21/04/2017 Rusia

A 93 aos de su muerte, Lenn sigue dividiendo aguas en la poltica

El líder de la revolución bolchevique sigue dividiendo aguas y generando pasiones y rechazos..

A 93 años de su muerte y cuando Rusia se prepara para conmemorar el centenario de la revolución bolchevique, el líder de aquella movida que cambiaría el tablero político mundial, Vladimir Illich Lenin, sigue dividiendo aguas y generando pasiones y rechazos.

El tema no es nuevo, pero cada vez que sale a la luz despierta encendidos debates: qué hacer con el cuerpo momificado de Lenin, que aunque parezca mentira sigue encendiendo luces de alerta en la complicada vida política de Rusia, involucrando incluso hasta al poderoso presidente, Vladimir Putin.

El tema reflotó luego de que tres diputados del ultranacionalista Partido Liberal Democrático y otros tantos de la formación oficialista Rusia Unida, presentaran ante la Duma (Parlamento) un proyecto de ley para dar sepultura a los restos del fundador del Estado soviético, aunque dejando en manos del gobierno la decisión sobre el plazo y el lugar del entierro.


El cuerpo momificado de Lenin se encuentra exhibido en el Mausoleo de la Plaza Roja de Moscú, lugar que reabrió al público el pasado martes tras permanecer cerrado durante dos meses en los que se realizaron trabajos de conservación de la momia.
Frente a esta iniciativa, el líder del Partido Comunista de Rusia, Guennadi Ziuganov, exigió hoy al Consejo de Seguridad adjunto al Kremlin garantías de que la momia de Lenin no será enterrada.

"Quiero volver a exigir al Consejo de Seguridad que examine esta iniciativa y que nos dé una respuesta oficial. Nos deben dar garantías de estabilidad al país", dijo Ziuganov en unas declaraciones a la prensa.

Y recalcó que la propuesta de enterrar los restos del líder de la revolución bolchevique es un "desafío a todos los ciudadanos del país, independientemente de sus colores políticos".

El cuerpo de Lenin es una causa nacional -para veneración o polémica- que implica tareas especiales de mantenimiento. 

Así, cada dos años, especialistas del Centro de Biotecnologías, dependiente del Instituto de Plantas Aromáticas y Medicinales de la Academia de Ciencias de Rusia, efectúan una serie de procedimientos bioquímicos para preservarlo.

Los científicos rusos aseguran que gracias a las nuevas tecnologías el cuerpo de Lenin puede ser conservado prácticamente de manera indefinida. 

Así llevan ya casi un siglo conservando en buen estado el cuerpo del líder de la Revolución rusa y lo hacen con continuas capas de fluidos bioquímicos que mantienen el embalsamamiento.

Según informan distintos medios locales, los especialistas le cambian el traje cada tres años, mientras que un informe de la cadena británica BBC reveló que el gobierno ruso destinó el año pasado 198.000 dólares para la conservación de la momia.

Pero más allá de las cuestiones de tanatopraxia sobre el famoso cadáver (que si pudiese seguramente expresaría su cansancio por la falta de un descanso eterno real), están las políticas que sacan a la superficie profundas diferencias entre los que siguen soñando con la disuelta Unión Soviética y los que se adaptaron a los tiempos capitalistas de la otrora potencia comunista.

Y fue nada menos que el propio Putin quien se atrevió a acusar a Lenin de haber puesto en riesgo la estabilidad del Estado por darle el mismo rango jurídico a todas las repúblicas soviéticas, al tiempo que criticó también la represión que acompañó el nacimiento del estado soviético, así como su decisión de mandar a ejecutar al último zar.

"Eso fue como plantar una bomba de tiempo", se quejó el mandatario, lo que le valió una dura respuesta de Sergey Obukhov, parlamentario del Partido Comunista de Rusia, quien aseguró que no era "su primer sentimiento anticomunista y la historia no le perdonará eso", en declaraciones a Russia Today.

Y aquí, como recuerda la BBC, es posible que Putin hiciese referencia al eco del debate que sostuvieron Lenin y Joseph Stalin sobre la manera más idónea de estructurar a la Unión Soviética.

Stalin apostaba por darle a los estados miembros amplia autonomía dentro de la federación, sin derecho a abandonar la Unión, mientras que Lenin se oponía a esa idea y prefería concederle a cada república el derecho a separarse de la URSS.

Y en esa línea de razonamiento, distintos analistas entienden que las críticas a Lenin pueden ser una estrategia de Putin para justificar su política en la crisis ucraniana o, también, estaría reflejando la preocupación del gobierno ruso ante potenciales sentimientos separatistas en otras provincias rusas.

De hecho, el mandatario aseguró que el gobierno no tenía intención de sacar el cuerpo de Lenin del mausoleo donde es expuesto en la Plaza Roja para evitar "cualquier paso que pudiera dividir a la sociedad".

Y para esto recuerdan un dato que tiene más de una década: un artículo del año 2005 titulado "Bury Lenin" ("Entierren a Lenin"), donde la revista británica The Economist abordó el debate sobre si los rusos querían enterrar a la histórica figura, que se encuentra embalsamada y que es una atracción turística.

"Sacarlo sería decirle a la gente que una vez apoyó sus ideas que habían adorado valores falsos, que sus vidas fueron vividas en vano", dijo entonces un pragmático Putin.

Hoy, a escasos meses del centenario de la revolución de octubre, Lenin sigue liderando a los rusos con una polémica que dista mucho de la frialdad de su cadáver.