07/04/2017 Cine

Paz Encina estrena en Argentina su filme “Ejercicios de memoria” sobre la dictadura de Stroessner

La cinta recoge los recuerdos de infancia de tres hijos del opositor, perseguido, exiliado y desaparecido militante paraguayo Agustín Goiburú.

La realizadora Paz Encina estrena hoy en Argentina "Ejercicios de memoria", un relato íntimo de la dictadura de Alfredo Stroessner, armado a partir de los recuerdos de infancia de tres hijos del opositor, perseguido, exiliado y desaparecido militante paraguayo Agustín Goiburú, y a la que define como "una película de voces".

Rodaje de "Ejercicios de Memoria"


Armada a lo largo de muchos años y como un intento de abordar y profundizar sobre tópicos referidos a la dictadura paraguaya y la vida bajo ese régimen que abarcó 35 años (1954-1989), el proceso de elaboración de este filme llevó a la directora de la inolvidable "Hamaca paraguaya" a realizar años atrás una trilogía de cortometrajes titulada "Tristezas de la lucha", conformada por dos documentales, elaborados a partir de cintas de audios rescatadas de los Archivos del Terror (una sobre una delación y otra sobre un interrogatorio a un político opositor cuando regresa al Paraguay), y un filme de ficción en base a un relato del escritor español-paraguayo Rafael Barret.

"El problema en Paraguay -cuenta Paz Encina en charla telefónica con Télam desde Asunción- es que nadie pareciera recordar esa dictadura, a diferencia de la Argentina, estamos como en un estadio muy primario en relación con la memoria, no es que la memoria no se haya podido trabajar pero no se pudo desestructurar tanta cosa que viene sosteniendo una memoria dictatorial que todavía persiste, pensá que tenemos apenas 25 años de democracia contra 35 de dictadura".

"Acá -agrega-, no hubo juicios, la de Stroessner no es una dictadura que haya sido sancionada, por eso yo creo que esta es una película para un devenir, que está hecha quizás para los que hoy son niños; no creo que en mi generación o la que viene después haya en Paraguay conciencia plena de lo que pasó en ese momento, es la sensación que tengo y por eso me gusta trabajar de una manera atemporal, además porque siento que hay historias que se van a ir repitiendo y mi deseo con esta película es que perdure en el tiempo".

En este sentido y en relación con la universalidad del tema y la película, la realizadora cuenta que cuando halló y se encontró frente a las cintas de la delación sobre un encuentro de militantes de las Ligas Agrarias (cuyo audio está en el corto "Familiar" de la trilogía y que con otras imágenes reaparece en este largo) "sentí que estaba viendo 'Terror y miseria del Tercer Reich', de Bertold Brecht, que estaba frente a lo peor de la condición humana y ante una historia que ocurrió miles de veces en todo el mundo y que sigue ocurriendo".

El filme está armado a partir del relato de tres hijos y la viuda de Agustín Goiburú -con los que Paz Encina viajó por las casas en que vivieron en Argentina durante el exilio-, un militante opositor a Stroessner perteneciente a una facción de Partido Colorado que primero estuvo preso, huyó de la cárcel, se exilió en Argentina y fue finalmente desaparecido en 1977 en la ciudad de Paraná en el marco del Plan Cóndor, luego de que se transformara de algún modo en el enemigo público número uno del dictador paraguayo y a quien Stroessner más temía.

"Es una película de voces -se explaya Paz Encina-, están las voces de los hijos, de la viuda, del delator, de las radios oficialistas", además de que construida a partir de ellas, las imágenes no guardan con estas una relación sincrónica sino que siguen, por su parte, otros recorridos propios, que vienen a expresar tanto los climas íntimos, familiares, como los juegos y los modos posibles de unas infancias (las de esos hijos) que vivieron el destino perseguido de su padre.

"Esta cuestión del sonido es algo que vengo trabajando desde hace mucho tiempo y estaba ya presente en 'Hamaca...', el sonido marca el ritmo del relato, es una forma de trabajar el tiempo", asegura la realizadora, que con su primer filme ("Hamaca paraguaya"), ganó el premio Fipresci de la crítica internacional en el Festival de Cannes.

"Agustín (Goiburú) -cuenta Paz Encina- comienza su exilio en Argentina en 1959 y después de eso entra y sale clandestinamente permanentemente al Paraguay, él pertenece al Movimiento Popular Colorado (Mopoco), que son los colorados anti-stroessner, un movimiento que después se divide en un ala izquierda y otra derecha; finalmente es como que empieza a actuar en una célula independiente desde Argentina y a partir de cierto momento él tiene la conciencia de que a Stroessner solo se lo derriba por la fuerza o matándolo; no es que su pelea con Stroessner sea personal -aunque quizás se vuelva un poco personal luego de que intentan secuestrar a sus hijos- pero si bien él podía estar con sus compañeros, los chicos sí estaban solos porque este contacto de él con otros está anulado para ellos, y entonces en el relato de la película puede aparecer esa soledad. Igual es un militante que tuvo el compromiso de llevar a su familia y de algún modo eran ellos solos: el padre, la madre y los chicos".

El filme, que ya tuvo estreno en Paraguay y Francia, pasó por distintos festivales como el último de Mar del Plata, donde compitió en la sección Latinoamericana, el de San Sebastián, Cinema du Reel de Francia, también se vio en el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York), en la Universidad de Harvard y en Berkley.

Consulta sobre el registro familiar e íntimo que utiliza para el relato sobre la dictadura, Paz Encina dice que "es algo muy natural" en su cine.

"Siempre trabajo lo íntimo, contando lo más pequeño, creo que desde ahí se cuenta lo más grande y además que sea una película en la que su relato viene desde la infancia es algo muy fuerte porque en Paraguay muchos de nosotros vivimos toda una dictadura con nuestros padres y nos hicimos adultos bajo ese régimen", señala.