19/09/2016 cine

Tras su exitoso paso por Venecia, Cohn y Duprat llegan con "Todo sobre el asado" a San Sebastin

Tras su exitoso paso por Venecia con “El ciudadano ilustre”, los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat llegaron al Festival de San Sebastián con “Todo sobre el asado”, un desopilante documental sobre el mito de la carne argentina, el arte del asado y todo un folclore “kitsch” y peculiar que lo rodea, en el que además de hacer un exhaustivo estudio antropológico, invitan al público a reírse de sí mismo y de esa parte tan célebre de la “argentinidad”.

Por Paulo Pcora


Esta coproducción con España propone un profundo viaje al corazón de “lo argentino”, tomando como eje el ritual que rodea al asado y los asadores, partiendo desde la historia de la llegada de las primeras vacas a la región y desarrollando una suerte de enciclopedia variopinta sobre mataderos, matarifes, carniceros, asadores, cortes típicos, distintas maneras de asar y de comer, revelando con originalidad y humor uno de los rasgos esenciales de la identidad nacional.

Cohn y Duprat compiten con este documental atípico e irreverente en la sección Culinary Cinema del festival donostiarra, a donde llegaron después de una exitosa presentación en Venecia de su ficción “El ciudadano ilustre”, recientemente estrenada en Argentina y que le valió a su protagonista, Oscar Martínez, la Copa Volpi al Mejor Actor.

En una entrevista con Télam, los realizadores admitieron que la clave de la película es que “el espectador es cómplice de nuestro humor y reconoce el código de nuestros trabajos anteriores, tanto en cine como en televisión. Obviamente que contamos con un espectador activo y dispuesto a llevar adelante este ejercicio, esta gimnasia que muchas veces termina en risas”.

Télam: ¿Cómo surgió la idea de hacer esta película sobre el asado?
Mariano Cohn: Siempre tuvimos un interés real por el fenómeno que existe alrededor de comer y hacer un asado. Indagar y poner en cuestión está práctica tan argentina de alguna manera nos llamaba a hacer una reflexión más grande, el asado como excusa para hablar de lo argentino. Esa es la búsqueda, un viaje de exploración, mirarnos a nosotros con una lupa gigante.

T: ¿Por qué eligieron el relato en primera persona a través de un humorista como el “Negro” Álvarez?
Gastón Duprat: El “Negro” es un bastonero al servicio de la película, una suerte de narrador y protagonista muy filoso. Es una autoridad a la hora de hablar de asados. De hecho él confiesa haber comido más de 3.000 asados en su vida lo que significaría algo así como 2.000 kilos de carne. El Negro remite a una época muy glamorosa del humor, de los capocómicos vieja escuela, que son una raza en extinción. Además el tono cordobés le aporta un extra a la película, porque tiene una música única y le da un carácter federal al asunto.

T: ¿En qué medida el humor les facilitaba abordar un tema tan popular como este?
GD: El dispositivo de poner en entredicho y descarrilar un tema de interés nacional, algo que nos es cotidiano, y sacarlo de contexto, resultaba eficiente de movida. Los mecanismos por los que el público puede tomar la película como algo humorístico tienen que ver con una búsqueda que se puede asociar mucho con nuestros trabajos anteriores, con el programa Televisión Abierta, Cupido, Yo Presidente, y también si querés con la película “El ciudadano ilustre”. Todos estos trabajos tienen una fuerte búsqueda desde lo estético y lo discursivo. Cuestionan el uso de los géneros tanto en el cine como en la televisión.

T: ¿Y cómo se pone en escena ese cuestionamiento?
MC: A través del punto de vista particular de la dirección con una cámara que cuando graba por momentos puede ser fría, distante con los personajes y de repente cercanísima para acceder a una intimidad intolerable que termina en risa. O con decisiones de no editar una escena y decidir ponerla entera, a una sola cámara, porque ahí se invita al espectador a observar y hacer más lecturas de un mismo plano. ¿Qué sería de “Televisión Abierta” si la cámara no hubiese tenido acceso a mostrar las casas como fondo de los participantes, no? También sucede algo parecido con el uso de los silencios de los personajes que pueden ser más narrativos que cualquier parlamento. Creo que acá batimos el récord mundial, un personaje hace un silencio a cámara de un minuto y medio.

T: ¿Hasta qué punto la película es una suerte de ironía sobre la argentinidad y una invitación a reírnos de nosotros mismos?
MC: Es imposible no reconocer o sentirnos tocados con la película. Tiene un tipo de construcción autodestructiva, algo que todo argentino tiene latente y que nos caracteriza. Y de alguna manera la película se encarga de encender la mecha.

T: En ese sentido, ¿en qué medida la película revela aspectos desconocidos (u ocultos) de nuestra idiosincracia?
GD: Hay una parte de información dura y reveladora sobre el tema, que convive con el disparate, con lo impredecible. Es una película que funciona por acumulación.

T: La película expresa cierta fascinación por el absurdo y lo kitsch, presentes tanto en el folclore que rodea al asado como en los personajes que lo componen. ¿Qué es lo que los seduce de esos dos elementos?
MC: Hay un único motor que tiene que ver con un interés genuino por retratar personas, escuchar su discurso y observarlas sin intervenir en la escena. No vemos lo kitsch como una cosa particular de este tema del asado. Cualquier cosa de la realidad que sea retratada con estas premisas tan simples y elementales, va a dar siempre bizarro o absurdo. No hace falta forzar nada.

T: ¿Cómo toman el hecho de haber sido aplaudidos en Venecia por “El ciudadano ilustre” y ahora estar en San Sebastián con esta película?
GD: Estar en estos dos festivales es un lujo que muy pocos directores se pueden dar. De todas maneras eso no te garantiza que al público le guste tu película o que la gente quiera pagar una entrada para ir a verla. En este caso el reconocimiento y los aplausos del público en los dos festivales fueron muy impactantes. Hicimos ambas películas sin resignar nada de lo autoral, pero siempre pensando en el público que para nosotros era lo más importante.