22/03/2017 tratado de Roma

La UE celebr su 60 aniversario con desafos vitales

Con los resultados de los comicios holandeses, que pusieron un freno a la ultraderecha y evitaron un precedente para los euroescépticos, el bloque festeja sus 60 años con cierto alivio, pero con las amenazas futuras para mantener la unidad.

Por Corresponsal

"El resultado de estas elecciones es una inspiración para muchos". Con estas palabras y un corazón dibujado de su puño y letra, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, felicitó al holandés Mark Rutte por su triunfo electoral, que evitó el inicio de una temida ola de populismo xenófobo y antieuropeo en el seno de la Unión Europea (UE) en un momento crítico que las efemérides hicieron coincidir con su 60 aniversario.

Juncker es un personaje particular, cariñoso, capaz de abrazar y besar a sus colegas, pero por sobre todas las cosas personifica el sueño de la unión política supranacional, inconclusa, a la que aspiraban los europeístas que firmaron el Tratado de Roma, que sentó las bases de la actual Unión, seis décadas atrás.

Lo habitual es que ante unas elecciones nacionales como las del 15 de marzo en Holanda, su mensaje de felicitación en nombre de la Comisión Europea, órgano que representa los intereses comunes de la UE, sea prudente, medido y carezca de emoción. Esta vez, no ha sido así.

A pesar de que la relación entre Juncker y Rutte no es precisamente estrecha, ya que comparten distintas visiones sobre cómo debe ser el futuro de la UE, la victoria del primer ministro liberal frente al populista xenófobo Geert Wilders resultó emblemática.

Con los euroescépticos al acecho

Nadie contaba con que el líder ultra iba a gobernar si ganaba las elecciones en Holanda, pero el excesivo eco mediático que recibió amplificó su amenaza, de la misma manera que ahora su derrota es recibida con cierta euforia por Juncker y la mayoría de los dirigentes europeos en un contexto en el que la UE afronta una profunda crisis de identidad y legitimidad.

Con el Brexit a punto de iniciarse y los populistas de ultraderecha y euroescépticos acechando en Francia y Alemania -las citas electorales clave pendientes en 2017-, los defensores del proyecto europeo consiguieron un poco de oxígeno, el suficiente para enviar un mensaje de confianza ante el 60° aniversario de la creación del proyecto común.

No obstante, la lectura triunfalista responde a una visión a corto plazo.



Los desafíos de la UE siguen siendo enormes, están conectados entre sí -refugiados, extremismo yihadista, ascenso del populismo xenófobo, nacionalismo ultraconservador en Polonia y Hungría-, y representan una amenaza vital, puesto que están erosionado la gobernanza del bloque de 28 Estados.

"Si Wilders obtenía un mejor resultado hubiese dado alas a Marine Le Pen de cara a las presidenciales francesas, que es donde realmente se juega el futuro de la UE", aseguró a Télam Pol Morillas, investigador para Europa del centro de estudios internacional CIDOB.

"Si bien el discurso xenófobo de extrema derecha perdió en Holanda, eso no significa que haya dejado de condicionar las agendas de los partidos de centro," apuntó el experto.

El líder xenófobo holandés llevó a Rutte a endurecer su posición sobre la inmigración y el islam, así como el partido de ultraderecha británico UKIP condicionó a los conservadores que llevaron al Reino Unido hasta el Brexit, y Marine Le Pen al gobierno socialista francés ante los atentados islamistas de los últimos años.



Sin embargo, en Holanda, ante el endurecimiento del discurso también cobraron fuerza los partidos proeuropeos y abiertos, como los verdes o socialiberales del D66, señala Morillas.

"Holanda nos ha mostrado que el avance de la extrema derecha no es inevitable y que los progresistas están fortaleciéndose", dijo Emmanuel Macron, el ex ministro de Hollande que se presenta sin partido a la Presidencia de Francia con un discurso anti "status quo".

Con el populismo xenófobo en auge, "se abre una nueva división entre los partidarios de sociedades cerradas, que temen al islam, la inmigración, los refugiados y quieren replegarse en sus fronteras, y los que defienden sociedades abierta e integradas, y ven a la UE como la respuesta", apunta el experto del think tank con sede en Barcelona.

Pero mientras la ultraderecha tejió una alianza, que por primera vez es transnacional -Wilders, Le Pen y la alemana Frauke Prety- para promover una "Primavera Patriótica", los proeuropeos están divididos en diferentes frentes y carecen de una visión estratégica sobre cómo reforzar políticamente a una UE cuyos miembros ya no están unidos en un deseo de "más Europa", que ha sido el motor histórico del proyecto común.

La crisis de refugiados y el ultranacionalismo, una amenaza del bloque

Los líderes europeístas pueden celebrar políticamente la derrota de los adversarios, pero las causas del apoyo que éstos reciben seguirán ahí, de la misma forma que gobernantes nacionalistas, como el húngaro Viktor Orban o la primera ministra polaca, Beata Szydlo, continuarán alimentando la lógica de "renacionalización" que está minando la unidad.

Esa lógica es la que llevó a la UE a tomar la decisión de dejar en manos de Turquía la gestión de los flujos migratorios en plena crisis de los refugiados -para no asumir el costo político-, lo que supuso un hito de su incapacidad política. Y ahora es reflejo de su debilidad ante el presidente Recep Tayyip Erdogan.

Las diferencias entre los Estados de Europa Occidental y del Este sobre la inmigración y los refugiados abrió una nueva brecha, que se sumó a la división entre Norte y Sur generada con la crisis del euro, en la que también imperó la lógica de las prioridades nacionales, en este caso de acreedores y deudores.

El Brexit fue tan solo el último golpe a la unión más integrada aunque el más simbólico, porque evidenció un proceso de-construcción de la UE .

"Solo es cuestión de tiempo para que el populismo ultra dé el ´sarpasso´ en un gran Estado para que la crisis de identidad europea se agrave, salvo que, antes, los llamados ahora cuatro grandes -Alemania, Francia, Italia y España- reaccionen para suturar las heridas de la crisis social, rescatar el proyecto de una lógica meramente economicista y volver a la política", advirtió el experto Albert Garrido, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, en un artículo publicado en el diario español El Periódico.

Hasta el momento, los intentos que se hicieron de responder a la actual crisis con "más política" resultaron fallidos, como lo demostró el ignorado plan de reubicación de refugiados de Juncker.

Cómo resignificar el Brexit

En el núcleo de la UE se defiende la idea de que el Brexit puede ser una oportunidad para deshacerse de un socio incómodo y acelerar la integración en áreas prioritarias como seguridad y defensa.

El único problema es que si con ello se pretende cumplir con las expectativas de los ciudadanos para recuperar legitimidad, las prioridades no son las mismas en España, donde la preocupación es el desempleo, que en Dinamarca, donde la inmigración encabeza la lista.