26/04/2017 cine

Rodrigo Moreno: "Establecer una mirada es un modo de intervenir la realidad"

El nuevo largo de Moreno se mete en la ciudad de Colón, en la provincia de Entre Ríos, pero no lo hace desde el lenguaje convencional sino buscando encontrar uno con otra perspectiva.

Claudio D. Minghetti

Por Claudio D. Minghetti

Rodrigo Moreno, responsable de ficciones como “El descanso”, “El custodio” y “Un mundo misterioso”, incursiona por primera vez en el territorio del cine documental con “Una ciudad de provincia”, una propuesta incluida en la Competencia Argentina del 19° Bafici, a la que aportó un distintivo toque personal, que lo recorta del simple testimonio o espejo geográfico.

El nuevo largo de Moreno, que tendrá su último pase el jueves, a las 15.10, en el Arteplex Belgrano, se mete en la ciudad de Colón, en la provincia de Entre Ríos, pero no lo hace desde el lenguaje convencional o de escuela adocenado sino buscando encontrar uno con otra perspectiva que le permita, igualmente, abordar la vida cotidiana de este territorio a orillas del río Uruguay.

-Télam: ¿Por que la ciudad de Colón como protagonista de un documental “de autor”, es decir no turístico?
-Rodrigo Moreno:
Hacía tiempo que quería retratar el tiempo presente. Imaginaba un formato como el de la película, que oscilara entre la observación, la construcción del montaje, y cierto lirismo. Me interesó filmar una ciudad del interior.

-T: ¿Conocida o menos conocida?
-RM:
Podía ser cualquiera, no quería que fuera una ciudad muy trascendente, no quería que fuera Mar del Plata por ejemplo. Y Colón estaba a mano porque yo durante un tiempo trabajé en un taller de cine en esa ciudad, una semana al año entonces me dejé llevar por su apacible paisaje y la costa del río que me parecía increíble.

-T: Supongo que hubo una idea, punteo, tips, previa, de qué y cómo mostrarlo.
-RM:
Exactamente. Hubo hasta un guión, que me sirvió para presentarlo frente al Incaa y a otros fondos de ayuda. Era más bien una descripción imaginaria de lo que podía suceder una vez instalado allí.

-T: ¿Esas cosas se fueron incorporando?
-RM:
Algunas cosas pude hacer como por ejemplo una escena de las chicas hablando en moto que era algo que había observado y que claramente puse en ese guión. Como también lo del pescador, lo de comenzar la película desde la orilla. O los adolescentes en la disco, o los perros. Todo eso estaba ya de antemano y en el rodaje fui a buscarlo, fui al encuentro de esas imágenes.

-T: ¿Y cambiaron mucho el original?
RM:
Lógicamente como todo proceso, las cosas van mutando. Aparecieron cosas nuevas, inesperadas, pero eso también estaba en la propuesta, la idea de lo inesperado. Lo que encontré durante el proceso de rodaje fue una dinámica de trabajo para lograr esa imprevisión y consistió en tomar el azar como punto de partida. Por ejemplo: empezaba a filmar a un perro y a seguirlo; naturalmente me llevaba a otro lugar en donde ahí conocía a una persona, que después se subía a su moto e iba a otro lugar, y así. La película es el resultado de todo ese azar en el que nos embarcamos durante las jornadas de filmación.

-T: ¿Cómo te paraste frente al lugar, a retratar, a tomar postales que rompen con lo convencional, a escribir aguafuertes en donde no hay, de hecho, diálogos?
-RM:
Como te decía, por un lado hubo algunas escenas de reconstrucción, como por ejemplo lo de las motos con las chicas. Ellas improvisaron una conversación acerca del hijo de una de ellas y como hicimos varias tomas, tuvieron que repetir esa conversación muchas veces. Allí el trabajo no se diferenciaba tanto del de una ficción. En otros casos simplemente me paraba y observaba e intentaba generar diferentes planos como para apostar al montaje, a la construcción mediante el lenguaje cinematográfico.

-T: ¿También se dio el meterte adentro de sus historias?
-RM:
En algunos casos nos asimilábamos primero al lugar, como por ejemplo el bar en donde se juega a las cartas. Allí nos hicimos habitués, generamos una confianza con la gente y entonces una vez “autorizados” por esa confianza empezamos a filmarlos. No hubo como ves un único método de trabajo. Lo que sí hubo fue un tipo de mirada desde el comienzo, una mirada respetuosa. Y una intención por descubrir.

-T: ¿Hasta qué punto la realidad de esa ciudad está intervenida por tu mirada?
-RM:
Establecer una mirada es un modo de intervenir la realidad. Y en este caso, como te decía recién, la mirada era respetuosa y de descubrimiento, de deseo por aquello que se presentaba frente a mí. Pero al mismo tiempo una mirada implica un recorte. Yo descartaba calles o personajes que no me interesaban. No me propuse nunca hacer un estudio sociológico sobre la ciudad de Colón sino más bien una mirada personal sobre ese lugar, que se puede vincular a mis películas anteriores, a lo que me interesa ver del mundo y a lo que me interesa ver y hacer con el cine.

-T: Hay una presencia fuerte de la música, en varios momentos. ¿Es la música de esos lugares?
-RM:
Es la música del lugar. En la radio aparecieron Elbio y Hugo, un acordeonista de 90 años y un guitarrista autodidacta respectivamente que se convirtieron en personajes de la película de inmediato. Hugo, que luego toca una canción entrerriana de Ariel Ramírez, fue invitado a tocar especialmente para la película porque sabía que le iba a gustar, porque tocaba siempre chamarritas y otras músicas litoraleñas.

-T: Ahí surgió un tema familiar...
-RM:
Yo le había pedido que tocara un tema de mi abuelo, Guiche Aizenberg, que fue un letrista de Ariel Ramírez, pero nos confundimos los dos y terminó tocando “Agua y Sol del Paraná” que es de Ramírez pero con letra de Miguel Brascó. Quería que la tocase porque mi abuelo que era ruso y santafesino por adopción, se había fascinado con la vida de los isleros y de los pescadores. Esos relatos que Guiche me contaba cuando yo era chico fueron sin duda la chispa que encendió esta misma película. De aquellos relatos él se inspiró en la letra de “Los Inundados”, que compuso junto a Ramírez y que luego Fernando Birri, gran amigo suyo, llevó al cine.

-T: Esto quiere decir que para vos el Litoral tiene algo especial...
-RM:
Algo de la vida litoraleña me resulta propio y es por eso que la película tiene su origen allí, pero no me apropio del lugar en ningún momento. MI mirada es la de un forastero, la de un viajero. La cercanía con lo que veo es transitoria.

-T: ¿Cómo fue esta primera experiencia documental?
-RM:
Fue mi primera experiencia, sin embargo hay un punto en que las dificultades y los hallazgos son similares sea ficción o sea documental. Son películas y los problemas en el fondo no dejan de ser los mismos. De hecho encuentro muchas similitudes formales con todas mis películas, hay un universo y una mirada en común.

-T: ¿Tenés algún otro documental u otra ficción en carpeta?
-RM:
Tengo varios proyectos, estoy por suerte pasando por un momento de mucha productividad. Y curiosamente todos ellos son de ficción. Este año pienso filmar una ficción muy pequeña, “Canción de cuna” y el próximo me espera una producción mayor que se titula “Los delincuentes”.

Para leer el cable de la nota acceder a: http://cablera.telam.com.ar/cable/498165/rodrigo-moreno-establecer-una-mirada-es-un-modo-de-intervenir-la-realidad