29/12/2016 #Balance2016

El ao de Donald Trump

Estados Unidos vivió en 2016 uno de los años políticamente más intensos de los últimos tiempos, que llegó a su clímax con el asombroso triunfo electoral del republicano Donald Trump tras una campaña que dejó al país sumido en una honda división.

Por Francisco Alccer

 
#Balance2016: Una campaa marcada por las acusaciones y las denuncias

El año comenzó con las internas partidarias para elegir al candidato presidencial, que de inmediato desnudaron un profundo descontento de las bases con la conducción tradicional del Partido Republicano y el Partido Demócrata.

Del lado republicano, Trump, un magnate inmobiliario famoso pero sin experiencia política, acaparó desde el primer momento toda la atención con su mensaje nacionalista, contra la inmigración, la globalización y el establishment de su propio partido.
En el campo demócrata, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, en su segundo intento de llegar a la Casa Blanca, chocó de inmediato con el formidable desafío por izquierda que le presentó el senador socialista Bernie Sanders.

Tras perder en Iowa la primera interna el 1 de febrero, Trump se recuperó y ganó interna tras interna, forzando gradualmente la renuncia de sus rivales, entre ellos Jeb Bush y Marco Rubio, los preferidos de la cúpula republicana, y del senador Ted Cruz.
Luego de imponerse en la primaria de Washington y de obtener el apoyo de delegados de Dakota del Norte, el 26 de mayo, el empresario neoyorquino superó la cifra de 1.237 delegados necesaria para hacerse con la nominación presidencial republicana.

El 15 de julio, eligió al gobernador de Indiana, Mike Pence, como compañero de fórmula, un conservador con larga experiencia política que lo ayudó a tener puentes con la cúpula republicana y el Tea Party, que dudaba de la pureza ideológica de Trump.
Del 18 al 21 de julio, la Convención Nacional Republicana se reunió en Cleveland, Ohio, y proclamó oficialmente la fórmula Trump-Pence como candidatos a presidente y vicepresidente en las elecciones del 8 de noviembre.
El camino de Clinton a la nominación tampoco fue fácil.

La ex primera dama empezó la interna ganando el caucus demócrata de Iowa, pero por el margen más estrecho de la historia. La competencia quedó rápidamente reducida a un duelo entre Clinton y Sanders que terminaría revelándose más peleado que lo esperado.

El 7 de junio, finalmente, Clinton alcanzó la cifra de delegados necesaria para asegurarse la candidatura gracias a triunfos en las primarias de California y New Jersey, y dos días después recibió el apoyo del presidente Barack Obama y de su vice, Joe Biden.

La candidatura de Clinton -la primera de una mujer en representación de uno de los partidos mayoritarios del país- y de su compañero de fórmula, el ex gobernador de Virginia Tim Kaine, fue proclamada oficialmente por Convención Nacional Demócrata el 26 de julio en Filadelfia, Pensilvania.

Clinton centró su campaña en varias cuestiones, incluyendo aumentar los ingresos de la clase media, ampliar los derechos de las mujeres y de la comunidad LTBG, permitir una regularización de indocumentados y mejorar la reforma de Salud de Obama.
La campaña de Trump giró en gran medida en torno a su ya de por sí célebre persona. 

La gorra de béisbol colorada con el lema "Haz a Estados Unidos Grande Otra Vez" se convirtió en un símbolo de su candidatura.

Sus posiciones populistas de derecha, como el proteccionismo, el aislacionismo parcial y menos intervenciones militares, rompió de muchas maneras con el conservadurismo tradicional.

Pero su oposición a los acuerdos de libre comercio y a la inmigración, especialmente desde México, le valieron un enorme apoyo entre los blancos de clase trabajadora, sobre todo en las zonas industriales del Medio Oeste del país.

Tanto Clinton como Trump contaban con una gran desaprobación popular, y esta naturaleza controvertida de ambos candidatos marcó toda la campaña hasta las elecciones.

La cuestión que más complicó a Clinton fue haber usado una cuenta de email y un servidor privado mientras fue secretaria de Estado, en vez del servidor oficial, un tema que había estallado en marzo de 2015 y generado dudas sobre si no había puesto en riesgo la seguridad nacional e incluso cometido algún delito.

Una investigación del FBI concluyó el 5 de julio de 2016 con la recomendación de no presentar cargos contra Clinton, una recomendación seguida por el Departamento de Justicia.

El 28 de octubre, 11 días antes de las elecciones, el director del FBI, James Comey, informó al Congreso que la agencia estaba analizando nuevos emails de Clinton en el marco de otra investigación, lo que dio a Trump nueva munición y le permitió recortar una desventaja de hasta 12 puntos en los sondeos.

 
Del lado republicano, Trump protagonizó innumerables polémicas, incluyendo declaraciones políticamente incorrectas y hasta una pelea en público con los padres de un soldado estadounidense musulmán muerto en un atentado en Irak.
El 7 de octubre, el diario The Washington Post difundió un video y un audio de 2005 en el que Trump hacía comentarios lascivos sobre las mujeres, lo que causó un gran revuelo.

La campaña de Trump emitió una declaración de disculpas subrayando que el video era parte de una conversación privada mantenida "muchos años" atrás.

Numerosos políticos republicanos condenaron las palabras de Trump, quien rechazó llamados de decenas de congresistas, senadores y gobernadores de su partido a abandonar su campaña, mientras todos los sondeos pronosticaban una victoria de Clinton.

Llegado el esperado día de las elecciones, Trump sorprendió al país y al mundo con un sólido triunfo en 30 de los 50 estados y logrando 360 de los 538 votos en el Colegio Electoral, pese a que Clinton ganó el voto popular por más de 2.5 millones de sufragios.

Un total de 137 millones de personas votaron en la elección, un récord histórico.

 
#Balance2016: El triunfo de Donald Trump y sus repercusiones


Tras su victoria, el presidente electo se abocó a conformar su futuro gobierno, rodeándose de ex militares, ejecutivos de grandes corporaciones y políticos ultraconservadores. 

El 13 de diciembre, Trump anunció que nominó como secretario de Estado a Rex Tillerson, CEO de la compañía multinacional ExxonMobil, el nombramiento más importante que le quedaba por hacer del gabinete que lo acompañará en la Casa Blanca desde el 20 de enero, cuando jure el cargo.
etiquetas