21/03/2017 Hait

La ONU planea cerrar su actual misin militar y sustituirla para bajar los costos

El secretario general de la ONU, António Guterres, quiere cerrar este año la misión militar en Haití y sustituirla por una operación más pequeña, civil y menos costosa, en medio de las amenazas de Estados Unidos -el principal aportante de misiones de paz en el mundo- de reducir drásticamente el financiamiento al organismo internacional.



La propuesta de la máxima autoridad de la ONU fue presentada el jueves pasado ante el Consejo de Seguridad, cuerpo que ahora debe discutirla y que podría tomar una decisión definitiva el próximo mes, cuando venza el actual mandato de la misión en Haití, bautizada Minustah, según el informe de Guterres al que tuvo acceso hoy la agencia de noticias EFE.

En el informe, Guterres propuso prorrogar la actual misión cívico-militar por otros seis meses, hasta el 15 de octubre de este año.

Durante esa prórroga se hará una retirada "escalonada pero completa" del componente militar -actualmente compuesto por 2.370 efectivos de varios países- y una reducción "inmediata" de las tareas civiles, principalmente políticas y sanitarias.

El plan de Guterres es reemplazar la Minustah por otra misión más pequeña, que incluiría 295 policías internacionales, una cifra muy inferior a los 1.000 desplegados actualmente. 

La misión estaría enfocada en la promoción del Estado de derecho y en el desarrollo de las capacidades policiales, al tiempo que controlaría la no violación de los derechos humanos así como posibles conflictos en la isla, algo muy ambicioso dada la fragilidad actual de la democracia haitiana y la incapacidad del gobierno de hacer frente a los problemas de seguridad, económicos y sociales. 

La Minustah fue creada en 2004 con el fin de apoyar la estabilización de Haití después de que un movimiento armado derrocara al entonces presidente Jean Betran Aristide y se reforzó más tarde para ayudar al país a recuperarse tras el terremoto de 2010.

Ninguno de los dos objetivos fue realmente cumplido. 

El mismo año del terremoto, además, Haití sufrió un brote de cólera que puso a la ONU en el centro del debate, ya que los responsables fueron soldados de la misión de paz, específicamente cascos azules de Nepal, que vertieron residuos fecales en un río. 

La idea de introducir cambios a la misión en Haití venía barajándose hace tiempo; de hecho, el mes pasado la ONU envió una delegación de alto nivel a observar la situación en el país caribeño.

Ya en 2015 la Argentina, el segundo país en número de soldados y civiles de la misión, había aceptado una orden de la ONU y redujo drásticamente su contingente, dejando sólo médicos y enfermeros. 

Más tarde se sumó Brasil, el principal miembro y el país que dirigía la misión. Este año, Brasilia comenzó finalmente a retirar su contingente militar y tiene previsto concluir la operación el 17 de abril. 

Este lunes, además, Uruguay informó que retirará en abril sus tropas desplegadas dentro de la Minustah, donde tiene unos 250 efectivos.

A este retiro gradual, pero constante, se suman las amenazas del flamante gobierno de Donald Trump. 

Desde su asunción en enero pasado, el mandatario estadounidense prometió reducir el financiamiento de su país a la ONU y, al entregar al Congreso su primer borrador del proyecto de presupuesto para el próximo año fiscal, cumplió.

Según este texto, la Casa Blanca quiere reducir la ayuda financiera a organizaciones y organismos internacionales, entre ellos la ONU. La decisión tendrá consecuencias devastadoras para las misiones de paz en el mundo ya que Washington aporta un 28% de su presupuesto global. 

El último presupuesto anual que recibió la Minustah era de cerca de 346 millones de dólares, un costo muy inferior al de operaciones más caras como las de Sudán del Sur, Darfur o la República Democrática del Congo, todas con presupuestos que superan los 1.000 millones de dólares.