13/12/2016 Brasil

El Senado aprob una enmienda de la Constitucin para congelar por veinte aos el gasto pblico

La medida fue aprobada por 53 votos contra 16, en medio de protestas en ocho estados por parte de movimientos sociales y sindicatos que se oponen a la llamada "Reforma Constitucional del Fin del Mundo".

Por Pablo Giuliano

Brasil tendrá durante los próximos 20 años el presupuesto nacional congelado, apenas actualizado por la inflación, en una medida inédita en el mundo, reclamada por los agentes económicos, repudiada en las calles por la izquierda y clave para la sobrevida del gobierno de Michel Temer.


El Senado aprobó este martes por 56 votos a favor y 16 en contra la enmienda constitucional que modifica la Carta Magna de 1988 e incorpora el techo del gasto público al orden jurídico del país, algo que podrá modificarse apenas por el jefe del Estado que se encuentre gobernando el gigante sudamericano en 2027.

Justamente la encuestadora Datafolha informó este martes que seis de cada diez brasileños rechazan el proyecto por considerarlo peligroso para los servicios básicos como salud y educación, un repudio que fue hecho visible en manifestaciones en Brasilia, Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Fortaleza.

El proyecto polémico ocurre en medio de la crisis política con la denuncia de que el propio Temer le pidió unos 3 millones de dólares para su partido al hoy detenido ex presidente de la constructora Odebrecht, Marcelo Bahía Odebrecht, parte de un escándalo que involucra a decenas de senadores que este martes votaron a favor del recorte del gasto.



El gobierno argumenta que el proyecto del ministro de Economía, Henrique Meirelles, cuestionado por la ONU debido a que involucra a las partidas presupuestarias salud y educación, será para revertir el déficit primario (ingresos menos gastos presupuestarios) que el propio Temer elevó a 170.000 millones de reales unos 45.000 millones de dólares), el doble del que había proyectado la destituida Rousseff.

En ese marco, para salud y educación el congelamiento se aplicará a partir de 2018.

La mayor parte del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) de Temer y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que dominan la coalición oficialista, también trabaron una propuesta del Partido de los Trabajadores y el resto de la izquierda opositora.

El salario mínimo, que durante 13 años tuvo actualizaciones por encima de la inflación, también será sometido al techo del gasto.



El jueves, el presidente del Senado, Renán Calheiros, deberá promulgar la reforma constitucional.

El gobierno se puede dar por satisfecho, según los analistas, porque en el medio de la crisis política y de corrupción logró más de los 49 votos necesarios, aunque lejos de los 69 que había logrado a inicios de noviembre, en la primera votación de la cámara alta.

"Aprobamos el texto, ganamos, eso es lo importante: en medio del vendaval, no dimos señal de debilidad", dijo el líder del bloque oficialista, Riomero Jucá, ex ministro de Temer y denunciado por corrupción por recibir unos 7 millones de dólares de la empresa Odebrecht.


En su réplica, la senadora Fátima Bezerra, del Partido de los Trabajadores (PT), advirtió que "lo que se comete aquí es un delito de lesa patria, porque están condenado a la mayoría de la población a congelar las inversiones a los servicios que usan los pobres, pero no habrá techo para pagar los intereses de la deuda pública".

En una reunión con sindicalistas, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, procesado en tres causas por supuesta corrupción y favorito en las encuestas para nuevas elecciones, dijo que los proyectos del gobierno, como la reforma previsional, "se remontan a la época de la esclavitud".

El bloque oficialista encontró dos grietas en torno de Temer: primero, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, presidenciable del PSDB, criticó la enmienda al afirmar que "el presupuesto de salud no va a cerrar, porque estará actualizado por la inflación y es un sector ampliamente dolarizado".



"Hay que cortar de otro lado", dijo Alckmin, abriéndose del gobierno en el momento de mayor fervor del equipo económico, que no logra sacar al país de la recesión.

En el remolino de escándalos, también aparecieron este martes con fuerza presiones para convocar a elecciones anticipadas, algo que puede ocurrir hasta el 31 de diciembre, mitad del mandato original de Rousseff; caso contrario, el Congreso debería elegir hasta 2018 el año próximo un mandatario tapón en forma indirecta.

El jefe del bloque del partido derechista Demócratas, Ronaldo Caiado, uno de los aliados principales del gobierno, pidió este martes que Temer tenga "la sensibilidad que no tuvo Dilma" y convoque a elecciones anticipadas.

Así se sumó al pedido del PT, de los comunistas y de la propia ex senadora y favorita en las encuestas junto con Lula, Marina Silva, quien se propone ser una tercera vía en la disputa por la mayor economía latinoamericana.

En medio de la votación, el Palacio del Planalto informó que Temer llamó al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien, según el comunicado, felicitó al brasileño por sus "reformas".

Miles de personas se manifestaron esta noche en varias ciudades de Brasil pidiendo la renuncia del presidente Michel Temer y contra la aprobación de la enmienda constitucional que congela por dos décadas el gasto público.

Al inicio de la noche hubo represión policial en Brasilia, donde una camioneta fue incendiada por manifestantes, que nunca pudieron llegar a concretar una concentración frente al Congreso Nacional.

El momento de mayor tensión se registró en San Pablo, donde manifestantes entraron a la sede de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) rompiendo vidrios y lanzando pirotecnia contra el emblemático edificio ubicado en la Avenida Paulista.

"Este edificio representa mucho el daño que se le hizo al país, aunque no estamos de acuerdo con vandalismo", dijo el dirigente Guilherme Boulos, del Movimiento de los Sin Techo (MTST).