22/09/2016 exposición

Comenzó en Tecnópolis la muestra "200 años de inventos argentinos"

La pelota sin costura, el primer largometraje de dibujos animados, el secador de pisos, el corazón artificial y el revuelto de gramajo son sólo algunas de las creaciones argentinas que integran el recorrido cronológico de la muestra.

La pelota sin costura, el primer largometraje de dibujos animados, el secador de pisos, el corazón artificial y el revuelto de gramajo son sólo algunas de las creaciones argentinas que integran el recorrido cronológico de la muestra "200 años de inventos argentinos" que comienza hoy en Tecnópolis.

Como no sólo del dulce de leche, el colectivo y la birome está hecha nuestra historia creativa, Fundación Biró organizó la muestra que comienza hoy y se podrá visitar -con entrada libre y gratuita- hasta el próximo 2 de octubre, que reúne la historia de las creaciones argentinas desde 1810 hasta la actualidad.

"Se trata de una reseña de 200 años de creaciones argentinas como nunca se había hecho antes: hitos trascendentales en medicina, en deportes, comidas", explicó a Télam Eduardo Fernández, director del Foro Argentino de Inventores.

"Alrededor de 50 inventos históricos y otros 40 contemporáneos, entre 1810 y 2015, que permite hacer un pantallazo del pasado, el presente y el futuro de los inventos argentinos", agregó.

Dentro de la línea cronológica de la muestra, uno de los primeros hitos apareció en 1914 con la creación de Luis Agote de un instrumento que permitió la primera transfusión con sangre almacenada.

Tres años después, en 1917, Quirino Cristiani inventó la tecnología necesaria para filmar el primer largometraje de dibujos animados en la historia del cine mundial -y lo filma-.

El recorrido, que ofrece un itinerario tan disruptivo como sorprendente, incluye también el orgullo histórico que es el colectivo de Ángel di Cesare y Alejandro Castelvi, en 1928; la pelota de fútbol sin costura creada por Román Luis Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi, en 1934, y el secador de piso de una sola pieza en 1953.

"Argentina, advierte Fernández, está en el puesto número 14" en cantidad de inventores cada 100 mil habitantes y es número uno en Latinoamérica.

"En Argentina, por su raíz inmigratoria, gente de trabajo, de buscar un futuro mejor se ha destacado por grandes inventores en parte científica, técnica, en el agro, el arte".

"La capacidad inventiva es un talento normal en todo ser humano, pero no siempre se desarrolla en forma profesional", agregó.

Ya en 1981 Juan Vucetich inventó el sistema Dactiloscópico para la identificación de personas; en 1985, Julio Palmaz crea el stent expansible para angioplastías, y en 1989 Carlos Arcusín logra una jeringa auto descartable y un capuchón de seguridad para agujas hipodérmicas.

"200 años de inventos argentinos"

"Dentro de los inventores hay dos grandes grupos -explicó Fernández-: los amateurs y los profesionales. Los primeros sólo piensan en ideas y propuestas, mientras que los segundos cambian la sociedad y transforman cada problema en una oportunidad y la oportunidad en un producto que genera trabajo, empresas y exportación".

Así fue como sucedió con la primera cosechadora automática, el helicóptero -inventado por Raúl Pateras Pescara-, la salsa golf, el revuelto de gramajo (grandiosa mezcla de arvejas, jamón, huevo y papa frita), el abre fácil -la tirita roja- de los paquetes de galletitas, el aerosol para marcar las faltas en las canchas de fútbol, el corazón artificial y la silobolsa completan un recorrido aún prolífico de creaciones locales.

El último en la línea de tiempo es de Nicolás Prinzio y el propio Fernández que se llama "Trabalitos", un juguete didáctico de encastre constructivos y flexibles.

Además del recorrido histórico, "200 años de inventos argentinos" cuenta con un espacio pedagógico para niños donde se les propone pensar una solución a un problema cotidiano y transformarse en "Inventores del Futuro".


"El corazón de la muestra es el una recreación del taller de Ladislao José Biró, quien inventó -entre muchas otras cosas- el bolígrafo en 1944 y le vendió su patente a todo el mundo", advirtió Fernández a modo de guía turístico.

Precisamente, de la inauguración participa Mariana, su hija, que hoy recuerda a su padre -devenido en un verdadero emblema de la identidad nacional- como "una persona sin miedo al qué dirán ni al fracaso".

"Cada vez que tuvo un inconveniente -repasó- tuvo suficiente paciencia y energía para superarlos y se caracterizó por una amplitud de mente y espíritu necesaria para concentrarse en algo tan complejo como puede ser un invento".

"El trabajaba en muchos lugares, uno de ellos era el garage que estaba lleno de caños y muchas veces hizo explotar la casa porque era muy distraído. Yo creo que el monumento habría que hacérselo a mi mamá", recordó entre risas.

La muestra "200 años de inventos argentinos" se podrá visitar hasta el próximo 2 de octubre en Tecnópolis, en la avenida General Paz y Constituyentes en la localidad bonaerense de Villa Martelli, los jueves y viernes de 10 a 18, sábados y domingos de 12 a 20.
etiquetas