25/12/2016 Ciudad de Buenos Aires

La urbanizacin de las villas, una asignatura que deja de estar pendiente

El primer año de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta marcó el envión para una política pública de urbanización de villas, entre ellas la 31 de Retiro y la 20 de Lugano -donde habitan 70.000 personas- con el propósito de lograr una integración del distrito.


Tras su arribo al Ejecutivo, Rodríguez Larreta diseñó el camino de la mano de Mauricio Macri, quien ya asumido como Presidente posibilitó alguna de esas metas desde la Nación, como el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad y el acceso a empréstitos en el exterior para la ejecución de obras como el Paseo del Bajo.

La Ciudad decidió encarar con decisión una respuesta a la problemática de la vivienda social y a mediados de año anunció desde Retiro la urbanización de la villa 31 y 31 bis, a lo que prosiguieron los proyectos para intervenir también la 20 de Lugano, incluido el predio conocido como "Papa Francisco", y los asentamientos de menor extensión Rodrigo Bueno en Costanera Sur y Fraga en Chacarita.

Para ello, el Ejecutivo proyectó las obras a través del Instituto de la Vivienda las acciones y envió a la Legislatura porteña -donde el PRO cuenta con 28 diputados propios de los 60 que componen el recinto- las leyes necesarias para la ejecución del plan de urbanización.

Casi de manera copiada, las normas aprobadas por los legisladores instauraron Mesas de Gestión Participativa para que los vecinos puedan definir el desarrollo de las etapas de diagnóstico, ejecución, control y evaluación de los proyectos integrales de urbanización, los que contemplan la construcción de viviendas nuevas y mejoramiento de las existentes.

Además, prevén obras de infraestructura para que haya acceso a servicios de luz, gas, agua corriente, cloacas y pluviales; y facilidades a los vecinos para obtener créditos blandos y personalizados para la compra de las viviendas.

Según cifras oficiales del 2014, el 6 por ciento de la población total de la Ciudad de Buenos Aires reside en villas y asentamientos precarios, es decir, aproximadamente unas 200.000 personas; cerca de un 20 por ciento de los hogares muestran servicios de saneamiento deficitarios y un 56 por ciento de las viviendas registran hacinamiento.

"Estamos realizando uno de los proyectos y sueños más fuertes que tenemos, que es lograr que todos los vecinos tengan acceso a la misma calidad de servicios, apoyo del Estado, calidad educativa y acceso a los centros de salud, espacios verdes, transporte y seguridad", sostuvo Rodríguez Larreta a mediados de año cuando comenzó el plan para la villa de Retiro.

Es más, con la finalización del año, el jefe de Gobierno anunció la inauguración de una oficina en la villa de Retiro desde donde trabajará una vez por semana.

En rigor, la urbanización del barrio que fue denominado como "Carlos Mugica" en honor el cura asesinado en 1974, contaba con una ley de 2009 que nunca llegó a aplicarse, lo que motivó la protesta de los habitantes del asentamiento para que la gestión local avanzara con las obras para mejorar la calidad de vida de las miles de personas que allí viven.

Así fue como en varias oportunidades de hicieron presentes en las reuniones de la comisión de Vivienda de la Legislatura porteña para exigir por el cumplimiento de la ley 3343, no obstante el Ejecutivo ideó un nuevo proyecto de urbanización con el Instituto de la Vivienda de la Ciudad bajo el nombre de "Treinta y todos" que prevé finalizar en 2019.

Un recorrido distinto fue el caso de la Villa 20 de Lugano, donde en octubre pasado se iniciaron los trabajos de urbanización con la construcción de nuevas viviendas en el predio "Papa Francisco" y se estima que en el inicio del 2017 se harán las próximas etapas para las remodelaciones de unas 4500 viviendas.

El predio se hizo conocido en 2014 por una toma de terrenos que registró un desalojo violento de parte de la policía, pero también supo trascender por funcionar como depósito de autos de las fuerzas de seguridad federales lo que derivó, tras décadas de acumulación de vehículos, en que niños de la villa padecieran niveles altos de contaminación de plomo en sangre.

Ya para diciembre, el Ejecutivo motorizó en el Parlamento local, a través de los diputados del PRO, los proyectos para la urbanización de los barrios Rodrigo Bueno, emplazado en la Costanera Sur y frente a la ex Ciudad Deportiva Boca Juniors; y Fraga o también conocido como "El Playón de Chacarita", que fue una de las villas que más creció en la última década.

En el caso de Rodrigo Bueno, la presentación legislativa fue a causa de un fallo de la Justicia porteña que ordenó al Gobierno de la Ciudad a redactar un plan de urbanización tras un amparo elevado por los vecinos del barrio para evitar la posibilidad de ser erradicados del lugar.

El temor de los habitantes tenía como motivo la intención de una empresa privada de levantar un centro urbano de lujo, con amarradero incluido, frente a la villa, y que ese emprendimiento generara el desalojo de las tierras que ellos ocupaban desde hacía años.

Pero con la media sanción de la ley, ocurrida en la última sesión ordinaria de la Legislatura, se estableció un proyecto de urbanización para el barrio que contempla la construcción de 300 nuevas viviendas de 2, 3 y 4 ambientes, y 500 mejoramientos habitacionales.

Por último, también se dio una primera aprobación parlamentaria al proyecto en Chacarita, que se extiende al costado de vías del ferrocarril y está delimitado por las calles Fraga – la cual debe su nombre-, Teodoro García, Céspedes, Guevara y la avenida Elcano.

Ese asentamiento en el cual habitan unas 1.000 familias tiene la particularidad de estar situado en medio del centro comercial de Chacarita y de su zona urbana, donde existen vecinos que conviven con los habitantes de la villa, a veces brindándole suministro de agua cuando hay baja presión.