02/03/2017 Estreno

El retrato de un hombre solo y como en un limbo rural en un documental de Martin Farina

"El hombre de Paso Piedra" es un documental que se realizó a lo largo de 8 años, cuyo protagonista vivía solo y casi sin contacto con el mundo, era analfabeto y se dedicaba a hornear ladrillos en su chacra.


Martín Farina es el realizador de "El hombre de Paso Piedra", un documental que realizó a lo largo de 8 años y que retrata la vida, la mirada y el entorno de Mariano Carranza, una persona que al comienzo del rodaje tenía 63 años, vivía solo y casi sin contacto con el mundo, era analfabeto y se dedicaba a hornear ladrillos en su chacra, situada en el paraje que da nombre al filme, en la zona rural de Choele Choel, Río Negro. 

El Hombre de Paso Piedra Trailer Oficial

El filme, que hoy se estrena en el cine Gaumont, surgió en 2008, cuando Farina, codirector con Marco Berger de "Taekowondo" y en solitario del documental "Fulboy", trabajó para la provincia de Río Negro de un programa de alfabetización a partir del cual recorrió la provincia para filmar el desarrollo de la experiencia y en ese marco conoce al que luego sería el personaje de su película, que era uno de los alumnos del plan.

"Hay una característica común en las personas adultas analfabetas que es que son muy retraídas pero el caso con Mariano fue totalmente diferente porque él inmediatamente mostró una predisposición a recibirme y a hablar y se abrió sobre una serie de cuestiones vinculadas con su padre y su vida, a tal punto que de a momentos parecía como un chico", contó Farina a Télam sobre el primer impacto que causa en él la persona que luego se convertiría en el personaje excluyente del filme, rodado a lo largo de los años, con una cierta lentitud narrativa y un primer plano en el paisaje y el territorio que rodean la vida de este hombre.

"Además -dijo Farina- me llamó mucho la atención una contradicción del personaje que es la de ser pobre, vivir como un pobre, siendo un hombre en un punto rico, que tiene una serie de propiedades de las que paga impuestos pero no se anima ni decide a darles ningún destino".

"Lo que me pregunté -dijo el realizador- es cuáles son esas limitaciones que nos pueden hacer quedarnos inmóviles en un lugar, en el caso de él la pobreza, el analfabetismo, con una historia de amores que fallaron, de padres que lo reprimieron, pero aún en esa situación parecía también que él tenía una voluntad, una voz, aunque también hay un ocultamiento que no se llega a develar".

"El empieza a reflejar en mí un montón de cosas y construyo un personaje que pone en juego una serie de problemáticas entre el campo y la ciudad, que me permite abordar el drama costumbrista desde un enfoque actual", destacó.

Farina, quien comenzó la realización de un documental sobre el cineasta independiente Raúl Perrone y otro con Berger sobre los bailarines de las comparsas de Gualeguaychú, destacó que Carranza es como "si viviera en un limbo".

"Por ejemplo -dijo- no tenía luz ni gas y en una de mis estadías conectamos la luz que era algo muy accesible pero él lo hace por mí, porque sino yo tenía que ir al pueblo a cargar las baterías de la cámara para poder seguir filmando y era algo muy complicado; de modo que ahí hay varias cosas porque plata tenía y también tenía ganas, pensá que él construye ladrillos y podría hacerse si quisiera una casa mucho más cómoda del rancho en el que vive pero es como si viviera en un limbo; en él hay una cosa con la soledad y también un temor al progreso".

Farina contó que Carranza le dice en una oportunidad que el hecho de no saber leer no le permite moverse. "Apenas salgo a la ruta hay un cartel y yo no sé qué dice, podría decir cualquier cosa", comenta en un momento del filme el personaje.

El filme está realizado apelando a recursos pictóricos para pintar el ambiente interior del personaje y el entorno en que vive, Farina utiliza planos grandes y en todas las tomas (a excepción de unas en que Carranza va la ciudad de Choele Choel) se ve su chacra, ya sea la casa, la laguna de la que extrae la tierra para los ladrillos que hace a mano, su bosque, al extensión de la llanura.

El realizador filmó la película en una serie de estancias en casa de Carranza que en los primeros años eran de una o dos semanas dos veces por año y luego se redujeron a una visita anual, y también participa como personaje del filme, dialogando con el protagonista, interactuando con él, proponiéndole una serie de dilemas o discutiendo.

Respecto de la incursión de Carranza en Choele Choel, Farina dijo que él pasaba como si fuese invisible, "se mostraba lo menos posible, no hablaba con nadie, iba eventualmente al banco porque seguía unos trámites para obtener la jubilación y también a pagar los impuestos de otras tierras que tenía".

"Me parece que la película nos puede interpelar a todos y yo rescato del personaje su dignidad para estar de pie, para seguir adelante, aun con un trabajo muy pesado como es de hacer ladrillos del modo como él los hace; pero por otro lado es muy interesante su posición respecto del progreso, es como que no le interesa, yo le quiero llevar el progreso desde un lugar de confidente y como una persona desinteresada pero él me advierte de los temores que se ocultan en los cambios; además creo que tiene cierta familiaridad con el resto de mis películas que es recorrer la singularidad de una persona extraña en su entorno", destacó Farina terminando de pintar la figura del protagonista del filme que se puede ver desde hoy en el cine Gaumont.