08/04/2017 acuerdos

La incorporación argentina a la Alianza del Pacífico abre posibilidades en el mercado asiático

La incorporación fue una de las premisas en política exterior esgrimidas durante la campaña electoral por Macri. El primer paso se dio en junio de 2016, cuando la Alianza aprobó que nuestro país se integre como "observador".

Horacio Raña

Por Horacio Raña


Los presidentes de Argentina y Chile, Mauricio Macri y Michelle Bachelet, acordaron en febrero último impulsar la "convergencia entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico" (AP), un paso que hasta hace poco tiempo era inimaginable con la política exterior argentina anudada al denominado eje bolivariano y que ahora puede acercar un desarrollo enfocado a las potencias de ese mercado regional.

La incorporación argentina a la AP fue una de las premisas en política exterior esgrimidas durante la campaña electoral por Macri, y el primer paso se dio en junio de 2016, cuando la Alianza aprobó que nuestro país se integre como "observador".

Pesa también en el futuro de la relación entre el Mercosur y la AP el hecho de que Brasil ahora esté gobernado por Michel Temer, ya que sus antecesores, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, se oponían férreamente bajo el argumento de que la competencia contra México sería desigual en lo económico.

Ahora bien, ¿es conveniente para nuestro país un acuerdo con la AP? Los datos fácticos dan la respuesta a esa duda: sin pagar aranceles, los acuerdos comerciales permitirían llegar hasta casi 4.500 millones de personas.

Se trataría de un acuerdo muy abierto, ya que en América Latina hay 110.000 empresas exportadoras y la mitad de todas ellas está en la AP, lo que cual implica el doble de las que existen en el Mercosur.

La Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración regional donde Chile, Colombia, México y el Perú son los países miembros y otros dos son candidatos oficiales a serlo: Costa Rica y Panamá.

De esos cuatro países que la integran, México es el más poderoso y más abierto al mundo, con acuerdos de libre comercio con países que representan más del 50% del producto bruto mundial.

Esto marca que hay una intensa actividad comercial y que acercarse a la AP puede permitirle a la Argentina alianzas de empresas del Pacífico con el consabido desembarco encadenado y llegar a terceros mercados.

Asimismo, Argentina estaría habilitada para realizar acuerdos de libre comercio, y el primero ya fue anunciado por Macri y su par mexicano, Enrique Peña Nieto, aprovechando que ambos son miembros de ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) y tienen pocas restricciones para firmarlo.

Otro aspecto positivo es la expansión de posibilidades en el mercado asiático, ya que debido a las políticas implementadas durante los gobiernos kirchneristas nuestra puerta de ingreso a esa región quedó reducida casi en exclusividad a China.

Asia está adquiriendo una importancia creciente para nuestro país, mientras pierden importancia mercados más tradicionales como los europeos.

Se debe tener en cuenta un dato no menor: Argentina importa más al continente asiático que al europeo, algo que hace cuatro años no era así. Y acá se superaría el corsé del Mercosur, que tiene como modelo un formato de unión aduanera, con libre comercio entre sus miembros pero arancel aduanero y restricción hacia terceros.

En la actualidad los mercados emergentes adquirieron una importancia relativa enorme. Hoy el 50% del comercio mundial pasa por Asia-Pacífico, cosa que hace 25 años era imposible de prever, por lo que este acercamiento a la AP es un reconocimiento nuevo.

La posibilidad de ingresar en la AP obliga a pensar que no hay una herramienta única que absorba todo, sino muchos acuerdos regionales que se vinculan entre sí.

La Organización Mundial de Comercio (OMC) tiene registrados más de 600 acuerdos regionales vigentes entre sí, los que generan más de 50% del comercio mundial, sea libre, de preferencia arancelaria, de complementación económica o de protección de inversiones.

Y estos acuerdos van incorporando cada vez más asignaturas, ya que antes eran sólo de reducción de aranceles y hoy incluyen comercios de servicios, igualdad y equiparación de normas técnicas arancelarias, estándares de calidad que permiten acceso a compras gubernamentales que permiten el respeto común de la propiedad intelectual.

Otro dato es que Argentina no está planteando ser un miembro pleno. O sea que no acordó bajar aranceles con miembros de la AP sino formar parte de una mesa dentro de la cual van a empezar varias relaciones bilaterales, por ejemplo de integración física, de simplificación de trámites aduaneros o, probablemente, de intensificación de la facilitación del comercio con algunos de sus miembros.

Es concreto también que en los últimos 20 años fueron los países emergentes los que ganaron participación relativa.

En aquel entonces, los países o mercados desarrollados –Estados Unidos, Europa, Japón, Australia- representaban el 70% del comercio mundial y hoy el mercado mundial está equiparado en un 50% para los países desarrollados y 50% de emergentes, de modo que la globalización les quitó hegemonía a los primeros.

Si uno mira hoy a la Argentina ve que tiene enfocadas sus exportaciones hacia los países emergentes como Brasil, India, China, Taiwán, y latinoamericanos como Chile, por lo que no hay que seguir mirando el mundo en término de unos pocos polos que concentran el poder económico.

Lo que hay hoy son grandes empresas transnacionales que operan en todo el globo y que generaron cadenas de valor en las que son los emergentes los que han ganado importancia relativa.

Para leer el cable de la nota acceder a: http://cablera.telam.com.ar/cable/488641