05/01/2017 cine

El realizador Gastn Solnicki estrena "Kkszakll" en el Malba

Se trata de un filme "oblicuamente" inspirado en la ópera de Béla Bartók "El castillo de Barba Azul".

El filme tuvo su premiere mundial en el último Festival de Venecia y sigue de modo serpenteante el destino de algunas jóvenes entre el vacío, la angustia y las decisiones que imponen el fin de la adolescencia y describe climas y modos existenciales diversos de chicas rodeadas de confort.

Gastn Solnicki

La película, que en septiembre pasado ganó en Venecia el premio de la crítica internacional Fipresci de la prestigiosa sección Orizonti y también el de la crítica independiente Bisato D'Oro, se podría ver todos los sábados a las 21.30 en la sala cinematográfica del Museo de Arte Latinoamericano de avenida Figueroa Alcorta 3415 y en el Cine Gaumont a partir del próximo jueves 12.

"Kékszakállú" (Barba Azul en húngaro), que luego de Venecia pasó por los festivales de Toronto, Nueva York (NYFF), Chicago, Vancouver, Río de Janeiro, Hamburgo, Viennale, Mar del Plata, Varsovia, Thessaloniki, Wroclaw, Porto y este mes va a estar en Rotterdam y en José Ignacio, es el tercer largo de Solnicki, luego de sus elogiados documentales "Sudën" y "Papirosen" (Mejor Película Argentina en el Bafici 2012), y es descrito por él como un "tránsito a la ficción".

 En una charla con Télam, el realizador habló sobre sobre lo que significa este pasaje a la ficción y el modo como fue construida y pensada la película.

Télam: Usted señala que esta película es un tránsito del documental hacia la ficción dentro de su filmografía, ¿puede decirnos por qué y qué significa este tránsito desde su lugar como director?
Gastón Solnicki: Mi transición a la ficción está marcada por el deseo de construir una narración a partir de fragmentos que funcionen en un nivel de altos estímulos cinematográficos más que en la lógica del desarrollo tradicional de ideas dramáticas. Materiales que contienen, cada uno en sí mismo, toda la fertilidad atemporal de la narración.
Trabajar con materiales más abiertamente ficcionales presentó muchas nuevas dificultades. Es muy difícil improvisar una ficción. Pero sobre esas dificultades trabajamos. El proceso editorial fue lo más parecido a mis película anteriores. Escribir a partir de lo que el material ofrece y no de las intenciones preliminares. Intenté hacer la película más narrativamente fluida y emotiva con los materiales que elegí. Sin volverme contra los materiales.

T: ¿Por qué la película se llama "Kékszakállú" y de qué modo, desde dónde y cómo está inspirada en la ópera de Bartók?
GS: Lo primero fue la ópera, el deseo de nutrir una película de la riqueza material de una obra musical llena de materiales cinematográficos. La ópera barroca y la ópera moderna tienen mucho en común con el cine. "El castillo de Barba Azul" es una ópera en un acto que avanza como una flecha. Yo no quería hacer una representación sino tomar la posta del trabajo de Bartók, quien recorría el Este europeo con su fonógrafo recolectando mariposas y la tradición oral de la música campesina. Sobre ese trabajo está basada toda su obra. Esa transformación de la música folclórica en música moderna y esos viajes etnomusicológicos fueron el punto de partida de "Kékszakállú". A escondidas, consultaba el libreto de Bartók y Balász subrayado y lleno de colores como un oráculo, pero no podía extraer más que gestos, símbolos y algunas constelaciones cromáticas. Muchas veces las ideas y los materiales sirven como punto de partida pero es importante soltarlos a tiempo. A mí nada me desilusiona más que ver ideas en la pantalla.

T: ¿Qué tipo de narrativa puso en juego al armar la película?
GS: La narrativa que los materiales ofrecían. Realmente no había ideas narrativas detrás del inicio del rodaje. Primero filmamos y después escribimos a partir de lo que filmamos.
T: ¿Cuál es su idea de cine, o la idea de cine que sostiene sus películas?
GS: Las películas se parecen mucho a la manera en que están hechas. Me importa lo artesanal y el cuidado de los materiales. Tomarse todo el tiempo que sea necesario. Me gustaría hacer películas más profesionales sin perder la espontaneidad.

T: ¿Cuáles son los universos que le gusta explorar en sus películas?
GS: En estas primeras películas me acerqué a lugares familiares y queridos. Creo que hacer películas para mí es una forma de estar cerca de ellos. En general se destaca lo formal, pero en varias oportunidades escuché a espectadores emocionados lo cual me produce muchísima satisfacción. El universo simbólico y oscuro de la ópera y de los personajes toca algunos puntos sensibles.