03/03/2017 musica

El escocs James Crabb inaugura un ao de homenajes a Piazzolla en la Usina del Arte

Estudioso de la era post-piazzolleana del tango, Crabb recurrirá a una orquesta de músicos independientes argentinos para presentarse en Buenos Aires y Mar del Plata.

A propósito de los 25 años de la muerte de Astor Piazzolla, el músico que condesó las diversas corrientes evolutivas de tango para elevarlo a un nuevo nivel sinfónico, la Usina del Arte proyectó actividades evocativas para todo el 2017: la primera de ellas tendrá como protagonista, hoy y mañana, al virtuoso acordeonista escocés James Crabb.

Estudioso de la era post-piazzolleana del tango, Crabb recurrirá a una orquesta de músicos independientes argentinos para presentarse en Buenos Aires y Mar del Plata "con algunas de las obras más exigentes de Astor y que, a la vez, no son demasiado difundidas porque -aseguró el acordeonista- el éxito de su obra a veces se lo resume en dos o tras composiciones de trascendencia mundial cuando su música es más diversa y compleja".

Crabb, de 49 años, se presentará hoy en la Usina del Arte (Caffarena 1), con entrada gratuita, desde las 21, para tocar "Doble concierto para bandoneón, guitarra y orquesta de cuerdas Hommage a Liege"; y "Concierto para bandoneón, orquesta de cuerdas y percusión". Los músicos invitados serán César Rago , Marta Roca, Diego Tejedor, Bruno Cavallaro, Alma Quiroga y Laura Bertero (violines); Marina Arreseygor (violoncello), Gabriel Falconi e Ignacio Porjolowski (viola); Hermann Schreiner (cello); Juan Pablo Navarro (contrabajo); Martín Diez (percusión); Gabriela González (arpa); Natalia Isabel González (piano).

El sábado a las 20 en la Sala de Cámara, el músico ofrecerá un variado repertorio que incluirá también a Piazzolla ("Café 1930", "Night Club 1960" de la obra L´histoire du Tango, "Le grand Tango" y "Tango Suite", con adaptaciones originales de Crabb) y, además, obras del compositor belga César Franck, del pianista finés Jukka Tiensuu y del guitarrista argentino Tomás Gubitsch. La actividad del escocés se cerrará el domingo a las 20 en el Teatro Auditorium de Mar del Plata.

"El mayor desafío es tocar con músicos independientes que no conozco. Lo importante, cada vez que me pasa esto cuando giro por el mundo, es ver que haya músicos con hambre de tocar, de aprender, de intercambiar en el escenario. Aquí me resultó muy fácil de encontrar", dijo Crabb en diálogo con Télam.

"No todo Piazzolla es ´Libertango´. Hay mucho más y queremos dar ese mensaje. Por eso vamos a tocar obras que en si mismas son muy exigentes. Que necesitan un tiempo para ser apreciadas y me parece que es algo que, con estos músicos y en este plan, vamos a poder conseguir", se entusiasmó.

La presencia del escocés forma parte del "concepto Piazzolla 25" que se irradiará a toda la actividad del año de la Usina del Arte en homenaje al bandoneonista marplatense, que murió el 4 de julio de 1992. En ese plan, ya tienen agenda comprometida en Buenos Aires Tomatito, Roxana Amed, Sergio & Odair Assad, entre otros artistas.

- Télam: ¿Qué desafíos particulares supone asumir la obra de Piazzolla desde un instrumento como el acordeón, que tiene características específicas y que además es de la misma familia que el bandoneón?
- James Crabb: Yo toco el bandoneón clásico, así que, al igual que el bandoneón, puedo desarrollar las melodías con cualquiera de la manos. Pero en la música de Piazzolla el aspecto instrumental no es lo central. Ese lugar lo ocupa lo estilístico. Con su música hay que improvisar y expresarte libremente. Lo importante no es lo que está escrito en el pentagrama sino la libertad que hay entre nota y nota.

T- De todas las dimensiones de la obra de Piazzolla, como compositor, arreglador, director, instrumentista, ¿Cuál fue la que influyó más en su vocación por el estudio de su música?
JC- Lo que más me interesa de él es cómo fusionó elementos de la música clásica con la tradición del tango y las armonías del jazz. Todo eso le da al músico una capacidad para improvisar. Yo, desde mi instrumento, le puedo dar un color propio. Nunca trato de imitar lo que él busca con el bandoneón.

El tango tuvo mucho éxito en Europa en el período de entreguerras. Era visto como algo exótico y a la vez, con sus melodías en tonos menores, interpretaba el clima y el espíritu de una época.

Las melodías, sumadas a la seducción de la danza, al aspecto rítmico y las armonías del jazz, todo eso junto crea una combinación que es muy contundente. A veces esos tangos en tonalidades menores pasan a mayores y esos cambios te hacen ingresar en un estado casi neurótico. Piazzolla también tenía eso y eso para un extranjero es de una atracción inmediata.