01/11/2016 novelas

Niccol Ammaniti: "El tango tiene una melancola que se parece a la que trato de darle a mis historias"

En su nueva novela "Anna", el escritor italiano, ganador del Premio Strega y traducido a 44 idiomas, propone, a través de un relato inquietante y perturbador, una historia distópica donde todos los adultos han fallecido debido a una epidemia y los únicos sobrevivientes son los niños, al menos hasta que ingresen a la adultez.

Por Mercedes Ezquiaga

 "La roja" se la llama a la rara epidemia que asoló la Tierra y que aún no ha alcanzado a Anna, la tan valiente como encantadora protagonista de esta historia de ciencia ficción ambientada en Sicilia. Con reminiscencias de viaje iniciático, la precoz adolescente, junto a su hermano Astor, deberá embarcarse a atravesar Palermo primero y Messina después, de camino al continente italiano donde, se rumorea, podrían encontrar la salvación.

¿Cómo sobreviven los niños sin los adultos? ¿Cómo se interrelacionan? ¿Y qué pasa cuando desaparece su presencia dominante y represora? Ammaniti ofrece múltiples respuestas a estos interrogantes. Tan solo en el inicio un pequeño de no más de cuatro años presencia, en una sala de hospital prácticamente vacía, los últimos suspiros de su mamá. Finalmente su madre muere y el pequeño, con un muñeco de peluche en los brazos, abandona el hospital por un largo pasillos plagado de cuerpos de adultos inertes.

En la novela, publicada por Anagrama, el autor va y viene a través de flashbacks a los momentos en los que el mundo aún era tal como se lo conoce hoy, y de a ratos se zambulle otra vez en detalles cruentos y dramáticos de la rara epidemia procedente de Bélgica que trastocó el planeta en un lugar apocalíptico.

Tal vez "Anna" sea la novela más alejada de cualquier registro anterior de Ammaniti, quien ha publicado obras como "Como Dios manda", parodia tan hilarante como cruda, protagonizada por tres miserables personajes: un nazi violento, un borracho negligente y un tonto tartamudo quienes planean robar un banco. O la emotiva "Te llevaré conmigo", dedicado a narrar dos accidentadas historias de amor.

Autor de "El secreto", "No tengo miedo" y "Que comience la fiesta", galardonado con los prestigiosos premios Strega y Viareggio, Ammaniti (Roma, 1966) habló con Télam de su flamante novela que, a diferencia de lo que se podría pensar a primera vista, hace foco en la esperanza. "La esperanza es exactamente aquello que quise contar. Pienso que es la mejor característica de la raza humana, los seres humanos siempre creen y siempre esperan, incluso en los momentos más oscuros de la historia".

- Télam: ¿Este relato se vincula de alguna manera con su visión actual de la sociedad italiana o mundial?
- Niccolò Ammaniti: La elección de un mundo distópico para ambientar el cuento no viene de una visión pesimista de la situación actual, sino de la intención de poner a la humanidad en una condición extrema en la cual no hay mas adultos y los únicos sobrevivientes son los niños. Me interesaba contar qué cosas habrían hecho en esa situación: cómo se hubieran organizado, en qué hubieran creído, qué cosas se hubieran enseñado los unos a los otros.

- T: La mayoría de sus novelas están protagonizadas por adolescentes, y usted ha dicho que son los protagonistas ideales porque la adolescencia es una época de transición de la vida que no se repite nunca más. ¿Hay algo en sus personajes que reconozca de su propia adolescencia?
- NA: En los adolescentes que he representado hay poco de mí. En la relación entre Anna y Astor hay alguna cosa de mi relación con mi hermana, pero por lo demás intenté imaginarme que cosas hubieran hechos mis protagonistas en una situación como esa, en un sitio como Sicilia, de la cual conozco solo una parte y que siempre me fascinó.

- T: El registro narrativo de Anna rompe con sus novelas anteriores en el sentido de que en todas sobrevolaba cierto halo de humor ácido, cierta parodia, que desapareció por completo. ¿A qué se debe la desaparición del humor?
- NA: El humor no desapareció, aunque generalmente se lo ve un poco menos en las historias protagonizadas por los adolescentes. Sucedía también en "Tu y yo" y "No tengo miedo". En "Anna" hay también momentos de ironía y para mi es una condición fundamental para poder escribir.

- T: El hermanito de Anna se llama Astor, "como el argentino Piazolla" dice la novela. ¿Le gusta el tango?
- NA: Adoro el tango. Es una música que escucho una y otra vez. Tiene una melancolía que se parece mucho a aquella que trato de imprimir en mis historias.

- T: Usted integró en los años 90 el grupo narrativo denominado Juventud Caníbal (Gioventú cannibale), una antología de cuentos de terror que combinaban violencia, sexo y drogas. ¿Cuánto hay presente, en su escritura actual, de aquellas historias violentas pergeñadas por el joven Niccolo?
- NA: En ese entonces tenía sobre todo una exigencia de contaminar la literatura con otros géneros, otros lenguajes, como por ejemplo el cinematográfico. He visto, hace un tiempo, la película argentina "Relatos Salvajes" y encontré algo mío, que hizo eco de aquellos primeros cuentos. En mi escritura de hoy seguramente haya poco de todo eso.

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