11/10/2016 museos

Un homenaje a Gyula Kosice y esculturas de Norberto Gómez, en el Bellas Artes

Ambas muestras podrán visitarse hasta el 23 de diciembre, en el museo de Avenida del Libertador 1473 (CABA), de martes a viernes de 11 a 20; y los sábados y domingos de 10 a 20 (lunes cerrado), con entrada libre y gratuita.

El Museo Nacional de Bellas Artes rinde homenaje al gran artista Gyula Kosice, a cuatro meses de su muerte, con una exposición que reúne una veintena de piezas destacadas de diferentes períodos de su producción, e inaugura en paralelo una muestra individual de Norberto Gómez, una invitación a releer medio siglo de trayectoria a través de 35 esculturas recientes.

"Gyula Kosice (1924-2016). Muestra Homenaje" se titula la exhibición que ocupa las salas 39 y 40 de la institución, con curaduría de Rodrigo Alonso y obras provenientes del Museo Kosice, museos públicos -Museo Nacional de Bellas Artes, Museo Castagnino+macro y Museo de Artes Plásticas "Eduardo Sívori"- y colecciones particulares.

El recorrido contempla algunos de los highlights en la carrera de este gran visionario, como la escultura articulada Röyi (1944), pinturas de marco recortado y una obra de gas neón, características de los primeros años del movimiento Madí, la primera vanguardia rioplatense.

Un conjunto de esculturas posteriores pone de manifiesto su interés por el movimiento, los desplazamientos y la luz, e introduce el agua, el material que se transformó en su marca de autor, constituyendo uno de los nódulos más atractivos visualmente de la exposición.



La muestra -que coincide con el 25 aniversario de la última gran retrospectiva de Kosice en este museo- reúne también maquetas y bocetos que ofrecen una rápida aproximación a la Ciudad Hidroespacial, uno de sus proyectos más complejos y ambiciosos. 
Kosice no se cansaba de hablar de su idea: una ciudad suspendida en el espacio por la energía del agua, un proyecto "factible" -aunque costoso- a juicio de la NASA, que además fascinó al gran escritor de ciencia ficción Ray Bradbury.

En 2009, el proyecto de ciudad suspendida a 1200 metros sobre el nivel del mar -representada con un conjunto de maquetas, constelaciones lumínicas, fotomontajes, dibujos, paneles y lugares para vivir- fue adquirido por el Museo de Bellas Artes de Houston, Estados Unidos.

"La historia del arte argentino resume en el nombre de Gyula Kosice una deriva que, paradójicamente, vuelve clásicas las vanguardias que motorizó. Sus gestos innovadores instituyeron de una vez y para siempre ciertas torsiones que señalan capítulos clave de las artes visuales de nuestro país. Pero su incidencia no se restringió a la dimensión local: el arte cinético que signa el último medio siglo dio en él con su forma inaugural plena", dijo Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes.

Inquieto, innovador, visionario, Gyula Kosice fue un creador clave en la escena artística argentina desde su irrupción a mediados de los años 40 y su labor experimental y pionera dejó una marca en la historia del arte.

En tanto, la exposición individual de Norberto Gómez en el Pabellón de exposiciones temporarias del museo, conforma una invitación a releer medio siglo de trayectoria, a través de 35 esculturas realizadas entre 2014 y 2016. Diez de las obras presentadas son reelaboraciones de piezas creadas a fines de los años 60.

Se trata de estructuras primarias minimalistas realizadas en madera y pintura -blancas en su mayoría- a partir de obras que, con el tiempo, se destruyeron o desaparecieron. El conjunto exhibido también incluye piezas nuevas que se postulan como una continuación de aquellas.

"Aquellas obras que ahora recreamos no me las planteaba como efímeras, pero lo eran. Casi todas se perdieron o se destruyeron. Cuarenta años después, gracias a la tecnología, las pude reconstruir primero como dibujos 3D, una experiencia que estimuló mi deseo de traerlas nuevamente a la materialidad. Ahora ya no son tan efímeras, son de madera sólida y tienen dieciséis capas de pintura", relató el propio Gómez sobre sus reelaboraciones.

La nueva producción de Gómez, realizada en cartón y pintura, son una suerte de letras fragmentadas de marquesinas escritas en un idioma ininteligible, diagramas arquitectónicos que no llegan a consumar su forma de manera explícita.

"Pienso en mis obras como verbos en infinitivo que se pueden conjugar como a uno le parezca. Si no fueran así no tendrían savia, no crecerían, se verían y no dejarían nada impregnado. El destino de las obras es la memoria, ese es el lugar a donde van dirigidas. Son patrimonio de la memoria de los que las ven", agregó el artista.

Nacido en 1941, Norberto Gómez realizó su primera exposición individual, "Geometrías", en los años 60, donde exhibió un arte predominantemente geométrico vinculado con el arte óptico y el cinético. Luego incursionó en el minimalismo y en los 70 se volcó a la práctica del realismo que desembocó en un crudo expresionismo.

Ambas muestras podrán visitarse hasta el 23 de diciembre, en el museo de Avenida del Libertador 1473 (CABA), de martes a viernes de 11 a 20; y los sábados y domingos de 10 a 20 (lunes cerrado), con entrada libre y gratuita.