07/04/2017 Cine

Miguel Ángel Rocca: “La relación entre padres e hijos es un tema que me apasiona”

Rocca estrenó "Maracaibo", un drama intenso que toma la culpa de un padre frente a un hecho trágico en su familia, con Jorge Marrale, Mercedes Morán, Luis Machín y Nico Francella.

Claudio D. Minghetti

Por Claudio D. Minghetti

Luego de haber dirigido "Arizona Sur", "La mala verdad", Miguel Angel Rocca estrenó ayer "Maracaibo", un drama intenso que toma la culpa de un padre frente a un hecho trágico en su familia, que coquetea con el suspenso y reúne a grandes figuras, como Jorge Marrale, Mercedes Morán, Luis Machín y Nico Francella.

Maracaibo - Trailer

El título del relato encierra un misterio, en realidad el de los sentimientos no expresados que pueden ser imposibles de recuperar, porque en la trama algo inesperado arrebata toda posibilidad de repensar posturas frente a la vida, y solo consigue despertar el cuestionamiento.

Matrimonio de médicos, él cirujano, ella oftalmóloga, tienen un hijo de apenas más de veinte y un buen pasar y futuro para todos, hasta que un asalto en su casa termina cambiándoles la vida para siempre, y en especial al padre, a quien desde entonces aqueja una profunda e intolerable culpa.

Rocca logra sacudir al espectador con el sufrimiento de este hombre que al filo de perderlo todo intenta saber qué fue lo que realmente ocurrió, y en ese camino consigue encontrarse a sí mismo en un espejo que le devuelve sus errores y al mismo tiempo la reflexión.

El clima es ominoso y angustiante, el rompecabezas se va armando poco a poco, al mismo tiempo crece el dolor, porque en todos lados hay secretos por resolver y el curioso título, a la manera del Rosebud de "El ciudadano", se va convirtiendo en un símbolo.

Rocca conserva el pulso de principio a fin, para un guión al que no le sobra una palabra, que tiene personajes bien dibujados, pero en especial padre y madre, interpretados con solidez por actores de fuste, que tienen experiencia y que fueron elegidos con absoluta convicción.

Télam: ¿Cómo surge la idea de este relato que por momentos entrecruza géneros, uno funcional al refuerzo de la idea de la relación de un padre con su hijo?
Miguel Angel Rocca:
El origen del guión no tenía que ver con construir algo así sino con el drama que luego tomo color de tragedia. La primera idea con la que empecé a trabajar era en qué momento un padre se da cuenta que un hijo no es la proyección de sí mismo, el deseo de uno, en qué momento deja ir, deja hacer, preguntas existenciales sobre la paternidad.

T: Había una punta que ya habías tocado, de otras formas, en tus anteriores películas.
MAR:
La relación entre padres e hijos es un tema que me apasiona. Esto después lo asocié con el tema de la elección sexual, no porque en este caso me interesara directamente, sino como una elección de ser. Entonces qué pasa cuando uno toma una decisión que no es la que el padre quiere. Cuando empecé a indagar sobre esto, por alguna razón, quería seguir el recorrido del personaje del padre, me interesaba trabajar la historia a través de su mirada, y empecé a reconocer el tema de la culpa en lo más profundo. Hace muchos años escuche en un reportaje a Clint Eastwood, que suele abordar este tipo de relaciones padre hijo o hija, que dijo "No hay día que no mire para atrás pensando si hice lo correcto con mis hijos", y es una idea que me convoca.

T: La culpa como gran tema…
MAR:
Cuando pensamos en la culpa como tema con mi coguionista Maximiliano González, nos preguntamos qué pasa si llevamos la culpa al extremo, que tiene que ver con la tragedia y cómo en una historia a veces lo fallido, que lo tenemos todos, nos conduce a otro lugar. No es que mostramos la particularidad de un padre, sino que nosotros con nuestros hijos tenemos todo el tiempo relaciones fallidas y qué pasa cuando lo fallido se sincroniza y se convierte en un hecho trágico.

T: El personaje del padre parece en busca de lo imposible que es recuperar lo perdido, y no el hijo perdido sino el tiempo perdido…
MAR:
Lo hemos encuadrado en ese contexto, donde además aparece algo que a veces se llama apariencia, aunque no me gusta definirlo así porque todos vivimos en cierta superficialidad vincular…

T: Es que ninguno de nosotros, en buena medida, nos detenemos a pensar que todo tiene un final y por ese motivo muchas veces postergamos incluso cuestiones afectivas…
MAR:
El día que nos demos cuenta de que no somos eternos cambiaría el mundo, y para bien, de eso no tengo ninguna duda. El negacionismo de la finitud lleva a cosas tremendas de la humanidad, acumulación… El sistema capitalista es la negación de la finitud de la vida. Me gusta indagar por ahí, aunque quizás no llegue a ninguna conclusión, pero al menos intento preguntármelo, y al personaje de la película las preguntas le salen a la superficie a través de un hecho trágico.

T: Allí es donde se junta su angustia con la del padre del victimario…
MAR:
En el robo se produce un hecho casi sincrónico, a pesar de que se trata de estratos sociales distintos, hay un hecho que tiene parecido, que es el "no reconocimiento de", y la idea era usar en lo más íntimo de las relaciones primarias la construcción de las propias acciones. ¿Qué le pasó a este tipo para hacer lo que hace? Y así todo.

T: Es una película que angustia con recursos sólidos…
MAR
: La idea de haber focalizado la historia en un personaje, viene de la idea de personalizar ese sentimiento. Cuando uno toma una decisión así tiene costos porque te perdés de indagar en otros personajes, porque todos están en función del central. Pero me pareció que siguiendo al personaje de Marrale íbamos a poder meternos en ese ser y transitar ese sentimiento.

T: A la vez ese padre no imagina que en la búsqueda se iría a encontrar con algo encriptado que era el amor puro de su hijo. 
MAR:
En su búsqueda de una clave debe destrabar algo. Esa búsqueda de la palabra clave representa eso: ¿este tipo puede, de alguna manera, entender algo? A través de la propia expresión de su hijo puede que logre ver su propia imagen en el espejo por fin nítida.

T: En este juego de capas tienen fundamental protagonismo los actores, principalmente Marrale…
MAR:
A Jorge no lo conocía personalmente, lo había visto en teatro y cine, y si hay algo que respeto mucho es la formación actoral, sin desmerecer a los que sin estudio han hecho cosas maravillosas. Valoro mucho la construcción ficcional, más allá del naturalismo porque intento no caer en el hiperrealismo. Trato de incorporar otros elementos, como la música, que permitan al actor sostener su construcción ficcional. Cuando vi "Las manos", conste que no me interesaba mucho ese tema, descubrí que encontró la esencia más profunda de ese personaje y me quedó en la cabeza.

T: ¿Y Mercedes Morán?
MAR:
Era un personaje perfecto para ella, y fijate que apenas le enviamos el guión le gustó y muy generosamente se sumó al proyecto, porque "Maracaibo" por más que tenga este elenco, no deja de ser una película independiente, pequeña. Con Jorge, que realiza una entrega espectacular, y con Mercedes el proyecto ya había tomado otra dimensión, que incluso aportaron lo suyo a un guión que no era necesariamente de hierro, un grupo al que después se sumaron Luis Machín y Nico Francella.

T: Mucho tiempo entre película y película...
MAR:
Podría haber filmado "Maracaibo" hace dos años, pero sería una película muy distinta. Ya la tenía, pero en todo este tiempo estuvimos trabajando con mi socio Daniel Pensa en producciones ajenas. Vivo de la producción, no es que postergo, pero necesito períodos de mayor tranquilidad para lo personal. La idea es promediar cuál es el momento justo para cada cosa, más allá de que me gusta mucho valorar un texto y que vaya creciendo. Eso sí, para la próxima espero no pasen cinco años sino tres.