08/12/2016 Crdoba

Una remera para el control del embarazo, uno de los inventos de la Feria UNC Innova

Una camiseta con sensores y una placa con bluetooth que se conecta al teléfono y se comunica con el obstetra. Es uno de los 20 proyectos de la exposición de iniciativas tecnológicas que organizó la Universidad de Córdoba.

El equipo organizador de la muestra.
El equipo organizador de la muestra.

Una "remera inteligente para el control del embarazo", provista de sensores y una placa con bluetooth que se conecta al teléfono y se comunica con el obstetra, fue uno de los proyectos destacados entre los 20 que ayer se exhibieron en la UNC Innova, la exposición de iniciativas tecnológicas de la Universidad Nacional de Córdoba seleccionadas para el Concurso Nacional Innovar.

La remera sirve "para hacer un control en el tercer trimestre del embarazo: la mama se coloca esa remera en su casa, la misma tiene sensores que van a motorizar al bebe y a ella", señaló en diálogo con Télam el médico Martín Moya, de 48 años y creador del proyecto.

"Los sensores trasmiten a una placa que, vía bluetooth, lo trasmite al teléfono y en tiempo real le da a la madre la información de cómo está el bebe en una escala de colores. A partir de ahí, el teléfono trasmite vía Wifi a un algoritmo más complejo, que analiza detalladamente todos estos datos que saca de la madre y del feto y se lo proporciona al obstetra para saber el estado del bebe" describió.

"Es un test que es mucho más sensible y más preciso que lo que hoy se usa, que es la ecografía. Esto es una película de cómo está el bebe y no una foto como hace la eco", reseñó Moya.

El médico precisó que ya tiene "un prototipo funcionando" y destaco que su idea "es desarrollarlo y llevarlo a otra escala: vender el producto a las mamás embarazadas, a las clínicas o a las obras sociales".

La prenda inteligente compartió la exposición organizada ayer en el Parque Educativo Sur de la capital provincial, por quinto año consecutivo, con un kit de pequeña escala para la generación de huertas orgánicas y un sistema de aprovisionamiento alimentario unipersonal y autocalentable de raciones para bomberos forestales. También hubo, entre otros, un juego terapéutico interactivo para niños con Trastornos del Espectro Autista, un sistema de acceso seguro al hogar a través de un portón automático que funciona con el celular y un dispositivo portátil de lectura para personas no videntes.

El creador de este último, Manuel Díaz Ferreiro, señaló que "el aparato es del tamaño de un celular viejo, un poquito más alto, y permite convertir cualquier tipo de texto impreso a voz".

"Esa fue la función principal cuando se lo pensó", sostuvo el ingeniero en Computación de 31 años, aunque aclaró que a partir de entrevistas y reuniones terminó desarrollando un dispositivo que "permite hacer resúmenes, deletrear, detectar la denominación de los billetes" o leer la información relevante de las facturas de servicio.

"El objetivo que tenemos con este proyecto (llamado Prócer) es hacer una empresa de tecnología inclusiva, que es a lo que nosotros aspiramos. Estamos buscando justamente financiamiento y fondos para poder hacer una producción inicial", enfatizo, y agregó: "Queremos que esto sea realmente una solución que llegue a la calle y no que sea un proyecto que quede en un stand". 

Para Díaz Ferreiro, una vez que el dispositivo comience a producirse debería tener "un precio accesible", ya que si bien existen aparatos con características parecidas, "tienen valores inalcanzables".
 
"El propósito es que nuestro producto tenga el precio más económico posible, tenemos que levantar el nivel de producción para que sea más barato", manifestó el creador, quién comparte la autoría del proyecto junto con tres colegas.

Por su parte, la diseñadora industrial Mikaela Roel contó a Télam cómo ideó, junto con su compañera de tesis Carolina Cardone, el Juego Terapéutico Interactivo (diseñado para los niños con Trastornos del Espectro Autista).

Con el objetivo de desarrollar un juego para que pudieran jugar "todos los chicos", las jóvenes empezaron por estudiar las necesidades especiales de los nenes con trastornos autistas.

"Nos dimos cuenta que era muy necesario incorporar tecnología, por eso el juego es interactivo, porque los chicos con autismo se ven muy atraídos por el uso de la tecnología, disfrutan mucho más que con un juego tradicional", señaló, y recordó que así se vincularon "con dos compañeros de la UTN que también integran el equipo ahora, que son Martín Pastore y Federico Haustein".

Juntos desarrollaron "una aplicación para tablets y celulares que además interactúa con un juego de piezas físicas, que es lo que estamos presentando en la muestra", relató, y detalló que "la aplicación está programada para identificar cada una de las piezas cuando el niño las pone en la pantalla".

"Nos propusimos que este juego cumpla con todos los requisitos de lo que en el diseño se llama diseño universal, para que jueguen todos los niños y además que sea desde lo social lo más accesible posible desde lo económico. Entonces, teniendo esto como base, empezamos a buscar financiamiento para poder producirlo en serie", explicó.