17/10/2016 España

El PSOE, dividido, está más cerca de permitir la investidura a Rajoy

Si bien los socialistas se acercan a darle investidura al conservador, la interna persiste y recién el domingo se sabrá si España celebrará o no terceras elecciones.

El Partido Socialista (PSOE) se acercó este lunes a permitir la investidura del conservador Mariano Rajoy, aunque la división interna persiste de cara al cónclave decisivo que este domingo probablemente despejará la incógnita de si España celebrará o no sus terceras elecciones generales en un año. 

 "Está claro que la Ejecutiva del PSOE de Andalucía está diciendo que no se bloquee la formación de gobierno si no hay alternativa", dijo este lunes Juan Cornejo, secretario de organización de los socialistas andaluces, quien por primera vez abogó abiertamente por la abstención frente a Rajoy. 

"Este país no puede ir a unas nuevas elecciones por el fallo de las fuerzas políticas al no ser capaces de formar gobierno", remarcó el "número dos" de la presidenta regional, Susana Díaz. 

La posición expresada por el PSOE andaluz es clave ya que Díaz mueve los hilos de la gestora que conduce a la segunda fuerza política de España desde la salida de Pedro Sánchez, obligado a dimitir de la Secretaría General ante la oposición interna a sus planes de consultar a la militancia para luego intentar la formación de un gobierno alternativo al PP o ir a terceras elecciones. 

"En el PSOE nadie quiere que Rajoy sea presidente, pero no hay alternativa, lo que estamos discutiendo es otra cosa, si es presidente ahora o dentro de 55 días", apuntó por su parte el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, que siempre defendió la posición del abstencionismo. 

"Un partido de gobierno o gobierna o deja gobernar", insistió Fernández Vara en entrevista con la radio Cadena Ser. 

A pesar de que los partidarios de la abstención ganaron la batalla interna al lograr la retirada de Sánchez, los partidarios del "no" a Rajoy siguen resistiendo, lo que continúa agrietando al PSOE. 

"Voy a votar 'no' y quiero que todo el PSOE vote 'no'", reiteró este lunes Miquel Iceta, el líder de los socialistas catalanes, quien el pasado fin de semana renovó su cargo en unas primarias. 

 "Si se deja gobernar a Rajoy tendremos un mal gobierno y además una posición difícil para hacer oposición", añadió el dirigente catalán, partidario de unas terceras elecciones antes de dejar que gobierne "un partido que no tiene voluntad de luchar contra la corrupción". 

Ante de que el lunes comience la nueva ronda de contactos convoca por el rey Felipe VI, el PSOE tiene previsto celebrar el domingo un Comité Federal para fijar su posición. 

La abstención parece decidida por la correlación de fuerzas interna, por lo que la incógnita a despejar será de qué forma la harán efectiva, ya que el PSOE cuenta con varias vías, algunas menos dolorosas que otras. 

Unas de las opciones es que la dirección de la gestora, presidida por el presidente asturiano Javier Fernández y controlada por Díaz, imponga la abstención y reclame disciplina partidaria. 

Esa vía está abocada a ahondar la crisis interna, puesto que además de contar con muchos detractores entre la dirigencia y la militancia, también provocaría un divorcio con los socialistas catalanes, firmes en el "no" a Rajoy. 

Otra posibilidad es que al menos 11 diputados, los votos que necesita Rajoy para desbloquear su investidura en segunda votación- cuando necesita más votos a favor que en contra-, defienden la abstención argumentando que lo hacen por "conciencia" mientras el resto del PSOE mantiene su rechazo al candidato del PP. 

Los socialistas también podrían optar por hacer que ese mismo número de diputados se ausente de la votación o dar libertad de voto, sabiendo que esa decisión garantizará la reelección de Rajoy. 

La decisión no será fácil y probablemente tendrá consecuencias traumáticas para el PSOE de cara a sus votantes en un momento en el que el PP está en la mira de todos los españoles por el juicio sobre el caso Gürtel, la mayor trama de corrupción destapada en España en décadas.

Pero si antes del 31 de octubre los socialistas no acceden a permitir que Rajoy forme gobierno, el Parlamento español quedará disuelto de forma automática y España volverá a celebrar elecciones a mediados de diciembre.