01/12/2016 opinión

Anclas para el desarraigo

La población estudiantil de la Facultad de Agronomía de la UBA se distingue por su gran cantidad de alumnos provenientes de las distintas provincias y, particularmente, de pueblos alejados de las ciudades. Sobre el desarraigo y la necesidad de adaptarse a la vida urbana, opinó para Télam la licenciada en Psicología Verónica Ramos, quien está a cargo de un programa dentro del Área pedagógica que se propone brindar contención y apoyo psicológico gratuito para los alumnos de todas las carreras.

Por Lic. Verónica Ramos (*)

El fenómeno de desarraigo cruza las vidas de los estudiantes universitarios de las grandes ciudades. Esto implica perder las raíces, el sustento de la propia identidad.

¿Qué sucede con los alumnos de origen rural que no sólo deben adaptarse a la vida universitaria, sino también a la vida en la ciudad? ¿Cómo detectar estas cuestiones y abordarlas desde la institución? Estas preguntas me impulsaron a proponer la creación del Programa de Asistencia y orientación psicológica "Agro Psi" en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires que fue aprobado en el 2009. Aunque intuía la respuesta a estas preguntas, confieso haberme sorprendido con el gran número de estudiantes que consultaban al Programa. Pero mi mayor asombro resultó ser el contenido de sus relatos. De ahí surgió un trabajo de investigación que expuse -hace unas semanas- en el segundo Congreso Latinoamericano de Psicología Rural en la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.

Quizás los porteños, acostumbrados a vivir en esta inmensa metrópolis, desconocemos las dificultades por las que deben atravesar quienes provienen desde medios rurales, ya que la crisis producida por los cambios culturales en estos alumnos, nos obligan a pensar en algo más que un simple traslado de lugar geográfico.

El relato de algunos alumnos así lo refleja:

"Las primeras noches que dormí en un departamento de Palermo -refiere un alumno correntino- sentía que las paredes se movían cada vez que pasaba un colectivo".

"Allá -dice un alumno chileno- en quince minutos hacés un trámite y vas caminando o en bici: acá perdés toda la mañana". Y agrega: "La forma de vida en la ciudad es diferente a la de mi pueblo, allá nos conocemos todos".

En todos los casos los estudiantes viven el desarraigo como si fueran extranjeros, aún sin serlo. Extrañar los hace, entre otras cosas, perder la concentración y olvidar el motivo principal por el que decidieron migrar buscando una mejor calidad profesional.

Es de vital importancia subrayar que el joven que migra se ve obligado a pasar por un proceso de duelo. Esta es la parte más interesante de mi trabajo como coordinadora del Programa, ya que implica acompañar al estudiante en estos momentos, brindándole las herramientas necesarias para su adaptación. Por ejemplo, los lazos sociales que se pueden armar en el nuevo lugar de residencia, son el principal motor para el arraigo. Si bien la comunicación por redes sociales ayuda a mantener contacto con familiares y amigos, dificulta el vínculo con los nuevos compañeros y profesores. Muchas veces el consultorio Agro Psi es como un ancla simbólica que posibilita rearmar el nuevo entramado subjetivo.

(*) Licenciada en Psicología a cargo del Programa Agro Psi de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
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