11/10/2016 Aniversario

A un siglo de la asuncin de Yrigoyen, primer presidente electo por el voto popular

El líder de la Unión Cívica Radical (UCR), Hipólito Yrigoyen, asumía hace un siglo –-el 12 de octubre de 1916-- la presidencia de Argentina tras imponerse en elecciones en las que se implementó el voto universal, secreto y obligatorio, consagrado en la Ley Sáenz Peña, que se sancionara cuatro años antes.

Por Leonardo Castillo

A cien aos del sufragio universal y la primera eleccin de Yrigoyen.

"Es la primera vez en la historia argentina que los sectores populares lograron designar con el sufragio popular un gobierno que defendiera sus intereses y tomara medidas para mejorar su situación", explica en diálogo con Télam Sergio Wischñevsky, historiador y columnista en Radio del Plata y los medios públicos.

La llegada del radicalismo al gobierno marca el final de un ciclo de 25 años de rebeliones populares y armadas contra un régimen político que impedía la participación de la mayorías.

Esa situación se saldó finalmente con la sanción de una ley impulsada por el presidente Roque Sáenz Peña, quien desde el ala moderada del Partido Autonomista Nacional (conservador), negoció con Yrigoyen, un antiguo compañero de colegio, la posibilidad de que el sistema político constitucional argentino adquiriera mayor legitimidad.

Sáenz Peña moriría en 1914, y no podría ver la realización de esa ley, pensada con el objetivo de terminar con el fraudulento sistema político que regía la vida de los argentinos.

"Luego de más de dos décadas de luchas cívicas, se logró la reforma política más importante del siglo XX que completó el proceso de organización constitucional al consagrar el principio democrático republicano y representativo", señala a esta agencia Diego Barovero, vicepresidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

Con la promulgación de esta normativa, el 12 de febrero de 1912, la UCR ponía fin al abstencionismo, se comprometía a participar en elecciones y dejar atrás las luchas revolucionarias.

Si bien la ley Sáenz Peña hablaba de voto "universal", la realidad era que se establecía una clara limitación a la libertad del sufragio, ya que las mujeres seguían excluidas de la posibilidad de ejercer este derecho ciudadano, una situación que recién se modificaría en 1949, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón.

Así, Yrigoyen, que había participado en la Revolución del Parque en 1890 y liderado los fallidos levantamientos armados de 1893 y 1905, se presentó como candidato a presidente en las elecciones que se realizaron el 2 de abril de 1916, al frente de un binomio que compartió con Pelagio Luna.

"Hasta entonces, en las elecciones participaba menos del 1 por ciento de la población. Ese día, hubo una alta concurrencia. Más de un millón 200 mil personas estaban habilitadas y sufragaron unas 745 mil.

La UCR obtuvo más de 372 mil votos, lo que representaba el 45 por ciento de los votos, seguida por los conservadores, los demócratas progresistas y los socialistas.

El 26 de julio, a los 64 años, el político emblemático de las luchas cívicas del radicalismo, era elegido presidente de los argentinos por el Colegio Electoral, al recibir el apoyo de los radicales disidentes de Santa Fe y tras cosechar 152 voluntades, una más de las requeridas.

La ceremonia de investidura del viejo caudillo radical estuvo acompañada por una multitud de más de 100 mil personas que colmaron las calles del centro de Buenos Aires, y que en un momento desengancharon los caballos del carruaje que transportaba a Yrigoyen para llevarlo a pulso hasta la Casa Rosada, donde tomaría posesión de los atributos presidenciales.

"Se trató de un gesto que no resultó del agrado de Yrigoyen, que era más bien reservado y de pocas palabras, al punto de que hoy no se conservan registros de su voz. Con ese carácter construyó un carisma y liderazgo que le valió el apodo de 'El Peludo', un animal introvertido que se escondía debajo de la tierra", apunta Wischñevsky.

El caudillo radical asumió la titularidad del Poder Ejecutivo Nacional con un Senado en minoría y una composición de la Corte Suprema que no le era favorable.

El Gobierno contaba en su haber con la primera minoría en la Cámara de Diputados y sólo tres gobiernos provinciales alineados a la UCR: Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

El radicalismo buscó ampliar su base de sustentación popular en alianzas con asociaciones intermedias y sindicatos, los que fueron reconocidos como interlocutores frente a las cámaras patronales a la hora de discutir condiciones de trabajo.

En ese sentido, se aprobó la jornada de ocho horas; se crearon cajas jubilatorias; se reglamentó el trabajo rural y las tarifas de los trenes británicos se regularon por el Estado, mientras se ampliaban las vías férreas hacia las regiones más postergadas del país.

En el plano internacional, se defendió la neutralidad de Argentina en tiempos de la Primera Guerra Mundial y el principio de no intervención en los asuntos internos de las naciones.

Desde el oficialismo, se respaldó al Reforma Universitaria que defendió el principio de autonomía en el gobierno de las casas de altos estudios, y este principio se propagó rápidamente hacia otros países de América.

En 1922, se fundó la empresa estatal de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) con el propósito de explotar las riquezas naturales del subsuelo del país, una decisión que le valió la antipatía de las empresas inglesas y estadounidenses de combustibles.

La gestión de Yrigoyen no estuvo exenta de protagonizar hechos represivos, como los de la Semana Trágica (1919), esa la huelga llevada a cabo en los talleres Vasena de Buenos Aires, y los fusilamientos de los trabajadores rurales en la Patagonia (1921).

"En esos episodios, el presidente intentó mostrar fortaleza frente a los sectores sociales dominantes. Eran los tiempos de la revolución rusa, y el gobierno intentaba diferenciarse del accionar bolchevique", remarca Wischñevsky.

El primer gobierno del caudillo de los "boina blanca" culminó en 1922 con la elección de otro mandatario radical, Marcelo T. de Alvear, quien luego encabezó dentro del partido la línea "antipersonalista", opuesta al veterano dirigente.

Esas dos tendencias se enfrentarían en las elecciones presidenciales de 1928, en las cuales se Yrigoyen se impondría para luego ser derrocado dos años después por un golpe militar que encabezaría el general José Félix Uriburu.

El dirigente, uno de los más importantes que tuvo la UCR, moriría tres años después, a los 81 años, y su sepelio se convirtió en una multitudinaria manifestación contra el Gobierno de Agustín P. Justo, un presidente que llegó al poder a través del fraude electoral que "el Peludo" tanto combatió.

"El legado más importante de Yrigoyen es consumar la soberanía popular y defender los intereses de las mayorías. Fue un proceso popular y reformista que aún tiene plena vigencia", puntualiza Barovero.