15/10/2016

Complejos habitacionales: sin agua, ni luz, ni cloacas

Por Mara Aguirre

Los vecinos de los complejos habitacionales de la ciudad, construidos en su mayoría 30 años atrás en barrios periféricos y marginales, carecen de servicios básicos como agua, gas y cloacas, padecen situaciones graves de inseguridad por la falta de iluminación en la zona y deben sortear múltiples inconvenientes porque no tienen títulos de propiedad.

Para quienes viven en esos complejos, como para quienes lo hacen en villas y asentamientos, la emergencia habitacional es contundente y visible cada vez que deben aprovisionarse de agua, cuando se incendia algún tramo del tendido eléctrico precario o cuando la lluvia se filtra por los techos de sus casas.

"Denunciamos que los postes de luz estaban electrificados y que era peligroso para los pibes y para todos. ¿Qué pasó? Vino una cuadrilla del gobierno y pintaron los postes con pintura aislante", relató Héctor, vecino del complejo habitacional Nágera (ex Parque Almirante Brown, inaugurado en 1967 en Villa Lugano).

Héctor contó también que en los últimos años se asfaltaron sólo 3 cuadras después de que un camión cisterna se hundió en una calle de barro y quedó varado todo un día hasta que pudieron sacarlo.

El complejo Nágera forma parte de algo más de un centenar de barrios no oficiales que tiene la ciudad, dentro de los 48 reconocidos.

El año pasado la justicia ordenó al gobierno porteño que resuelva el riesgo eléctrico y la falta de matafuegos en la Torre 1 de Villa Lugano, donde Defensa Civil había constatado el "extremo peligro" del lugar. El fallo ocurrió luego de la muerte de un adolescente en un edificio de Soldati.

Junto a otros 30 vecinos, Héctor participó la semana pasada de la primera reunión de la Mesa de Trabajo sobre Complejos Habitacionales en la Legislatura porteña, donde se escucharon los principales problemas que afectan a los habitantes de torres y monoblocks.

A través de su página web, el Intituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) propone un "modelo de gestión autosustentable", es decir que los complejos no necesiten de la intervención estatal para su mantenimiento. Impulsa la regularización dominial y consorcial y forjar una "cultura comunitaria de los barrios".

Entre las tareas realizadas este año el IVC menciona la instalación de reguladores de gas en el barrio Cardenal Samoré a cambio del libre deuda de expensas; la puesta en marcha del Plan Integral para Soldati (impermeabilización de fachadas, luminaria, reparación de escaleras e instalaciones para proporcionar el servicio de gas); y la ejecución del Plan Integral para Piedrabuena.

De lunes a sábados, el Instituto presta servicios de camiones hidrantes, hidrocinéticos y atmosféricos en los barrios Cardenal Samoré, Rivadavia I, Rivadavia II, Lafuente, Savio III, Copello, Consorcio XVI, Castro, Donizetti, Soldati,Illia, Luis Piedrabuena, Nágera, Suarez, Castex, Dorrego, Irala, Espora, Carrillo y JMC.

Los vecinos reconocen que en las oficinas de los CGP de la ciudad reciben "muy buen trato" y que más de una vez escucharon la frase "todos las solicitudes están por cumplirse", pero las respuestas llegan en su propia versión y no siempre se ajustan al reclamo en sí.

"Pedimos cableados eléctricos nuevos y vinieron y nos cambiaron los foquitos de luz", contó María Eugenia, del barrio Castex, conocido también como Conjunto San Pedrito, que está compuesto por 9 monoblocks y 8 torres, construido durante la década del ´70 en la zona del Bajo Flores.

Elías, del barrio Carrillo de Villa Soldati, se quejó de que los vecinos no saben cómo gestionar sus reclamos: "Vas a Aysa y te dicen que vayas al IVC, vas al IVC y te dicen que los consorcios tienen que hacer la denuncia en la empresa prestadora; algunos edificios tienen administradores, otros no, y nadie sabe a dónde ir".

"Muchas facturas se pierden porque no están los nombres de las calles ni de los edificios y a otros les llegan facturas de 450 pesos de ABL, en un lugar donde no se alumbra, no se barre y no se limpia", planteó Juan, del barrio Fátima, en Villa Soldati.

Georgina, del barrio Zavaleta, denunció que los tanques de agua no tienen tapa, que sus cinco hermanos se infectaron con dengue, que se incendiaron departamentos por cortocircuitos en las malas instalaciones eléctricas de los edificios y que no hay barandas en ninguna de las escaleras de los 4 edificios.

"La escritura sólo dice mi nombre, mi apellido no está y tampoco mi DNI; no se entiende bien, para mí que está mal hecha", dijo pensativa Teresa, una histórica del barrio Illia, y dejó ver cómo el desamparo legal recae más fuertemente en los ancianos.

Balcones que se caen, tanques de agua vacíos, paredes rajadas, ascensores rotos, cloacas tapadas, basura amontonada, oscuridad, pocas líneas de colectivos que llegan a los complejos y lluvia que brota de las paredes y de los caños de luz fueron las denuncias repetidas del grupo de vecinos que reclamó "ayuda para poder vivir mejor" y que los diputados porteños "salgan de la Legislatura y vayan a los barrios".

*Del equipo de investigación de la agencia Télam.