26/04/2017 opinin

Vinculacin tecnolgica y social

El camino para que los nuevos conocimientos que se desarrollan en la Universidad de Buenos Aires ayuden al desarrollo. El valor de la Propiedad Intelectual en la generación de conocimiento. En el Día Mundial de la Propiedad Intelectual opinó para Télam Aníbal Cofone, Dr. en Ingeniería y secretario de Ciencia y Técnica UBA.

Anbal Cofone

Por Anbal Cofone

Recientemente en nuestro país, y en las Universidades especialmente, se ha puesto atención en la Propiedad Intelectual (PI) y en la transferencia a la sociedad. En la UBA, puntualmente, se está trabajando intensamente desde el 2014 para poner en orden este capital intangible de la institución. Este proceso comienza al sensibilizar a la comunidad de este valor, a posteriori fortalecer y capacitar al personal, generar las metodologías y acordar el modelo de trabajo cuando otras instituciones participan junto a la UBA en la creación del conocimiento.

El término "propiedad intelectual" se utiliza para referirse a la propiedad de aquello que es el resultado de la creación de la mente humana. Tal y como otros tipos de propiedad, le otorga al titular ciertos derechos, por ejemplo, la libertad para hacer uso de su propiedad dentro de los márgenes de la ley e impedir que terceros lo utilicen, siempre durante períodos de tiempo predefinidos. La idea básica es reconocer el valor de quien logró un resultado original y evitar que el mismo se diluya o sea utilizado sin autorización por otros.

Existen diferentes "tipos" de derechos de propiedad intelectual, de los cuales posiblemente los derechos de autor, las marcas y las patentes de invención sean los más conocidos. Cada uno de ellos tiene características propias y se aplica para creaciones de diferentes tipos.

No resulta fácil definir PI, por lo que la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en su convenio constitutivo, la define según el listado de derechos relativos: las obras literarias, artísticas y científicas, las interpretaciones de los artistas intérpretes y las ejecuciones de los artistas ejecutantes, los fonogramas y las emisiones de radiodifusión, las invenciones en todos los campos de la actividad humana, los descubrimientos científicos, los dibujos y modelos industriales, las marcas de fábrica, de comercio y de servicio, así como los nombres y denominaciones comerciales, la protección contra la competencia desleal; y todos los demás derechos relativos a la actividad intelectual en los terrenos industrial, científico, literario y artístico.

Los derechos de propiedad intelectual son territoriales. Los Estados promulgan la legislación nacional para la PI y se adhieren a tratados regionales e internacionales a través de los cuales se establecen lineamientos comunes, se reglamenta la PI de un país a otro, o se definen excepciones.

Una forma general de ver a la PI es considerar que son derechos que el Estado otorga a el o los creadores para compensarlos por el "esfuerzo" o inversión que implica esa creación (tiempo, recursos, etc.). De esta manera, se le da al titular del derecho el monopolio sobre su uso por un período de tiempo determinado, luego del cual ese conocimiento pasa a formar parte del acervo de la humanidad.

En síntesis, los derechos de PI son importantes porque le otorgan al creador la posibilidad de buscar una compensación o reconocimiento por el tiempo y los recursos invertidos. De no ser así, no se tendría demasiado incentivo para crear cosas nuevas, porque sería mucho más fácil copiarlas de alguien más, y utilizar ese conocimiento "apropiado" para buscar una ganancia.

Además, la PI aporta un esquema formal que permite el uso de ese derecho que se tiene sobre el conocimiento, especialmente a la hora de transferirlo, cederlo o comercializarlo. En este sentido, la PI sirve de alguna manera como una "moneda de intercambio", como lo sería el título de un inmueble, por ejemplo.

La PI permite que se reconozca a inventores, autores e instituciones titulares de derechos, por lo que también es útil para que se reconozcan sus trayectorias y capacidades, de alguna forma como una marca de prestigio.

En particular, para la Universidad de Buenos Aires, la protección de la PI resulta imprescindible no solamente para que se reconozcan las creaciones que se generan desde la institución y su capital humano, sino también para poder proteger los resultados de una inversión proveniente, a menudo, de fondos públicos destinados a ciencia y tecnología para el desarrollo del país.
Cuando la UBA es evaluada, se toma en cuenta la cantidad de conocimiento protegido a través de patentes, junto con la cantidad y calidad de las publicaciones de nuestros investigadores, conformando así la unidad de medida a través de las cuales se arma el puntaje final.

Dicho lo anterior, la PI debe formar parte de un proceso de transferencia que permita detectar esas creaciones dentro de la institución, y gestionarlas de manera que se cuiden los intereses y el prestigio de sus creadores y de la propia institución. Este proceso tiene como objetivo poder llevar los desarrollos de la Universidad hasta convertirlos en productos, servicios, o insumos útiles y de alto impacto para la sociedad.

La Universidad de Buenos Aires ha tomado un camino para ayudar a que los resultados de la investigación que se hace en sus institutos, laboratorios y grupos, logre impactar positivamente en la sociedad. Mientras que la ciencia en la UBA, indudablemente, tiene un prestigio y reconocimiento global, resta aún que masivamente la misma se pueda convertir en resultados tangibles y en todas las áreas. Ese es el desafío que encaramos y por el cual organizamos seminarios, conferencias y capacitaciones para toda la comunidad, integrando de este modo en una misma misión a docentes, investigadores, alumnos, funcionarios y personal administrativo.

(*) Dr. en Ingeniería (Universidad de Bologna-Italia). Secretario de Ciencia y Técnica Universidad de Buenos Aires (UBA).