14/12/2016 opinin

Harry Potter y el cambio tecnolgico

Un sector de quienes se especializan en el estudio del cambio tecnológico y su impacto hablan de que el ritmo de cambio que se vive hoy es mayor a todo aquel que se ha experimentado en la historia de la humanidad. Al respecto opinó para Télam el economista Federico González Rouco.

Federico Gonzlez Rouco

Por Federico Gonzlez Rouco

El mundo está en constante cambio y no nos queda más que adaptarnos. Un sector de quienes se especializan en el estudio del cambio tecnológico y su impacto hablan de que el ritmo de cambio que estamos viendo hoy es mayor al experimentado en toda la historia de la humanidad. Lo que no dicen es que este cambio nos está llevando a parecernos más a lo que se puede ver en el mundo mágico de Harry Potter.

En junio de este año, el Instituto Nacional de Educación Técnica se sumó a la ola mundial que habla de la cuarta revolución industrial y que tuvo su punto de partida en el Foro Económico Mundial de enero pasado.

Publicaron un extenso informe acerca de la situación de la oferta laboral argentina y los problemas que tiene para calzar con lo que el mercado demanda. 

El primer párrafo del resumen (es decir, el primer párrafo que se puede leer) dice lo siguiente: "El mundo se encuentra avanzando aceleradamente hacia una cuarta revolución industrial, caracterizada por los avances en la robótica, la genética, la inteligencia artificial, la nanotecnología, las impresiones 3D, la biotecnología e Internet de las cosas, entre otros desarrollos, al tiempo que se profundiza la globalización de las cadenas de valor". 

En definitiva, las formas de producción que conocemos han cambiado y estamos en el proceso que llevará a que este cambio sea global. Como siempre, esta transición comienza en los centros industriales desarrollados para luego llegar al resto de los países. Asuntos como la automatización, la impresión 3D y la inteligencia artificial están en el centro de la agenda global, aunque aquí recién estemos empezando a escuchar estas palabras en los grandes medios.

Cuando este proceso se complete, las ciudades, los inventarios, la medicina, los tiempos de espera, la logística, la comida, la construcción, los trasplantes de órganos y el empleo, como lo conocemos hoy, serán un recuerdo. 

Ya hay una empresa china que, mediante impresión 3D, construye 10 viviendas en solo un día; hay restaurantes que sirven comida impresa; órganos trasplantados que no salen de ningún cuerpo; el transporte ya no dependerá de que cada uno tenga su auto; el empleo industrial tendrá una participación mucho menor en el total y el empleo en servicios ganará, como en el último tiempo, muchísima relevancia. 

Además, la pobreza quedará totalmente erradicada y la desigualdad no dependerá tanto de factores económicos. Como si fuera poco, gracias al Internet de las Cosas y a la inteligencia artificial, nuestra vida será mucho más fácil y muchas tareas repetitivas del día a día quedarán atrás.

El mundo de Harry Potter, salvando las distancias, se acerca a esta posibilidad: los trabajos en el sector de producción manufacturera no tienen mucho lugar; no se realiza producción en serie, sino que se prioriza lo artesanal (varitas, escobas y ropa por ejemplo); fuerte sesgo al empleo en el sector público y servicios en general; esperanza de vida muy alta; hay desigualdad (explicada por temas raciales, culturales y no por factores económicos); casi no hay pobreza (los Weasley parecen pobres pero tienen un nivel bastante bueno de vida en comparación a los pobres en la actualidad); y no se explica de dónde salen los ingresos de muchos personajes (¿Ingreso Básico Universal?).

Dos últimos puntos: Ingreso Básico Universal y tipos de empleo. El primero es una idea que cada vez tiene más peso, tanto local como internacionalmente. La idea se basa en que cada ciudadano tenga un ingreso fijo mensual sin ninguna condición más allá de estar legalmente asentado. Es decir, difiere de la AUH, por ejemplo, en que no hace falta ser menor de 18 años o asistir a instituciones educativas/sanitarias. 

Los beneficios vendrían porque todos tendrían asegurada una base de ingresos y eso liberaría recursos (tiempo, por ejemplo) para que cada uno se dedique a lo que le gusta, asumiendo que la tecnología permite un excedente de recursos tal que se pueda financiar. 

El problema viene aquí mismo, en cómo se financia y si es sostenible. En Suiza, hace poco, se votó en contra de esta medida en un referéndum. De muchos de los alumnos de Hogwarts no sabemos las fuentes de sus ingresos y vemos que hay familias que tienen dinero sin trabajar ¿Hay ingreso básico universal en el mundo de Harry Potter?

En cuanto a los tipos de empleos, hay trabajos que analizan cómo estará compuesta la demanda laboral del futuro. En general, hay consenso en que la industria seguirá la tendencia de los últimos años y cada vez tendrá un peso mayor en el total, sobre todo porque es donde mayor será el grado de inversión en tecnología y automatización. 

Por otro lado, en el sector de los servicios, el empleo aumenta pero en sectores específicos, particularmente enfocados en lo que es relaciones interpersonales, empatía o software. 

Estudios muestran que en el mundo de Harry Potter, tres de cada cuatro trabajos (76%) se encuentran en el sector público. Esto se confirma solo con pensar cuántos personajes trabajan en el Ministerio de Magia. Del 24% restante, un 9% se encuentra en lo que llamaríamos industria (producción de varitas, escobas, indumentaria, automotriz, etc.) mientras que el resto está en el sector de servicios privado, como educación, deportes, salud o comercio en general.

La magia y la tecnología juegan un rol similar: son una manera de lidiar con la escasez, una forma de mejorar el nivel de vida con recursos escasos que tienen usos alternativos. Mientras que la magia genera soluciones diferentes a la innovación tecnológica, la implicancia de la escasez es la misma tanto en el mundo mágico como en el nuestro. 

Desde que cumplí once años que espero la carta que me invite a Hogwarts. Nunca llegó. Por suerte, la tecnología me está acercando cada vez más a ese tipo de vida. Espero que el-que-no-debe-ser-nombrado no lo arruine.

(*) Economista (UCA).
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