03/10/2016 Ejercicio de literatura

Fournel: "A Oulipo podemos llamarlo juego en el sentido de que es algo serio"

“Oulipo no tiene pretensiones de escuela ni de movimiento literario, explora los recursos de la lengua mediante fórmulas matemáticas y restricciones literarias”, repasa Fournel.

Por Dolores Pruneda Paz

Oulipo son las siglas de un grupo creado en Francia por escritores y matemáticos que buscaban nuevas estructuras para escribir textos, por ejemplo una novela entera sin usar la letra E, y que 56 años después recaló en el país con motivo del 8° festival literario Filba y la publicación del primer libro que traduce al español parte fundamental de su trabajo.

Obra del sello argentino Caja Negra, el libro “Oulipo, ejercicios de literatura potencial” fue realizado con el aporte, entre otros, del director del grupo, el escritor francés Paul Fournel, el mismo que visitó Buenos Aires entre el miércoles y el domingo, apertura y cierre del Filba, para participar de talleres y charlas y que dialogó con Télam junto Valerie Beaudouin, profesora de ciencia sociales y miembro del grupo.

Nacido como sociedad secreta en 1960, cuando se cuestionaban las ilusiones del surrealismo y del compromiso social dentro de lo literario, “Oulipo no tiene pretensiones de escuela ni de movimiento literario, explora los recursos de la lengua mediante fórmulas matemáticas y restricciones literarias”, repasa Fournel.

El trabajo de los oulipianos -35 varones y cinco mujeres de países, edades y oficios varios cuya membresía no caduca con la muerte- da por resultado novelas como ‘La disparition’, de George Perec, donde la constricción de la vocal e fue vertida al español dejando fuera del título a la letra a, transcripto como “El secuestro”.

“Son textos donde importa más el cómo que el qué”, resume Fournel, discípulo de los ‘fresidentes pundadores’ Francois Le
Lionnais (París, 1901-1984) y Nöel Arnaud (1919-2003), y tan `secretario provisoriamente definitivo o definitivamente provisorio’ como Marcel Bénabou, coautor del prólogo del libro de Caja Negra y responsable del material de archivo del grupo cuyo nombre es un acrónimo de ‘ouvroir de littérature potentielle’, en español, ‘taller de literatura potencial’.

El volumen reúne escritos seleccionados de tres antologías publicadas por el sello Galimard- “Literatura potencial”, “Atlas de la literatura potencial”y “Antología de Oulipo”-, artículos del sitio oficial del grupo, www.oulipo.net, y textos especialmente singulares.

Organizado en cuatro módulos, el primero define lo que literatura potencial significa recurriendo a escritos fundacionales y documentos históricos; y el segundo reúne artículos sobre el trabajo de Raymond Queneau, cofundador y emblemático autor de “Cien mil millones de poemas".

En una tercera parte, el segmento “Sobre restricciones y experiencias” recupera las bases de las restricciones más productivas, “Ejercicios y experimentos” recoge los ejemplos literarios que resultan de esas trabas y “Caja de ideas” es un listado de las principales restricciones, cada una con su explicación, para las almas lúdicas o porfiadas que deseen ponerlas a prueba.

Mientras que una última parte conforma un listado completo y actualizado con las biografías de los integrantes del grupo al que sólo se accede por invitación “y seguramente sin el deseo consciente de querer ser parte”, dice Beaudouin, porque, una vez cooptado, sólo se puede renunciar “mediante suicidio en presencia de escribano público”.

Así es como en las reuniones mensuales “los oulipianos muertos son disculpados con toda la comprensión y tolerancia del mundo”, entre ellos Perec, Duchamp e Italo Calvino, escribe el argentino Alberto Berti -desde 2014 primer y único latinoamericano miembro de Oulipo- un fragmento del libro prologado junto a Marcel Bénabou, traducido por Ezequiel Alemian y editado por Alemian y Malena Rey.

-Télam: ¿Oulipo es una suerte de laboratorio?

-Paul Fournel: No somos investigadores en un sentido científico, somos creadores. Exploramos, pero no buscamos, encontramos: no hacemos investigación lingüística sino investigaciones para producir textos; no analizamos fórmulas sino que damos con ellas. Es un trabajo individual y colectivo.

-Valerie Beaudouin: Uno puede proponer una idea de restricción y un modelo de texto que aplica a la misma y los otros miembros pueden utilizarla para escribir lo suyo. Y también pueden haber combinaciones de restricciones que van a dar nacimiento a otros modelos de escritor.

-T: ¿Cómo se articulan la matemática y la literatura en esa búsqueda?

-P.F: Los matemáticos pueden proponer fórmulas, por ejemplo Claude Berge propuso grafismos y Pierre Rosenstiehl los itinerarios usados por Jacques Jouet en sus textos. O bien se puede pedir a los matemáticos resolver un problema como hizo Perec para definir los caminos posibles y establecer el orden de las habitaciones en su novela.

-T: ¿Esas mismas formas pueden aplicarse a otras artes y ciencias?

-PF: Existen quienes se dedican al drama potencial, la pintura potencial, el cómic potencial o la música potencial y crean restricciones para ese tipo de arte pero de ninguna manera pueden cruzarse con las ciencias duras, o al menos no lo sabemos, el proyecto de matemáticas potenciales jamás funcionó.

-T: ¿Qué permite la restricción a la hora de crear?

-VB: Explorar de manera distinta el texto, entrar directamente a la escritura cuando estás perdido frente a la página en blanco.

-T: ¿Porqué Oulipo decide dejar de ser una sociedad secreta?

-PF: Los primeros 10 años fueron de trabajo sin actividad pública; a partir de los ‘70 se empezó a escribir y publicar libros, en los ‘80 se hicieron cada vez más lecturas públicas y talleres de escritura; y cuando entré a Oulipo en 1972 me pidieron que hiciera orden sobre el material publicado esos primeros 10 años.

Me di cuenta de que había mucho que hacer y publiqué el primer libro sobre su trabajo, "Llaves para la literatura potencial"; Perec y Bénabou publicaron "La literatura potencial" (NdR: parte de esos textos recupera la edición de Caja Negra) y se inventó la Biblioteca Oulipiana con los pequeños libros que iba publicando cada oulipiano.

-V.B: De cada autor depende dónde exponer sus textos, algunos los suben a la Web y otros los prefieren sólo papel.

-T: ¿Cómo se ingresa al grupo?

-VB: Quien dice que quiere entrar, por definición, no lo hará. El grupo busca personas que no funcionen como clones de los que ya están dentro, por eso hay investigaciones muy intensas a la hora de encontrar gente que pueda aportar singularidades.

-PF: Como una lengua o nacionalidad distinta, experiencia y dedicaciones diversas y edades diferentes. Eso permite creatividad. Hay personas de treinta y pico, como Daniel Levin Becker (Chicago, 1984) que entró a los 25. Y sabemos que después de muertos seguimos perteneciendo, así que imagina las edades.

-T: ¿Por qué las mujeres conforman una décima parte del grupo? Michéle Métail ingresó a nueve años de su creación; Michelle Grangaud en 1995, Anne Garréta en 2000, Valerie en 2003 y Michéle Audin en 2009.

-PF: No sé. Porque fue fundado en los años 60. Ahora hay más mujeres y muchos extranjeros, alemanes, ingleses y americanos.

-T: ¿Qué se busca al escribir encuadrado en fórmulas, sin la ideas de azar e inspiración mediando la acción?

-PF: Se libera la imaginación. Lo importante es transformar la relación con el sentido del texto, le damos más importancia al cómo que al qué: Qué se dice cuando uno escribe sin la letra e, qué significado aporta esa restricción. Se puede escribir política, metafísica lo que sea con la restricción, es un modo que puede utilizarse para diferentes tipos de mensaje, otra manera de ver el mundo.

-T: ¿Tiene que ver con lo lúdico?

-SF: Podemos llamarlo juego en el sentido de que es algo serio y que los niños también son creadores del mundo. Lo que hacemos, por ejemplo, es leer cosas que ya nadie lee, como la ‘sestina’, una forma poética medieval que genera mucha creatividad en el presente.

-T: ¿Con qué se encontraron en Argentina?

-PF: Hemos encontrado que las restricciones permiten generar algo mucho más libre que sin estar restringido. El verdadero inspirado lo es siempre, así que la metodología de Oulipo no se opone a la idea de inspiración pero asegura que la fórmula en cinco por ciento de inspiración y 95 por ciento de transpiración. El trabajo es lo que le permite a la inspiración jugar su papel.