “Los ganadores”, el nuevo y atrapante documental de Néstor Frenkel que se estrenará hoy en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

La obra retrata “la comedia humana” del insólito mundo de la entrega de premios, sus liturgias y entretelones, con reglas y una lógica propias para un incesante intercambio de estatuillas y aplausos.

Con la misma legitimidad que los Oscar, los Goya o los Martín Fierro, aunque con menos difusión y prestigio, existen en el mundo -y particularmente en Argentina- una cantidad innumerable de asociaciones que entregan premios y galardones a los autores y periodistas que difunden el cine, la música, el teatro, la radio y la televisión, diseñados con figuras de animales, objetos, personas o, simplemente, geometrías y abstracciones varias.

“Que un premio sea más conocido no lo convierte de por sí en más verdadero que otro. Son todos igual de inventados, aunque algunos sean más efectivos. Siempre se trata de alguien inventando que alguien ganó o perdió. Son gente que se reúne para sentirse querida y afirmar que lo que hace vale. Aunque siempre por detrás se juegan redes de influencia que tienen que ver con la construcción de un prestigio”, explicó Frenkel, que logra aquí una verdadera pieza de antropología social.

En una entrevista con Télam, el director (que a partir del jueves próximo también empezará a exhibir su filme en el Cine Gaumont de Buenos Aires) afirmó que una de las razones que lo llevaron a filmar esta película fue su necesidad de “tratar de entender la comedia humana o el drama de la vida".

"Quería averiguar, a través del retrato de estas personas, cómo hacemos para sobrevivir y nos inventamos mundos y situaciones que nos puedan causar felicidad”, sostuvo.

Como en “Buscando a Reynolds” (2004), “Amateur” (2011) o “El gran simulador” (2014), Frenkel eligió un tono cómico para abordar este universo variopinto de premios, nominados y ganadores, pero aclaró: “No hago películas para burlarme de alguien, miro ese mundo y trato de ver en qué se pueden parecer ellos a mi. Miro a otros para tratar de entenderme. En principio me río de mi mismo y me río del mundo”.

“La comedia se me da naturalmente, porque me permite observar otras facetas y me lleva a una reflexión más profunda sobre la necesidad humana de sentirse querido y reconocido. En este caso, los premios son formas insólitas de buscar afecto. Y la comedia me ayuda a realzar cierto absurdo de la necesidad humana de sentirse reconocido”, agregó el cineasta, que evitó “el chiste fácil y el humor simplón”.

En su intento por describir un universo particular que maneja sus propias reglas y liturgias, Frenkel investiga en internet el origen de esos premios, recorre las ceremonias, entrevista a premiados y premiadores, y se concentra en el trabajo de uno de ellos, el creador de los premios Estampas de Buenos Aires, un jubilado que comparte con su esposa la producción de programas de radio y televisión sobre tango.

El director lo descubre, justamente, moviéndose de mesa en mesa durante una ceremonia de entrega de premios, y luego lo sigue en la intimidad del estudio de radio donde habla de tango y programa viejas canciones, lo acompaña a otros eventos donde le llueven los premios y, por último, muestra cómo trabaja para organizar su propio acto, invitando a los nominados, diseñando las estatuillas y ayudando incluso a poner las mesas y planear el menú.

“Me atraen mucho estos universos paralelos con reglas y valores propios. Son mundos con una lógica propia, una red de relaciones con sus propias reglas. Se trata de micromundos dentro de este gran mundo. Observándolos es como intento de mirar al mundo”, dijo Frenkel sobre esta “especie de comunidad que viaja por todo el país, una hermandad, casi como una farándula de gente que no es famosa pero en ese mundo es como si lo fuera”.

Para Frenkel, “todos podríamos decidir fundar un premio y darlo y decidir quién lo merece o no".

"Si uno juega ese juego puede jugarlo a fondo y construir una vida alrededor de eso. Yo simplemente lo observo. La cuestión es que acá se notan un poco más las costuras y todo es un poco más evidente. En todos los ámbitos se juegan juegos similares. Hay cierto grado de autoindulgencia, inocencia y cinismo. A mí me gusta ver la cosa más inocente y feliz, la cosa más apasionada. Aunque también sobrevuela la figura del vendedor de ilusiones”, agregó.

“Esos premios tienen una función social importante, porque les provee un poco de felicidad. Las ceremonias son momentos de alegría, donde todos se sienten valorados, se aplauden unos a otros y cada uno puede decir lo que quiere”, destacó el director, para quien existen allí “ciertas liturgias compartidas, todo un léxico y una gestualidad que se toma como natural pero no sé qué significa. Juegan a ser otros, mostrando ecos de quienes respetan o admiran”.

Se trata, como dice Frenkel, de “una red informal conformada por gente de todo el país que organizan, participan, premian y son premiados por sus emprendimientos artísticos o periodísticos en una especie de juego o fiesta entre amigos. Y uno no puede dejar de preguntarse cuánto de inocencia y autoengaño, cuánto de egocentrismo y cinismo, hay en cada uno de los que participan de estas ceremonias”.

En relación a su forma de trabajo, que logra un acercamiento íntimo y minucioso al mundo que registra, el cineasta aclaró que al momento de filmar la realidad “hay que llegar con ideas y deseos. Y a la vez no, para dejar que las cosas sucedan frente a vos. Necesitás cierta sensibilidad para poder captarlo. Hasta en el último día de rodaje puede aparecer la película. Podés filmar una semana entera y que la película aparezca en el último minuto”.

“Eso es lo que tiene de apasionante y angustiante el documental: una incertidumbre permanente. Hay que saber observar y esperar. Lo que suceda generalmente te excede. Es un poco un equilibrio entre ser espontáneo y darle un sentido estético, especialmente en el montaje, donde la película cobra un ritmo, un tono y especialmente una ética, ya que uno debe decidir qué queda adentro y qué no”, agregó.

Para leer el cable de la nota acceder a: https://cablera.telam.com.ar/cable/503803/en-los-ganadores-frenkel-indaga-en-la-comedia-humana-a-traves-del-mundo-de-la-entrega-de-premios