19/03/2017 Magdala

Desentierran secretos de las ruinas de la ciudad de Mara Magdalena

La arqueóloga mexicana Marcela Zapata quiere reconstruir la vida de Magdala en tiempos de Jesús.

Con una buena parte de la antigua aldea ya desenterrada, los hallazgos se acumulan uno tras otro en uno de los yacimientos más sorprendentes de toda la zona, con una bella sinagoga, típicos baños rituales ("mikve"), una dársena con amarraderos, el cardo (calle comercial romana) y restos de la actividad industrial de sus habitantes, según un cable de Efe.

"Los hallazgos nos dicen que la actividad económica principal en Magdala era la pesca", asevera esta estudiosa de la Universidad Anahuac de México, que llegó a la zona en 2010 por iniciativa propia.

Esta actividad fue la que le aparentemente pudo dar su otro nombre a Magdala, Tariquea, que significa "conservación" o "preservación", y que se origina en un método de salación del pescado desarrollado allí por sus habitantes y que era conocido como "tarichos".



Entre las ruinas de la antigua ciudad, Zapata y sus investigadores descubrieron decenas de piletas que -afirma- servían a esa industria, aunque hay historiadores que dicen que el método era conocido por toda la zona del Mar de Genasaret y que, por tanto, no se puede afirmar aún que ambas ciudades sean la misma.

"Por lo que conocemos de las fuentes judías y cristianas esta es la antigua Tariquea, que es Magdala", se reafirma Zapata, cuyo equipo de arqueólogos y voluntarios es el primero de México que recibe permiso de Israel para investigar y excavar.

El proyecto iniciático es del sacerdote Juan Solana, de los Legionarios de Cristo y quien hace ya diez años compró un predio en una zona denominada "Migdal" en hebreo, y "Al-Majdal" en árabe, para levantar un centro de peregrinaje.

El pueblo de "Magdala", en el que según las descripciones de Josefo vivieron unos 40.000 habitantes, aparece en los Evangelios una sola vez, si bien es evocado otras doce al atribuir a "María Magdalena" su origen.