30/11/2016 opinin

VIH 2016: nos siguen matando

Lucas Gutierrez es periodista y convive con el VIH. Sobre cómo es ser positivo hoy, opinó para Télam".

Por Lucas Gutiérrez (*)

Vivir con VIH hoy en día es tener miedo, no al virus sino a la sociedad que nos asesina. Vivimos con miedo a un Estado que invisibiliza faltantes de medicación y reactivos. Tememos a los efectos secundarios de la tan ansiada medicación, un tema del que poco se habla. Nos escondemos de empleadores que por ignorancia nos rechazan. Padecemos el desamor de los amantes ignorantes que prefieren evitarnos. Nos disfrazamos de silencio y no podemos emerger con dudas urgentes sobre nuestra salud física y mental. 

"Pero vos con la medicación podes vivir toda la vida", repiten como mantra. Claro, suponiendo que esté disponible. Y en ese caso, ¿cómo vivo esa vida?, vivir no es igual a calidad de vida.

No hay metáfora en el virus destrozando defensas. Defensas físicas e identitarias, cimientos de quienes somos que ahora se vuelve en un 'pudimos haber sido' ya que nos adoctrinan a poner primero el virus y luego todo lo que somos. Y sin rostro. El anonimato de ahora es ser una sigla, una estadística, un silencio que pocas veces se visibiliza. 

"Bueno, pero mejor no se lo digas a nadie", ¿por qué?, yo no debo avergonzarme de mi estado de salud, quizás sea hora que los invada la vergüenza en su negligencia y burocracia asesina. Ya es hora de que la vergüenza sea el detonante de los ignorantes que eligen habitar en ese espacio cómodo y dañino. Ya no en mí.

Vivir con VIH hoy en día para mí no es temerle al virus, es temerle a que un día me canse de lidiar con la ponzoña de la gente. Y creerme que el veneno soy yo. Cada vez que alguien me felicita por ser visible me duele. Si mi visibilidad es un acto para alabar, significa que miles viven en el closet.
 
Es completamente respetable su elección, pero cuando esto sucede por el miedo al rechazo y el estigma, entonces esas personas no están eligiendo preservar una intimidad, sino que se esconden de algo, de alguien, de ustedes. Es mi dedo acusador el que exige respeto, espero no herir sus negativas susceptibilidades. Cuando uno pisa el terreno de la etiqueta 'enfermo', muchos asumen que debería callar, porque claro… "algo habrán hecho". Los invito a repensarse desde mi cuerpo positivo.

Vivir con VIH es doler en la fatiga de la eterna ignorancia ajena. Es saber poco de uno mismo porque no podemos hablar abiertamente de lo que somos, tenemos, vivimos. Hablar, visibilizar, dar la cara nos expone a un peligro mayor que el virus: la sociedad. Volar a cielo abierto con honestidad es quedar a tiro de los comentarios y rechazos.

Pero claro, vivir con VIH también es construir tribu. Es armar estructuras nuevas en lo afectivo. Es abrazarnos y encontrarnos en igualdad y diferencia. Somos cuerpas positivas amando negativas, y negativos dando respuestas a positivos y los "no sé" habitando lo que no se dice y entre todos construyendo nuevas maneras de vincularnos.

Porque este virus que tanto dolor me ha dado también me brindó una familia. Personas que más allá de su estado serológico (e ilógico) se han abierto a compartir el camino. Andar uno al lado del otro. No somos los activistas los mártires de esta época, no. No esperen que me muera para hacerme homenajes, interpelémonos en vida. 

Desde el momento que una persona tiene VIH, toda la sociedad tiene VIH. Algunos lo tenemos en nuestros cuerpos, pero todas y todos lo tenemos en nuestra responsabilidad. Es un proceso compartido y de ningún modo puede –ni debe- recaer en los hombros de nadie.

Una vez una amiga me dijo: "Una cadena se rompe por su eslabón más débil". Yo viviendo con VIH no me voy a debilitar, vos con ignorancia y prejuicio espero que tampoco, ni vos ni yo permitamos que esta cadena se corte. 

Vivir con VIH hoy sigue siendo un desafío, nos seguimos muriendo. La información está muy a la mano. Pasamos horas frente a la computadora, podemos tomarnos cinco minutos para ver esas estadísticas, las precauciones y las formas de acompañar. No te cuides de mí, cuídate del virus. Yo no soy el virus. Yo soy Lucas, vivo con VIH. No elijas vos vivir con ignorancia.

(*) Periodista y persona viviendo con VIH.