05/02/2017 Recital

C Jay y Richie Ramone renovaron el pacto "ramonero" con el pblico argentino

Los músicos Richie Ramone y C. Jay reavivaron en la noche de este sábado la locura "ramonera" con un recital de casi dos horas en Teatro Flores, donde desde una gran actualidad dejaron en evidencia por qué fueron ellos los elegidos para formar parte de una de las bandas más importantes de la historia del punk rock.

Los cánticos se esbozaban entre saltos y puños que se agitaban buscando la mayor distancia posible de los cuerpos. El aire se respiraba con pesadez y el calor, dentro de la sala culto del rock, agobiaba pero a nadie parecía importarle. La gente saltaba, hacía pogo y cantaba los temas que musicalizaban los minutos previos al esperado recital.

Ellos ya habían visitado Argentina en varias oportunidades. Richie llegó con los Ramones por primera vez en 1987, el miércoles 4 de febrero. Ese día, Joey (voz), Johnny (guitarra), Dee Dee (bajo) y Richie (batería), conocieron al público argentino en Obras Sanitarias. Así estos cuatro punks daban por inaugurada una relación que con el tiempo trascendería hasta la mortalidad.

Nueve años más tarde, en 1996, Argentina fue testigo de otro momento clave de la trayectoria del cuarteto de Queens. Con Marky nuevamente en la batería y con la incorporación de C. Jay -que había reemplazado a Dee Dee en 1989-, el cuarteto anunciaba su despedida definitiva, también en Obras.

Es por eso que esta cita con Richie y C. Jay no se trató sólo de un recital. Para algunos fanáticos significó revivir imágenes y sensaciones de aquellas etapas, y lo mismo había comentado Richie en una entrevista realizada por Télam días antes de la presentación; para otros, ser testigo de este cruce "ramonero", único; o también una reconquista a los 30 de correspondencia entre la música del conjunto y el público argentino.

Mientras tanto, en exteriores, un extenso desfile de remeras con insignias de los Ramones avanzaba por Pergamino y doblaba hacia Rivadavia en dirección a la puerta de la sala de conciertos. Se los escuchaba ansiosos pero respetaban la fila. No se conocían entre todos pero caminaban animando la ocasión como si fuesen amigos de toda la vida; para algunos se trató de tres décadas de una historia con sonidos comunes.

Desde adentro de la sala se escuchaban canciones de The Muffs (trío que tiene fecha en el país prevista para abril) y de los Stones, entre otras bandas.

Se apagaron las luces y una pantalla ubicada en el centro del escenario comenzó a mostrar fragmentos de la primera y última visita del cuarteto a Obras: entrevistas, el detrás de escenas y segmentos de recital. Por supuesto, el público no fue el único que recordó momentos importantes de su vida, Richie y Cj también viajaron en el tiempo y encontraron en Obras el denominador común.

"¡Siempre es bueno volver!", expresó Richie en el video que proyectaron sobre la pantalla y efectivamente fue la mejor forma de hacerlo. El recital fue impecable. El cuarteto que se completó con Mariano Martínez, de Attaque 77, y Sebastián Expulsado, de Expulsados, enloqueció a varias generaciones de seguidores de Ramones durante hora y media.

Fue un encuentro de conversación casi inexistente, salvo por algún saludo sobrio a la multitud de parte de Sebastián Expulsado; no mucho más que eso. Sin embargo, esa clase de silencio no generó que el recital se viviera como ajeno ni impersonal: se estaba escribiendo de forma colectiva otro capítulo de la historia; una historia que pertenece tanto a los músicos como a su gente, una historia que hace tiempo tiene ADN argentino.

Es difícil destacar algún momento en particular de la velada. Richie, C. Jay,Sebastián y Mariano recrearon una lista de más de 30 canciones, la misma que Joey, Johnny, Dee Dee y Richie interpretaron aquel 4 de febrero, hace tres décadas atrás en Obras,y agregó los clásicos "I wanna live", "Pet Sematary" y "Rockaway Beach", aunque el público -sediento, inquieto y ansioso- se quedó con ganas de más.