29/09/2016 Historia

FMI: 60 aos de encuentros y desencuentros

Esta semana, después de diez años y ocho meses de alejamiento, y a 60 años de su incorporación al Fondo Monetario Internacional (FMI), la Argentina recibió a los representantes de ese organismo para que auditen sus cuentas públicas y, hacia noviembre próximo, emitan sus observaciones.

Por Fernando Del Corro

El Fondo Monetario Internacional (FMI) fue fundado el 22 de julio de 1944 en Bretton Woods, una población rural del estado de New Hampshire, por representantes de 44 países -entre los que no estaba la Argentina- y comenzó a funcionar el 27 de diciembre de 1945 en Nueva York con sólo 29 Estados miembros.

En aquel tiempo, en la Argentina, Edelmiro Julián Farrell ejercía la Presidencia en un marco de alejamiento entre el avance de la influencia estadounidense en América Latina y el nacionalismo argentino imperante.

La creación del FMI y la del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), hoy Banco Mundial (BM), que comenzó a operar inmediatamente de su aprobación en 1944, fue resultado de los acuerdos a los que llegaron los Estados Unidos (EE.UU.) y el Reino Unido (RU) representados, respectivamente, por Harry Dexter White, con las posiciones más duras, y John Maynard Keynes, con otras más flexibles que mitigaron en parte las anteriores.

Derrocado Juan Domingo Perón por el golpe de estado del 16 de septiembre de 1955, el efímero presidente de facto Eduardo Ernesto Lonardi solicitó un análisis de la situación económica del país al economista argentino Raúl Federico Prebisch quién, a la sazón, actuaba como secretario general de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), instrumento regional, con sede en Santiago de Chile, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Prebisch, que había rechazado poco antes un pedido similar que le hiciese Perón, aceptó la propuesta de Lonardi pero como éste sólo estuvo dos meses en funciones cuando entregó sus tres trabajos técnicos, incluyó, en uno de ellos, la conveniencia de cambiar la estrategia de distanciamiento del FMI.

Ese distanciamiento llevaba ya 10 años y algunos meses y Raúl Prebisch recomendó su incorporación al FMI, lo que se concretó el primero de agosto de 1956 siendo presidente de facto el general Pedro Eugenio Aramburu, quien formalizó la decisión mediante un decreto del 29 de abril de ese año.

Así como la Argentina tardó una década en incorporarse al FMI, durante otra década, la última, a partir de la presidencia de Néstor Carlos Kirchner, tampoco hubo relaciones, más allá de la formalidad de la pertenencia.

Tras la decisión de Aramburu, y durante el medio siglo restante, las relaciones fueron muy activas salvo en los breves períodos correspondientes a la presidencia del radical Arturo Umberto Illia, entre 1963 y 1966; los gobiernos de Héctor José Cámpora, Raúl Alberto Lastiri y Juan Domingo Perón entre 1973 y 1974, y la primera etapa de la gestión de Raúl Ricardo Alfonsín entre 1983 y 1985, ya que, en todos estos casos, las negociaciones no existieron o fueron por demás ríspidas, sobre todo en la última etapa mencionada siendo Bernardo Grinspun ministro de Economía.

El primer acuerdo de los llamados "stand-by" se firmó el 29 de diciembre de 1958, siendo presidente Arturo Frondizi.

Como lo recordó en su tesis doctoral la economista Noemí Brenta, los pedidos de socorro al FMI por la gestiones de Frondizi y su continuador José María Guido fueron incesantes hasta que se interrumpieron con la llegada de Illia a la presidencia.

En 1966, el ministro de Economía de Juan Carlos Onganía, Adalbert Krieger Vasena, firmó dos acuerdos por u$s 125 millones cada uno pero no fueron utilizados y no se renovaron, aunque sí se concretaron acuerdos por u$s 75 y 85 millones, respectivamente, con el Tesoro y el BIRF.

Tras la muerte de Perón, durante el gobierno de María Estela Martínez, se reiniciaron los acuerdos y así, en 1975, siendo ministro Antonio Francisco Cafiero, en un acuerdo sobre las deudas de Aerolíneas Argentinas por primera vez se estableció que los Tribunales de Nueva York serían los árbitros ante un eventual conflicto.

Entre 1976 y 1983 hubo numerosos acuerdos pero a pesar de las concesiones del ministro José Alfredo Martínez de Hoz y sus sucesores, el FMI no logró que se avanzara hacia privatizaciones ya que las Fuerzas Armadas no lo autorizaron. Por esto es que la política de privatizaciones se retomó durante la última etapa de la gestión de Raúl Alfonsín, ya sin Grinspun, y se concretó durante la Presidencia de Carlos Menem.

Las relaciones de la Argentina con el FMI prosiguieron durante toda la Presidencia de Carlos Saúl Menem y la de su sucesor, Fernando De la Rúa, en el marco de la convertibilidad "uno a uno", entre el peso y el dólar estadounidense, que fue resistida por el FMI, en 1991, pero que subsistió 10 años.

En 2003, el entonces presidente Néstor Kirchner, y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, iniciaron un proceso de desendeudamiento. El 3 de enero de 2006 canceló la deuda con el FMI que alcanzaba a u$s 9.530 millones, con pagos hasta 2009, para cortar de inmediato la relación con el Fondo, interrupción que se extendió por 10 años y 8 meses, hasta el arribo de esta delegación movilizada por el nuevo encuadre de la política de financiamiento externo dispuesta por el actual presidente Mauricio Macri.


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