04/10/2016 género

Anne Berger: “Todas nuestras teorías son provisionales, como nuestros esfuerzos por ponerlas en acción”

La académica francesa traza un mapa del feminismo y el post feminismo de las últimas décadas en la producción teórica de los Estados Unidos y Francia, en la búsqueda por entender y motorizar un mundo que vive múltiples sexualidades e identidades.

Por Milena Heinrich


En "El gran teatro del género" la académica francesa Anne-Emmanuelle Berger traza un mapa del feminismo y el post feminismo que ilumina tensiones y encuentros de las últimas décadas en la producción teórica de los Estados Unidos y Francia, una genealogía crítica sobre el devenir de estudios que buscan entender y motorizar un mundo que vive múltiples sexualidades e identidades.

Como una testigo de primera mano de los cruces en uno y otro continente, Berger, profesora en la Universidad de Cornell (Nueva York) y a cargo del Centro de Estudios de Género de Francia, reúne en este libro publicado por Mardulce, con traducción de Dolores M. Lussich, un repertorio vital de desarrollos intelectuales que recuperan aportes del campo del psicoanálisis, la filosofía, la sociología, la antropología y las artes.

Y lo hace a partir de cuatro ensayos que desglosan los aportes de dos "parejas" teóricas: la de teoría del género y teoría del perfomance, y la de teoría del género y teoría queer.

Con ellas como motor, Berger desanda sus contribuciones y limitaciones al momento de disolver el heterosexismo con el binarismo mujer/varón, explicar las relaciones de poder y dominación y ensayar identidades móviles con sexualidades igual de cambiantes.

-Télam: ¿Cómo opera la idea del teatro en el género, en sintonía con el título del libro "El gran teatro del género"?
-Berger: El título, que es una cita de "El gran teatro del mundo" de Calderón, enfatiza la importancia del paradigma del "teatro" y la "performance" en la definición contemporánea del género. Que el género tiene que ver con una puesta en escena no es una idea nueva y encuentra sus limitaciones. Shakespeare formuló esta idea en "Como les guste", cuando escribió: "Todo el mundo es un escenario. Y todos los hombres y mujeres meros actores". He comenzado mi libro tratando de entender las idas y vueltas de la figura del "drag queen" en los comienzos de la teoría, la cultura y la política queer. Judith Butler teorizó en un principio al género como una forma "drag", que era el tipo de vestido largo con que los varones actuaban los papeles de las mujeres en el teatro isabelino...

-T: Para desarrollar esta genealogía retoma las teorías de género de las últimas décadas en un original cruce entre las tradiciones estadounidenses y francesas, gracias a su vínculo con ambas geografías, ¿cómo resumiría la riqueza de esta mirada híbrida? 
-B: El campo de los estudios de género y las teorías de las que se alimenta desde la segunda mitad del siglo XX nacieron del encuentro entre las tradiciones intelectuales europeas (especialmente francesas) y las norteamericanas. Desde Simone de Beauvoir y "El segundo sexo" hasta Butler basando su análisis del heterosexismo del feminismo occidental en "El género en disputa" casi por completo en el pensamiento francés, con Levi-Strauss, Lacan, Foucault, Derrida, Beauvoir, Irigaray, Wittig o Kristeva. El término "género" viene cruzando las fronteras entre el inglés y el francés desde la Edad Media, trayendo consigo todas las nuevas significaciones acumuladas en ese tiempo. La palabra "feminismo" que ha sido adoptada por tantas lenguas es originalmente un término francés, que viene de "femme". Uno piensa en el lenguaje, y gracias al lenguaje. El feminismo del siglo XX ha hablado innegablemente en "frenglish", y de ahí mi prolongado interés por esa alianza intelectual. También me vi interesada en el tema por cuestiones personales. He vivido y enseñado en los Estados Unidos por casi 23 años. Llegué al país en 1984, al tiempo que la teoría francesa alcanzaba su punto de mayor influencia. Volví a Francia en 2007, cuando estos mismos estudios, y especialmente la teoría literaria francesa, estaban en franco retroceso. Imagine mi estupor cuando, después de haber asistido a la creación de la "teoría francesa" en los Estados Unidos, vuelvo a Francia para presenciar el crecimiento de los estudios de género y allá lo llamaban un "invento americano". Por mi lado, luego de casi 35 años de pensar los temas del campo de los estudios de género, cuanto más sé, menos certezas tengo. La teoría no es inmune a los sucesos de la propia historia, y tengo una mayor conciencia de la contingencia de nuestras formulaciones en este terreno.

-T: En los Estados Unidos la teoría queer surge para discutir a la teoría de género. Sin embargo, tal como desarrolla en el libro, la teoría de género ha sido, y a pesar de no concebirse así, siempre queer, ¿qué significa esto?
-B: La teoría queer ha sido articulada como tal en los tempranos '90 en los trabajos de pensadores radicados en los Estados Unidos y defensores de las minorías sexuales como Butler, Teresa de Lauretis o Eve Sedgwick. En consecuencia se entiende que se desarrollaron bastante después de las teorías de género, a veces como una crítica a las primeras ideas de género del feminismo temprano. Cuando digo que las teorías de género han sido siempre queer me refiero a que las primeras teorizaciones sobre la disyunción entre sexo y género hechas por John Money y Robert Stoller en los años 50' y 60' buscaban explicar la fractura entre las ideas de sexo y género provocada por los fenómenos del intersexualismo y el transexualismo. Con esta irrupción, la línea entre sexo biológico y género asumido psico y socialmente por un individuo se había roto. Desde entonces, ya no se pudo asumir el género de un individuo a través de su sexo o características sexuales. De eso se trata la teoría queer. Lo que dice es, precisamente, que la sexualidad, como el género, no puede ser definida por las características sexuales innatas. Más aún, cuando Money y Stoller teorizan sobre esta disyunción, también abren el camino, aunque sin buscarlo, a la respuesta queer acerca de la concepción binaria del género. De ahí surge la insistencia de los estudios queer sobre la posibilidad de la existencia de una multitud de géneros y sus beneficios sociales. El género fue y sigue siendo una palanca conceptual para el giro queer dado por el feminismo y la teoría feminista.

-T: En el libro recupera la teoría de Butler para valorizar sus aportes y señalar algunas limitaciones, como la falta de explicación de la dominación de un género sobre los otros. A su entender, la subversión gay no es suficiente para cambiar el statu quo del heterosexismo ¿cómo pensar una teoría sin estos binarismos?
-B: La teoría queer es en sí misma un campo heterogéneo, y también lo son las políticas queer. En el trabajo de Butler existen tensiones irresueltas. Por un lado, ella empezó haciendo una crítica de lo que consideraba como un apuntalamiento heterosexista del feminismo occidental. Pero al mismo tiempo defendía la legitimidad y los logros de las luchas feministas. Como las políticas queer se enfocan sobre todo en la transgresión cultural y la interrogación de las normas sociales, y dejan de lado la lucha contra los efectos de la dominación masculina sobre las mujeres, es cierto que el reclamo queer puede no ser suficiente desde una perspectiva feminista. Personalmente, me gustaría recuperar la fuerza deconstructiva del cuestionamiento queer sobre el binarismo de género, sin renunciar a la posibilidad, y el placer, de afirmar a las mujeres en formas diferentes y hasta ahora nunca vistas.

-T: A la luz de estos ensayos reunidos, ¿cómo sintetizar ese cruce geográfico de teorías académicas?
-B: No estoy segura de tener algo así como una síntesis con respecto a la trayectoria del feminismo y la teoría y política queer en la actualidad. Tengo intereses, preguntas, y algunas preocupaciones. Creo, por supuesto, en la posibilidad de un mundo más rico, libre e igualitario para las mujeres, los varones y todos nosotros. Lo único que puedo decir con seguridad es que en estos temas no existe una palabra definitiva, ni un estadio final a la vista. Todas nuestras teorías son provisionales, como lo son nuestros esfuerzos por ponerlas en acción. Encuentro la contingencia de nuestras especulaciones y esfuerzos desafiantes y reconfortantes. Es un incentivo para seguir pensando y nunca descansar en nuestras certezas o, peor, en nuestros dogmas, sean nuevos o viejos.