24/09/2016 Alemania

Los refugiados y el ejemplo de Angela Merkel

El argumento de que Angela Merkel perdió las elecciones en Berlín por recibir a un millón de refugiados no es del todo cierto, ya que su coalición fue derrotada varias veces desde que llegó al poder en 2005.

Por Alberto Galeano


De todos modos, los refugiados han contaminado el futuro político de la canciller alemana, quien aún no ha manifestado si competirá por un cuarto mandato en las elecciones de 2017.

A pesar de las críticas, Merkel sigue pensando que dicha decisión fue la "correcta", incluso después de que la coalición Unión Demócrata Cristiana (CDU) fuera vencida en las elecciones regionales de Berlín, a manos del Partido Socialdemócrata (SPD).

A principios de septiembre, la CDU había perdido también en la región de Mecklemburgo, Pomerania Occidental, en el este del país.

Esta semana, lejos de vanagloriarse por su decisión de recibir a los refugiados, Merkel (que suele ser pragmática) reconoció que esta medida fue "mal explicada" en el país.

El auge del ultraderechista partido Alternativa para Alemania (AfD), liderada por la carismática Frauke Petry -una química de 41 años con experiencia en empresas privadas-, tiene mucho que ver con lo que algunos alemanes piensan de los inmigrantes.

En Berlín, la AfD logró el 14,2% contra el 17,6% de la CDU, por lo que ahora tiene representantes en 10 de los 16 parlamentos regionales de Alemania.

Gracias a la buena elección que realizó en Berlín y en Mecklenburg-Pomerania Occidental (allí logró el 20%), muchos analistas creen que la AfD está en camino de ganar varias bancas en la elecciones federales del año próximo.

Sin embargo, no es la primera vez que la coalición de Merkel pierde a nivel regional. En mayo de 2012, la CDU fue derrotada por los socialdemócratas del SPD en Renania del Norte-Wesftalia, la zona más poblada e industrializada del país, por 39,1% contra 26,3% de los votos.

En ese momento, Merkel afrontaba una crisis por el problema de la deuda en la Unión Europea (UE). También la CDU fue derrotada el 21 de febrero de 2011 en Hamburgo, donde logró el 21,9% frente al 49,6% de los socialdemócratas.
Sin embargo, la caída de CDU en Berlín es la más importante desde 1948.

Algunos analistas responsabilizan por dicha derrota al senador de la CDU local Frank Henkel, al que acusan de no resolver varios temas de política interior, tráfico de drogas y el campamento para los refugiados.

El argentino Franco Delle Donne, que asesora en Berlín a varios candidatos del SPD, opinó sobre "la curiosa paradoja alemana dada por el implacable éxito de Merkel y los paupérrimos resultados de su partido a nivel regional desde que ella ostenta dicho cargo".

"En otras palabras, los sucesivos fracasos de los conservadores a nivel regional y local no son nada nuevos. La caída es una constante y las causas pueden tener que ver con la canciller, pero no exclusivamente con la crisis de refugiados", dijo el analista a Télam.

A pesar de sus tropiezos electorales, la coalición de Merkel sigue siendo la fuerza dominante en Alemania, según el semanario liberal británico The Economist.

El problema de los inmigrantes aparece ligado de algún modo a lo que algunos expertos definen como el miedo al extremismo doméstico.

En Estados Unidos, donde recientemente un norteamericano de origen afgano puso dos bombas en Nueva York y un inmigrante somalí acuchilló a ocho personas en un shopping de Minesota, el problema de los inmigrantes se instaló como uno de los temas de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

El escenario de rechazo a los refugiados parece favorecer al candidato presidencial republicano, Donald Trump, quien es partidario de una línea dura contra la inmigración ilegal.

Fue el propio Trump quien asoció la situación de Alemania con Estados Unidos.

"Hillary Clinton (la candidata presidencial demócrata) quiere ser la Angela Merkel de Estados Unidos, y todos saben el desastre que ha sido la inmigración masiva para Alemania y el pueblo alemán. El crimen ha alcanzado niveles que nadie pensó que se volvería a ver", dijo Trump a mediados de agosto.

Incluso su hijo Donald Junior, de 38 años, comparó en su cuenta de twitter a los refugiados sirios con "caramelos envenenados".

"Si tuviera un tazón de Skittles (una marca de caramelos) y te dijera que comer tres te mataría, tomarías un puñado? Este es nuestro problema con los refugiados sirios", afirmó el joven.

Con astucia y buena predisposición, Merkel ha logrado de algún modo contener las protestas con el acuerdo firmado a mediados de abril entre Turquía y la UE, para deportar refugiados a suelo turco.

Si bien esta medida disminuyó el número de inmigrantes que ingresan por el mar Egeo al Viejo Continente, no logró solucionar un problema que afecta a varias regiones del planeta.

A pesar del costo político que está teniendo en Alemania, la política de Merkel hacia los refugiados fue apoyada por varios líderes mundiales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Si bien su ejemplo es visto con cierta simpatía, hay otros que la respaldan desde una posición más crítica como Mateo Renzi.

Convencido de que Europa debe colaborar con el desarrollo de África, el primer ministro italiano pidió evitar que la crisis de los refugiados estalle por la "incapacidad" de Europa.