15/02/2017 Estados Unidos

Los fondos de las "ciudades santuario", otro punto de la puja Washington-Silincon Valley

Trump anunció que iba a cortar esta prestación y remover el financiamiento federal a todas la ciudades santuario por no averiguar el estatus migratorio de sus residentes.

Estados Unidos le debe un porcentaje importante de su PBI a Silicon Valley, probablemente la mayor parte.

 Silicon Valley se considera a sí mismo como un lugar que no pertenece sólo a Estados Unidos sino al planeta, un lugar muy universalista que se mira en términos legales y esa identidad está marcada en la cultura de los que viven ahí. Entonces no tiene ningún miedo a hacer valer su posición.

California siempre fue un foco de emprendedores. San Francisco, en el siglo XIX era buscada no por el silicio sino por el oro, y los pioneros que llegaban al Oeste a tratar de encontrarlo dejaron una ley y un legado muy fuerte. Tiene dos universidades muy emblemáticas –la de Berkeley, la pública más grande del mundo- y la de Stanford, de donde han salido muchas de las innovaciones que usamos a diario, empezando por Google.

Por lo que tiene una cultura académica muy fuerte, muy diversa ideológicamente pero al mismo tiempo con un nivel de tolerancia y de comprensión mutua que logra que las cosas sucedan de la forma que suceden.



Uno de los problemas, sin embargo, lo deja planteado el emprendedor argentino Santiago Siri: “San Francisco, al igual que otras, es considerada “ciudad santuario”, recibe financiamiento federal que le permiten ofrecer también a los ilegales servicios y bienes públicos: hospital, salud, educación, etc”.

Trump dijo que iba a cortarle esta prestación y remover totalmente ese financiamiento, no sólo a San Francisco, sino a todas las otras ciudades que no averiguan el estatus migratorio de sus residentes ni los persiguen, de allí su calificación de "santuario".



Sin embargo, el gobernador de San Francisco, Jerry Brown, respondió que no le importaba porque buscarían los recursos necesarios para seguir manteniéndose como la ciudad santuario que son.

Todo esto, aún sin quererlo, provoca cambios muy importantes en la vida cotidiana que Siri grafica perfectamente. “Arrancó la presidencia de Trump: pongo la radio a la mañana y empiezo a esquivar balas que te tocan o no”.



“Como inmigrante latino y con una visa, tranquilamente puedo ser uno de ellos (de los expulsados). Pero la gran preocupación está entre los ilegales, principalmente los mexicanos, por eso hay tantas marchas y empieza a organizarse una resistencia civil ya que el cambio de gobierno generó tensión entre una costa y otra”, precisó finalmente.