30/11/2016 gestin cultural

Celio Turino: "Lo central es crear una cultura viva, porque la cultura tambin se burocratiza"

"En Brasil vivimos un proceso regresivo de entrega de riquezas nacionales, desmonte social y cultural", dijo el historiador, escritor y gestor cultural brasileño, secretario de Ciudadanía Cultural en el Ministerio de Cultura de Brasil entre 2004 y 2010.

Por Juan Rapacioli


Turino participó ayer en el Centro Cultural San Martín del C+D Cultura y Desarrollo de un encuentro en torno al vínculo entre la cultura, el desarrollo y el rol del Estado.

Invitado al encuentro del que participaron referentes nacionales, regionales e internacionales en torno a la economía creativa, la cultura comunitaria y las políticas culturales, Turino (1961), que trabaja hace cuatro décadas en la gestión cultural, dijo a Télam que, actualmente, "solo se puede entender a Brasil en un contexto de Golpe de Estado jurídico, mediático y financiero".

Secretario de Ciudadanía Cultural en el Ministerio de Cultura de Brasil (2004-2010), Turino fue responsable de la creación e implantación de Puntos de Cultura, un programa brasileño que cambió el paradigma de las políticas públicas al potenciar actividades culturales comunitarias a partir de la descentralización y distribución de los fondos del Gobierno para lograr el rescate y la práctica de diversas tradiciones culturales.

¿Cómo surgió el programa Puntos de Cultura?
Celio Turino: Fui invitado para desarrollar un programa de descentralización cultural. La idea inicial del gobierno no era la de los Puntos de Cultura; era la de construir unos centros culturales en las periferias de Brasil. Estaba muy enfocado en la estructura, la construcción física. Pero yo prefería generar presupuesto para fomentar las cosas que la gente ya estaba haciendo. Lo que se necesitaba era un impulso desde el Estado. Ahí nacieron los puntos: indígenas haciendo películas en su idioma, chicos cantando hip-hop, grupos de software libre, danza contemporánea, universitarios, muchas cosas. La idea central es la cultura viva. Uno pensaría que es una redundancia, pero no, porque la cultura se burocratiza, se institucionaliza, se mercantiliza.

¿Qué resultados tuvo el programa en la cultura brasileña?
Garantizamos dos mil dolares por mes para cada punto. Era muy importante que fuera el mismo valor para todos, ya sea para un grupo de Sao Pablo o un grupo de campesinos del nordeste de Brasil. También era importante que cada uno presente la solución por sí mismo. No es el Estado quien dice lo que debes hacer, sino que acompaña. El grupo es el que decide como aplicar ese presupuesto. Todo fue muy rápido. En seis meses ya teníamos los primeros Puntos de Cultura. Generamos una integración entre lo tradicional y la innovación. Luego fuimos creciendo en proporción geométrica: a inicios del 2006 teníamos 400 puntos, luego dimos otro paso con los gobiernos estaduales y subimos de 700 puntos a 3000. Hasta que llegamos a 3500,
beneficiando a millones de personas en más de mil municipios. Como la idea es siempre el movimiento, fuimos creando tipo de relaciones: cultura y salud, cultura digital, cultura lúdica para la niñez. También hicimos un acuerdo con el Reino Unido para generar residencias artísticas en diferentes puntos.

¿Cómo ve la realidad política y cultural actual en Brasil?
Solo se puede entender a Brasil en un contexto de Golpe de Estado jurídico, mediático y financiero. No se puede decir que los golpes de Estado son solo militares. Ademas, el carácter del actual golpe es profundamente antinacional, está entregando la riquezas de petroleo, entre muchas otras cosas. En la ultima película de Oliver Stone, sobre Edward Snowden, se muestra claramente que uno de los espionajes de los Estados Unidos fue con Petrobras. En Brasil vivimos un proceso regresivo de entrega de riquezas nacionales, desmonte social y cultural. Aunque Brasil siempre fue desigual, se pudo construir un estado de bienestar, que ahora está siendo desmontado, sobre todo en materia cultural: una de las primeras medidas de Temer fue cerrar el Ministerio de Cultura. No lo consiguió gracias a la resistencia de la gente. Con los Puntos de Cultura pasa lo mismo, hace tiempo que el Estado no los paga. Se produce una paradoja: hay una base social, ya que con el periodo de gobierno de Lula se consiguió que entre 30 y 40 millones de personas cambiasen su condiciones de miseria para ser parte de la clase media, pero este proceso se dio a partir de la idea de que inclusión social es ascenso a bienes de consumo individuales, y con eso viene un conjunto de valores: egoísmo, hedonismo, competencia. Esto fue lo que triunfó en gran parte de la camada popular, junto con un fuerte crecimiento de las iglesias fundamentalistas evangélicas de la teología de la prosperidad.

Para leer el cable completo acceder a https://cablera.telam.com.ar/cable/426154
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