30/04/2017 arte

La escena contempornea del arte argentino protagoniza una muestra en la casa de Victoria Ocampo

Hasta el 17 de mayo se expondrán 29 fotografías, objetos, dibujos y pinturas de los ganadores del Concurso de Artes Visuales 2016 del Fondo Nacional de las Artes (FNA).

La casa de Victoria Ocampo en Barrio Parque expone hasta el 17 de mayo 29 fotografías, objetos, dibujos y pinturas de los ganadores del Concurso de Artes Visuales 2016 del Fondo Nacional de las Artes (FNA), en el marco de “una nueva etapa en la cual busca recuperar su rol de financiador de artistas y organizaciones culturales”, remarcó su titular, Carolina Biquard.


En la planta baja de la icónica casa que Victoria Ocampo mandó construir en 1928 -sus bloques racionalistas son los únicos en esa zona porteña de construcciones clásicas-, las obras ganadoras dan forma a la muestra con que el FNA retoma una antigua tradición de concursos -los últimos fueron hace más de una década- en busca de “financiar a los artistas argentinos para que sigan produciendo”, explicó a Télam Biquard.

Eduardo Stupía, director del área de Artes Visuales del FNA y curador de la muestra con que el FNA reabre formalmente los concursos, se refirió a “una curaduría geográfica, porque la primera curaduría la ejerció el jurado cuando tuvo que elegir de manera conceptual a unos 60 premiados y seleccionados entre más de 3.000 trabajos”.

“Lo que hicimos fue colocar mucha obra en un espacio extraordinario y al mismo tiempo reducido, tratando de que las obras respiraran y no se disputaran entre sí”, puntualizó.

 Así, el “Collage #103” de Rosana Schoijett, ganadora en la categoría de Escultura/objeto; “El paisaje nuestro” de Paula Otegui, quien obtuvo el primer premio en Pintura/dibujo; y “Luz accidental”, la fotografía con que Pablo Ziccarello se impuso en esa categoría; junto a otras 26 obras dan cuenta de “una escena artística local muy diversa”, señaló Silvia Gurfein, quien se desempeñó como jurado junto a Ana María Battistozzi y Teresa Constantin.

“Fue una ardua tarea que llevó meses, las aplicaciones online facilitaron muchísimo las posibilidades de participar y tuvimos que elegir 58 trabajos sobre un total de 3.200 ”, recordó Gurfein sobre el proceso de selección en que se tuvo en cuenta “la producción de cada artista, el compromiso con su trabajo, su resultado de concentración y de esencia profunda”.

“Si bien se buscó pluralidad y alentar producciones diversas, muchos buenos trabajos quedaron fuera. Esto es necesariamente así en cualquier concurso y más cuando la cifra de aspirantes es tan extraordinaria”, reflexionó la curadora y artista sobre la muestra que tiene como hilo conductor “la gran potencia de cada obra”.

@fotoD@ En tanto subrayó que “la idea de premiar es muy buena y funciona como un aliento enorme para los artistas, en un contexto en el que no tenemos posibilidades de financiar nuestro trabajo por fuera de un mercado que, a su vez, es pequeño. Se trata de un modo de poder seguir produciendo”.

Esa potencia puede verse en el collage que Schoijett montó en un cuidado retablo, inspirada en Grete Stern, la fotografía y el olor a tinta y máquinas offset de la imprenta de su padre. Durante meses recortó, con cuter bisturí y tijeras de cutículas, intrincadas formas vegetales de viejas impresiones de libros de geografía. Las cosió con hilos ínfimos, de colores brillantes, y las superpuso creando una imagen nueva y tridimensional de esa exuberancia.

Para este trabajo Schoijett usó los mismos ocho números de una antigua colección de Seix Barral, Los Continentes, de 1973: “Hay algo de redescubrir el placer del trabajo manual, de dejar atrás la cámara, el objetivo y la computadora. Creo que es culpa, un poco, de Grete Stern y sus collages, que me gustan mucho”, repasó la artista.

@fotoI@ “No quise usar fotos mías. Tampoco pegamento, por la relación con el papel, que es antiguo y a veces decolora -relató Schoijett-, y como me empezó a gustar lo que se veía detrás jugué con un sistema de bisagras que permitió mostrar la doble faz y generar una sensación de ‘vuelta de página’, como en las revistas que siempre me fascinó, donde del otro lado hay otro planeta”.

El dibujo #631 de la serie Planicie de Mauro Koliva, segundo premio de la categoría Pintura/dibujo también habla de esa potencia. Este misionero nacido en 1977 dibujó con minuciosidad obsesiva un gran lienzo que parece emular el arte de la ilustración previo a la fotografía en los libros geográficos de viajantes que se aventuran a lo desconocido o de antiguas alquimias con sus símbolos.

Con birome de tinta gel, Koliva le fue dando forma a detalles minúsculos que forman un paisaje algo surreal, desde las hojas del gran árbol que acapara la atención en el centro, hasta su corteza, el muro de ladrillos que atraviesa el fondo, el cielo y objetos extraños a esa visión: un gran huso y un cerebro.

La muestra que hasta el 17 de mayo podrá visitarse de martes a sábados de 12 a 20 en Rufino de Elizalde 2831, con entrada es gratuita, contará con una segunda etapa, hasta 21 de junio, donde se expondrá las obras seleccionadas y las mencionadas en las disciplinas de Fotografía y Escultura/objeto.

@fotoD@ “Los premios nacionales implican una mirada panorámica lo más amplia posible y en esta ocasión el FNA mantuvo la división en las disciplinas llamadas tradicionales, no por desconocer la presencia de expresiones multidisciplinarias en el campo local, sino porque requiere un lugar de exhibición y una logística muy específica”, puntualizó Stupía.

“Estos son artistas muy contemporáneos de disciplinas bidimensionales, objetuales y escultóricas de dimensiones pequeñas. Ya veremos cómo cobijar otras expresiones multidisciplinarias y formular otras nomenclaturas en instancias sucesivas”, expresó.

Entre las obras expuestas hasta el 17 de mayo se encuentran las de Verónica Calfat, tercer premio de Dibujo/pintura; las de Florencia Levy y Agustina Triquell en Fotografía; y las de Gabriel Baggio y Lucila Amatista en Escultura/objeto.

Parte del valor de este concurso -que no es adquisición y está dotado de 100 mil pesos para los primeros premios de las tres categorías, 60 para los segundos y 40 para los terceros-, subyace en que “pocas instituciones tienen un rol financiador dentro del mundo del arte en el país”, retomó Biquard.

Los últimos concursos del FNA se realizaron durante la gestión de Amalia Lacroze de Fortabat (1992-2004), y luego se puso el foco en la formación, con clínicas y talleres muy prestigiosos y federales en todo el país, “pero en esta gestión queremos concentrarnos en algo único del FNA, que es su carácter como entidad de financiación”, insistió su titular.

“Iniciativas como éstas o las becas para artistas -concluyó-, tienen que ver con reconocer la excelencia del trabajo artístico, generar más recursos para el mercado y abrirse a la comunidad. De hecho, con la apertura de la plataforma digital, en un año se inscribieron 22.000 artistas a la páginas del FNA, que tenía registrados 6.000 en toda su historia”.