16/01/2017 Estados Unidos

Obama logr salir de una crisis econmica, pero con una recuperacin lenta y desigual

Nadie discute en Estados Unidos que la situación mejoró desde la crisis financiera de 2008; sin embargo, la derrota oficialista confirmó que la recuperación fue demasiado lenta para muchos.

Por Mara Laura Carpineta

Uno de los pilares de la campaña electoral demócrata este año fueron las cifras del crecimiento económico del gobierno de Barack Obama. Nadie discute en Estados Unidos que la situación mejoró desde la crisis financiera de 2008; sin embargo, la derrota oficialista confirmó que la recuperación fue demasiado lenta para muchos.

 El gobierno de Obama transformó los números negativos del último año de George W. Bush. Pasó de una recesión a un crecimiento sostenido de un promedio anual de 2,1 puntos del PBI. El desempleo, que llegó a superar el 10% en 2009, cayó por debajo del 5% en 2016.
Sin embargo, muchos de los votaron por el magnate republicano Donald Trump lo hicieron enojados con su realidad económica.

Seis meses antes de entregar el poder, el Departamento de Comercio del gobierno de Obama publicó un balance de los últimos ocho años y concluyó que la recuperación económica fue la más débil desde 1949.

"Fue la recuperación más lenta de una recesión masiva en más de seis décadas y especialmente hubo un aumento muy lento de los ingresos de los trabajadores", explicó a Télam Jan Kregel, director de Investigación en el Instituto de Economía Levy, del Bard College, una importante usina heterodoxa de Estados Unidos.

Para Kregel la explicación de esta recuperación lenta es que "al principio todas las medidas del gobierno estuvieron concentradas en el mercado financiero. Los que tenían una concentración de recursos se beneficiaron mucho y muy rápido".

El gobierno, según el economista heterodoxo, priorizó balancear las cuentas de los bancos y las entidades financieras -que a su vez no aumentaron nuevamente los préstamos a privados- y no ayudar a las familias a pagar sus hipotecas y balancear sus cuentas.

"Las medidas de recuperación, es decir, los rescates y el paquete de impulso, nunca se concentraron en los ingresos familiares (...) Este sector recién empezó a sentir una mejoría ahora por los esfuerzos para aumentar los salarios mínimos y por la acumulación de una larga expansión de la economía y del mercado laboral", explicó.

Los economistas y dirigentes liberales, en cambio, proponen otras explicaciones para la débil recuperación.

Algunos sostienen que el crecimiento económico fue ahogado por el mayor déficit estatal, provocado por el aumento del gasto a través del rescate a los grandes bancos y el masivo paquete de impulso; mientras que otros responsabilizan a los cambios de regulación y los límites impuestos por Obama.

"La recuperación fue muy débil porque vivimos ocho años de un régimen de incertidumbre, en el que las leyes cambiaron todo el tiempo y las regulaciones crecieron. Eso frenó a los negocios", explicó a Télam Steve Hanke, un ex asesor del gobierno republicano de Ronald Reagan y actual co-director del Instituto de Economía Aplicada de la Universidad de Johns Hopkins.

Lejos de pronosticar un giro económico inspirado en las recetas liberales tradicionales, el heterodoxo Kregel se imagina que surgirá una fuerte pulseada dentro del próximo oficialismo republicano.

"Ya hay un marcado conflicto entre los republicanos que quieren reducir el déficit como prioridad y los que quieren ampliar el empleo, aprobar reducciones de impuestos e incentivos para las empresas. Estas medidas van a aumentar el déficit", explicó.

Para este economista, como para la mayoría de sus colegas, tocar el gasto público es casi impensable por el costo electoral que tendría.

Sin embargo, entre tanta certeza instalada, comienzan a resonar las palabras del influyente ex titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien a mediados de año, cuando Trump ya se había convertido en el candidato presidencial republicano, alertó sobre una crisis venidera y sugirió en una entrevista televisiva que el país "necesitaba un accidente en la historia".

"En Estados Unidos, los beneficios sociales son considerados como el tercer riel de la política. Si los tocas, perdes. Actualmente, esta es la visión generalizada. Los republicanos no quieren tocarlos. Los demócratas no quieren tocarlos. Ni siquiera quieren discutirlo, pero de eso se tendría que tratar esta elección", reclamó entonces.

La victoria de Trump es más un síntoma que un accidente de la evolución política de Estados Unidos de la última década; sin embargo, no son pocos los líderes, funcionarios, activistas, periodistas y ciudadanos, que siguen afirmando que el magnate no representa ni a la sociedad, ni a la dirigencia, ni al país.

Para ellos, quizás, Trump sea entonces un accidente de la historia, lo suficientemente inesperado e impredecible para satisfacer las ansias disruptivas de Greenspan.