27/03/2017 Irlanda del Norte

La crisis política en Belfast complica a Londres antes del Brexit

El gobierno británico dio este lunes algunas semanas más de tiempo a los principales partidos políticos de Irlanda del Norte para que acuerden un gobierno que represente a republicanos y unionistas, lo que ahuyenta el peligro de que Londres suspenda la autonomía de la provincia justo dos días antes de activar el Brexit.



Irlanda del Norte está sumida en una crisis política desde que el partido nacionalista irlandés Sinn Féin se retiró del gobierno, en enero. La situación se agravó con las elecciones del 2 de marzo, cuando los unionistas pro británicos perdieron la mayoría de la que gozaban desde la partición de Irlanda, en 1921.

Un plazo de tres semanas expiró este lunes sin que los partidos norirlandeses rivales -los católicos o republicanos que quieren unirse a la República de Irlanda, y los protestantes o unionistas que quieren seguir formando parte del Reino Unido- lograran superar sus agrias diferencias.

Esto generó temores a un colapso de las instituciones de gobierno autonómico establecidas en los acuerdos de paz de 1998 y a una suspensión de la autonomía de Irlanda del Norte para que sea gobernada desde Londres. La última vez que esto pasó, la región tardó cinco años en recuperar su auto gobierno.

Aunque se considera muy poco probable que Irlanda del Norte recaiga en la violencia que el siglo pasado dejó más 3.600 durante varias décadas de enfrentamientos, atentados y represión, la crisis podría incrementar las tensiones religiosas y políticas y congelar el proceso de toma de decisiones ahora que se acerca el Brexit.

"Creo que hay unas pocas y cortas semanas en las que resolver (estas) cuestiones", dijo el secretario británico para Irlanda del Norte, James Brokenshire, ante periodistas.

El funcionario no explicó sobre la base de qué elementos estaba dando más tiempo. Aunque la ley lo obliga a convocar elecciones, que serían las terceras en 12 meses, también le permite cierta flexibilidad sobre cuándo ordenar celebrarlas.

Agregó que no tenía ningunas ganas de un retorno al gobierno directo de Londres, algo que requeriría que se modifique la ley, aunque algunos analistas estiman que esto sería inevitable si, aun después de nuevas elecciones, persiste el desacuerdo entre las agrupaciones políticas.

La crisis es una indeseada distracción para la primera ministra británica, Theresa May, a dos días de que inicie el procedimiento formal de desconexión del Reino Unido de la Unión Europea (UE) luego del triunfo del Brexit en el referéndum del año pasado.

Mientras que la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, se ha convertido en una de las mayores críticas de la estrategia de Brexit de May, los líderes de Irlanda del Norte se han mantenido relativamente callados sobre el tema. Ambas regiones votaron contra el Brexit en el referéndum del 23 de junio.

Por ser la única parte del Reino Unido que comparte una frontera terrestre con la UE -con Irlanda-, Irlanda del Norte podría verse seriamente afectada en su economía. Cualquier señal de controles fronterizos podría enojar y alentar a los nacionalistas irlandeses que quieren unir el Sur y el Norte de la isla.

"Necesitamos de modo desesperado representantes políticos locales que hablen en nuestro nombre para garantizar que los negociadores del Reino Unido y la UE tengan un entendimiento adecuado de las circunstancias únicas de Irlanda del Norte", dijo la Confederación de la Industria Británica en un comunicado.

"Rara vez ha habido un momento más importante que éste para tener un Ejecutivo (norirlandés) fuerte y que funcione bien", agregó la nota, emitida luego de la declaración de Brokenshire.

La crisis comenzó en enero cuando el Sinn Féin abandonó el gobierno de la provincia criticando la "arrogancia" de su socio en la coalición del gobierno, el Partido Unionista Democrático (DUP), por su manejo de denuncias de abuso en el esquema de subsidios energéticos.

El Sinn Féin presentó varias exigencias para volver al gobierno, incluyendo derechos para los homosexuales e investigaciones de muertes en las décadas del conflicto armado.

Los republicanos también quieren que el DUP aparte temporalmente a su líder y ex ministra principal, Arlene Foster, mientras una investigación determina su implicación es un escándalo financiero en la política de energías renovables del anterior Ejecutivo de Belfast.

Ese caso provocó la dimisión del ex líder del Sinn Fein, el histórico Martin McGuinness, en enero, y días después anunció también que abandonaba la política al padecer amiloidosis, una rara enfermedad degenerativa que le causó la muerte la semana pasada, el 22 de marzo.

Foster declaró hoy que no cree que otros comicios puedan resolver la situación en la provincia.

"Nos preguntamos si el Sinn Féin era serio a la hora de alcanzar un acuerdo en este momento. Estamos decepcionados de que el Sinn Féin no llegara a las conversaciones con el mismo espíritu con el que nosotros acudimos a las conversaciones", añadió.