10/11/2016 cinearte

Peter Tscherkassky: “Mis técnicas sirven para hacer notar la materialidad de las películas”

El cineasta austríaco es uno de los invitados especiales de la Bienal de la Imagen en Movimiento (BIM) que se desarrolla en Buenos Aires, donde presenta la mayoría de sus filmes experimentales en Super 8, 16 y 35 milímetros.


El cineasta austríaco Peter Tscherkassky es uno de los invitados especiales de la Bienal de la Imagen en Movimiento (BIM) que se desarrolla en Buenos Aires, donde presenta la mayoría de sus filmes experimentales en Super 8, 16 y 35 milímetros -obras únicas que ponen en evidencia la materialidad misma del cine- y donde el viernes ofrecerá una clase magistral en la que explicará sus originales técnicas de cine sin cámara.

Autor de una obra tan sorprendente como inigualable, Tscherkassky lleva a la práctica un cine fuera de lo común, totalmente alejado de los estándares comerciales de la puesta en escena y la narración clásicas, ya que elaboró la mayoría de sus películas en su laboratorio, apelando a imágenes propias y ajenas para intervenirlas artesanalmente, mediante técnicas de rayado manual y otras de copiado óptico y fotográfico. 

Como alguna vez su compatriota Michael Palm escribió sobre “Freeze Frame”, uno de sus cortos proyectados en la BIM, en los filmes de Tscherkassky “el significante fílmico está despojado de transparencia e invisibilidad”, y de ese modo sus imágenes ponen en evidencia la materialidad del celuloide, sus imperfecciones físicas, sus perforaciones, y las acentúan mediante un sinnúmero de máscaras, sobreimpresiones múltiples y combinaciones imposibles de montaje.

El resultado es un cine de otro mundo, una suerte de visión afiebrada de la realidad, una especie de sueño o pesadilla fílmica en la que la obsesividad de su trabajo sobre el celuloide -en muchos casos pasó años manipulando e interviniendo una misma película en el cuarto oscuro- produce un movimiento continuo de un lado al otro de la frontera entre lo figurativo y lo abstracto, entre lo reconocible y lo que no lo es. 

En su primera visita a Buenos Aires, Tscherkassky ofrecerá el viernes a las 11 en la Alianza Francesa la charla pública “El cine hecho a mano”, en la que -según adelantó en una entrevista con Télam- proyectará su filme “Instructions for a Light and Sound Machine” y explicará el cómo y el por qué de su trabajo en el cuarto oscuro: “Voy a analizar en detalle específicamente el filme y los recursos que usé para hacerlo”.

Dreamwork (Peter Tscherkassky, 2002)

Dueño de una generosidad pedagógica pocas veces vista en un cineasta experimental de su talla, Tscherkassky aseguró: “No guardo secretos y no hay nada que esconder sobre mi trabajo. Mi manera de pensar es muy abierta y creo que un buen artista nunca me copiaría. Sin embargo, si esta forma abierta puede inspirar a alguien más y además ayuda a generar nuevas ideas, creo que estará bien”.

Para tratar de entender su trabajo, hay que tener en cuenta que, en lugar de filmar, Tscherkassky trabaja en el cuarto oscuro con "found footage" (fragmentos de películas ajenas) que coloca sobre el negativo virgen y expone fotograma por fotograma varias veces, con luz directa o con la ayuda de un puntero láser, un proceso complejo y artesanal que deja sus marcas en el celuloide en forma de rayas, manchas, impurezas y huellas de materialidad que se integran narrativamente a cada filme.

El cineasta estuvo presente en la noche del miércoles en la Alianza Francesa en la proyección de un programa de sus cortos agrupados bajo el título ”La esencia del humor”, y hará lo propio el sábado próximo a las 19, en el mismo escenario, con el programa “La metamorfosis del Eros”, con un total de 14 películas de Super 8, 16 y 35 milímetros, algunos de ellos en Cinemascope, entre los cuales se destaca su último trabajo, “El cuerpo exquisito”, que pasó por el Festival de Cannes en 2015.

“Es algo muy propio mío convertir el filme en un material visible. Puede sonar paradójico pero al usar estos métodos intento que la técnica se haga presente y que no sólo esté presente la imagen. Estas técnicas sirven para hacer notar la materialidad de las películas, te permiten ver la película misma, la propia materia”, explicó Tscherkassky, quien advirtió sobre la situación del cine analógico frente al predominio de lo digital.

Al respecto sostuvo que “es difícil pensar en el futuro de lo analógico: sigue con vida y seguirá vivo pero en pequeños nichos de personas interesadas. Yo predije la muerte del Super 8 hace 20 años y sin embargo hoy vive en nuevas formas y dispositivos que conjugados con lo digital lo convierten en una suerte de híbrido. El producto final no es exactamente Super 8, pero sigue siéndolo en algún sentido”.

“La humanidad está en constante cambio, pero en la perspectiva actual lo analógico es como si regresáramos a cómo el mundo fue creado. La forma análoga de hacer las cosas es volver a la esencia de lo humano, es una forma de trabajar y crear a partir del tacto, el olfato y todos nuestros sentidos, al contrario de lo digital, que está creado para las máquinas”, opinó.

En lo que él mismo denomina su “trilogía cinemascope”, compuesta por “L'Arrivée” (1998), “Outer Space” (1999) y “Dream Work” (2001), se apropia de imágenes de los filmes “Mayerling” (Terence Young, 1969) y “El ente” (Sidney Furie, 1983), mientras que en “Instructions for a Light and Sound Machine” lo hace con imágenes de “El bueno, el malo y el feo”, clásico western del italiano Sergio Leone, uno de los cineastas que lo deslumbraron cuando era un niño.

Sin embargo, Tscherkassky aclaró que esas creaciones “no son relecturas de los clásicos, sino más bien una resignificación de ellos. Por ejemplo, corto partes insignificantes de un filme de Sergio Leone y las reutilizo. Sus imágenes son mi vocabulario, pero el significado que les otorgo es el mío, las hago propias. Tengo en cuenta la narrativa clásica pero no se trata de una relectura experimental, sino de una narrativa propia”.

A pesar de que sus películas revelan la naturaleza artificial de cualquier reproducción fílmica, especialmente en el caso de las películas de entretenimiento, el director aseguró que “hoy en día ya no cuestiono la narrativa ni el cine comercial, e incluso disfruto de películas convencionales. Lo que yo hago son bellas artes, son obras en sí mismas y por todo el trabajo artesanal que implican son algo más que sólo cine”.

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