05/01/2017 INTA

Las altas temperaturas, la baja humedad y los pastizales secos dificultan controlar los incendios

Lo informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria que, mediante herramientas de teledetección, colabora con los equipos que trabajan para apagar el fuego que ya afecta a un millón de hectáreas.


Las altas temperaturas, la baja humedad y la gran cantidad de pasto seco dificultan el control de los incendios en la región que abarca La Pampa, sur de Buenos Aires y norte de Río Negro, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que, mediante herramientas de teledetección, colabora con los equipos que trabajan para apagar el fuego que ya afecta a un millón de hectáreas.

El organismo difundió hoy un comunicado donde explica que ya a fines del año pasado la zona que está ahora afectada por los incendios "presentaba condiciones de extrema peligrosidad para la ocurrencia de fuegos".

De acuerdo con los especialistas del Instituto "la acumulación de grandes volúmenes de materia seca fina sumado a tormentas eléctricas secas –casi sin precipitaciones–, altas temperaturas y baja humedad relativa en el ambiente predisponen el comienzo del fuego y dificultan su control".

El INTA participa de mesas intersectoriales en las tres provincias, como Néstor Stritzler, director del Centro Regional La Pampa-San Luis que explicó que realiza "relevamientos de imágenes satelitales y las enviamos para que las autoridades puedan evaluar la dimensión de los focos”.

En la Pampa, hasta hoy, son más de 400.000 las hectáreas afectadas por el fuego desde el comienzo de los incendios en diciembre.

“Cuando comienza el fuego y, sobre todo, con la presencia de vientos intensos es muy difícil de controlar”, expresó Stritzler que explicó que el incendio está localizado "en una zona de bosques y afecta al Caldén, un bosque único en el mundo”.

En tanto, Pablo Vázquez, especialista del INTA Anguil –La Pampa– confirmó que “las temperaturas superiores a los 32° y la ausencia de lluvias desencadenaron esta serie de incendios".


Otro aporte lo hizo el área de Gestión Ambiental y Recursos Naturales de esa unidad del INTA, cuyo período monitoreado abarca desde el 21 de diciembre hasta el 2 de enero último, que identificó 396.359 hectáreas incendiadas en La Pampa, lo que afectó a 394 parcelas y a 70.500 cabezas de ganado.

A las hectáreas incendiadas en La Pampa, se suman las 500.000 de Río Negro y las 150.000 de Buenos Aires.

Para Daniel Bolla, de la sede Valle Inferior del Río Negro del Instituto, la cantidad de pasto y el clima no son los únicos factores que influyen en un riesgo de incendio.

“A fines del año pasado, tuvimos varias tormentas eléctricas secas que no descargaron agua, como consecuencia se prendieron fuego los campos”, explicó.

“Nosotros todos los años recorremos la región y evaluamos el grado de peligrosidad de incendio que puede haber en la temporada”, expresó Bola quien explicó que esa información es cotejada con el índice verde y comprobamos que “el mayor riesgo estaba al norte del río Negro”.

“Dicha información la ponemos a disposición de Defensa Civil provincial, bomberos, Dirección de Ganadería, organizaciones de productores y gobiernos municipales”, dijo Bolla.

Agregó que se aportan imágenes de la NASA EOSDIS Worldview que "permiten observar los puntos con anomalías térmicas casi en tiempo real –focos de calor–, y luego las superponemos con el croquis catastral actualizado lo que facilita identificar los establecimientos afectados”.

En el sur de Buenos Aires la situación no es muy distinta, aunque los principales focos están casi controlados.

Allí, el INTA Hilario Ascasubi de Buenos Aires es quien aporta información. Alejandro Pezzola, profesional de esa sede, indicó que “la ganadería es una de las producciones más afectadas en la zona, sumado a una parte de pastizales con monte y arbustos. Además, se registraron algunas pérdidas agrícolas”.

“Desde el 10 de diciembre hasta hoy, se calcula que se quemaron 102.000 hectáreas en el partido de Patagones y 50.000 en Villarino”, detalló Pezzola.