04/09/2016 novedades discograficas

Utopians lanza "Todos nuestros tomos", que los muestra ms maduros

El cuarteto de rock alternativo lanza en estos días su nuevo disco, mientras que la escena indie y emergente argentina vuelve a mostrar su riqueza en un compilado de homenaje a David Bowie, reunido por el blog Discos Perfectos.

UTOPIANS-“TODOS NUESTROS ATOMOS”

Utopians

Es el quinto disco de estudio del cuarteto de rock alternativo encabezado por Barbie Recanatti, que en esta oportunidad se puso bajo las órdenes de Jimmy Ripp como productor y de Álvaro Villagra como ingeniero de sonido.

El disco abre con las guitarras bien al frente en “Alimaña” con Recanatti tirando frases casi sobre un mismo lugar, hasta que el guitarrista Gus Fiocchi, el bajista Mario Romero y el baterista Tomás Molina Lera arrancan y Utopians vuelve a ser una maquina arrasadora, con una base poderosa y un gran trabajo de las guitarras.

“Tren de la alegría” es un medio tempo urbano, descorazonado, con un gran retrato de la ciudad por parte de Barbi, mientras las guitarras se lucen con un gran trabajo que confirma el acierto de haber elegido a Ripp, integrante de Televisión, productor de Mick Jagger y Jerry Lee Lewis. La canción es una jugada e interesante viñeta urbana por parte de Utopians.

En "Reflejo” el riff es juguetón, mientras la banda juega a subir y bajar el ritmo con un groove funky, con un gran trabajo de Mario Romero, pero un ritmo negro siempre al estilo de Utopians.

Mientras que “Todo lo que tengo” tiene el comienzo garagero y punk tradicional de Utopians con el serrucho de la guitarra y la voz de Recanatti y el resto de la banda, que va elevando la velocidad hasta que el estribillo tiene la fuerza y la vitalidad que caracteriza a la banda en sus shows.

“Lo tuyo” arranca con grandes acordes y un interesante trabajo de guitarra de un rock alternativo que acerca a la banda a Pixies pero también al dark de The Cure, mientras Recanatti canta al lado del micrófono, cargada de dolor por lo que parece es una relación enfermiza.

 Para “Uhh” Tomás Molina Lera le da un buen redoble al inicio, golpea a la batería con muchas ganas y las guitarras riffean como coqueteando en una canción que se acerca más al glam-rock de los New York Dolls.

En “Los Ríos”, Utopians mete otra de sus influencias la new wave, a través del trabajo de las guitarras y de la base, con una canción rápida que invita a hacer locura por las noches arriba de un auto o de una moto, por su ritmo.

“Maravilla” es más lenta, tranquila, relajada, melancólica, con un buen estribillo respaldado por las guitarras y Recanatti, que deja la fuerza y en cada canción se pone en el personaje que la cuenta y su voz pasa de un tono triste a un tono enojado, alegre o urgido.

“Las Arañas” mantiene el clima, otra vez con un destacado trabajo de las guitarras, la base firme, monolítica, mientras Recanatti juega una cuerda emocional en su forma de cantar, grave y oscura para homenajear a David Bowie, coronado con un gran arreglo de cuerdas del Bajo Fondo Javier Casalla, bello y épico. El homenaje es sin dudas una de las perlas del disco.

“Funeral” tiene las guitarras chirriantes del comienzo, Recanatti grita y la banda espera la orden de su vocalista para arrancar.

En un logro de Utopians la canción no vira hacia un power rock ultra veloz, sino a una canción a pura new wave, muy bien trabajada, con las guitarras dándole un final excitante.

“Fuego” comienza con el rasgueo de una acústica, el apoyo de palmas y la voz de Recanatti con ese tono de dejadez que suele jugar en algunas canciones, hasta que la electricidad entra con un buen riff y la base empuja todo con vigor.

El disco se cierra con “Tan solos” que tiene un arranque oscuro, casi lúgubre, con la voz de Recanatti alternando momentos bajos y alto, y con la banda entrando y saliendo con irrupciones como latigazos eléctricos, hasta que el final todo lo envuelve la tormenta de un wah wah y la atería golpea con dureza.

La banda va a estar presentando este nuevo material el 23 de septiembre en el teatro Vorterix del barrio porteño de Colegiales.

HOMENAJE INDIE ARGENTINO A DAVID BOWIE-“HEROE”

 
 Fernando Cárdenas, creador del blog Discos Perfectos lleva ya varios años uniendo trabajos de la escena indie y emergente argentina como homenajes o compilatorios y en este caso, con mucho cuidado y grandes resultados, y en este caso el merecedor de esta distinción es el “Duque Blanco” David Bowie.

Bandas como Mi amigo invencible, Excursiones Polares, Segba, los Sub, los cordobeses de Lautremont y solistas como Jimena López Chaplin eligieron canciones de todo el repertorio de Bowie para hacer su versión.

El disco se puede escuchar en discosperfectos.bandcamp.com y además viene acompañado por un interesante libro, muy cuidado de muy bonita edición.

El álbum arranca con la revelación platense El Estrellero tomando “Changes” dándole algunos toques de ensueño y un sonido bien indie, con una cadencia más pop, con un sonido orgánico bien setentas.

Los mendocinos de Mi amigo invencible toman “Quicksand” del disco “Hunky Dory” y la convierten en “Hay alguien ahí” y la convierten en una balada oscura, lenta, con cadencia casi mortuoria, con buen juego de canon de voces y los arreglos de guitarra, sumado a un Farfisa y a otros teclados antiguos.

El trio Atlante toma “Outside” y lo inicia como un electro-pop denso de los ’80, pero sobre el estribillo entra una oleada industrial a lo Nine Inch Nails, con un buen trabajo de las guitarras procesadas.

Segba, el grupo de Leo Acevedo, toma “Ashes to ashes” y lo convierten en una efectiva “Cenizas”, bien armada en torno a una puesta bien orgánica, la base al frente y las guitarras marcando el camino, además de arreglos de sintetizadores. Mientras que los cordobeses de Anticasper se hacen cargo de “Quicksand” con interesantes arreglos de voces y coros, la batería bien presente, en una bonita versión.

La canción “Absolut begginers” de la banda de sonido de la película homónima la toman los Sub con un sonido bien 70, con una guitarra arrancando ruidos épicos, una base potente, dándole aires de un medio tempo romántico y heroico.

Los chaqueños de Prima Jessy inician “Golden Years” con juegos de voces y una caja de ritmo que recuerda a la batería electrónica Roland de los años 80 en la versión más dance y electro de todo el disco tributo.

“Jimena López Chaplin acompañada por Alfonso Barbieri, ofrece una versión en castellano de “Starman”, acústica, más relajada, sin percusión, con un logrado estribillo y los teclados sonando parecidos a un acordeón. Un clásico de Bowie en una versión en folk inglés.

Los Mamazuka en Burundi toman “Modern Love” en formato acústico, playero, con cajón peruano, trombón y cuatro, bien caribeña y cadenciosa. Mientras que Simon Fuga toman una canción del disco póstumo de Bowie, “Blackstar” como “It's a pity she was a whore” para darle aires de electrónico bien experimental, con muchas maquinas y ruidos.

Leo Acevedo de Segba y Carolina Pacheco se juntan bajo el nombre de Nikola para hacer su versión de “I’m afraid of americans” del disco “Earthling” con una versión más cruda más guitarrera, una batería programada y una serie de ruidos acompañando el clima psicótico de la canción.

Los Excursiones Polares versionan “Lady Stardust” en castellano con un comienzo a piano al que luego se suman las guitarras y la base, con un toque melancólico en una interesante versión.

Los cordobeses de Lautremont meten sonidos industriales oscuro y denso para “Blackstar”, canción homónima del último disco de Bowie. Voces deformadas, un transito siniestro a lo largo de los acordes en un ritmo febril y enfermizo a lo largo de 7 minutos.

Martin Vecchio toman el viejo clásico “Rock and roll Suicide” y lo envuelve en aires de Bob Dylan, una versión madrugadora, gastada, luego de una noche de resaca y reviente. La versión toma aires de folk y country en esta versión.
Juampi Di Cesare con su proyecto Monotoro toma la canción “Where are we now?” del disco “The nex day” para hacer una balada melancólica, y una versión, cuidada, bien fiel, hasta con las gotitas de tristeza que Bowie le había dado.

Para cerrar el homenaje Kusama se sube a la espalda a “Let`s dance” y la inicia con aires electrónicos pero más oscuros, casi sin cadencia bailable, hasta que al llegar al estribillo, la base de programaciones pone un groove lento, retorcido, muy urbano.

JINETE LENDRIX-“PERDIDO EN LA CIUDAD”

Surgido de la unión de dos bandas de largo peregrinar en el under porteño, Jinete Lendrix presenta “Perdido en la ciudad”, su debut discográfico oficial tras editar algunas grabaciones independientes, un trabajo en donde pone sobre la mesa toda la experiencia acumulada en doce parejas canciones de factura rockera.

Grabado en el estudio “Del abasto al pasto”, con el experimentado Álvaro Villagra en la consola, la banda porteña alcanza un pulido sonido para sus interesantes composiciones. En esa tradición “ricotera” sobre la que se nutren muchas bandas nacionales y extranjeras, como en el caso de los uruguayos de La Vela Puerca o No Te Va Gustar, Jinetes Lendrix basa su estilo en la superposición de guitarras y el uso de vientos para resaltar las definidas melodías. En tanto, la voz de Alejo del Yerro, en un relajado tono que sin embargo permite entrever un estilo forjado en noches rockeras, narra historias personales, en una búsqueda poética que tiene a la ciudad, el desamor y las peripecias cotidianas como principales protagonistas.

La entrada del disco con “Sube para mí”, presenta un interesante y potente cruce de guitarras que sirven de base para la canción, mientras los saxos se encargan de resaltar fraseos o de desgranar contrapuntos con la voz principal, en un armado cuya fórmula aparece como una constante en el resto del álbum.

Con esta principal característica, Jinete Lendrix desanda un camino de doce canciones en donde se combinan momentos más relajados, como en “Corazón” o “Sola” con pasajes más dinámicos, como en “Si pudiera” o “El mercader”.

En este panorama, “Acertijos” aparece como uno de los momentos más logrados del disco, con una buena entrada de vientos sobre un ritmo denso y machacante, que sirven de ideal acompañamiento para una letra que exuda denuncia.

En tanto, el cierre del disco, con el tema que le da el título al disco, permite el momento de mayor concesión con el oyente, a partir de la introducción de algunos arreglos tradicionales más cercanos al reggae y al ska.

La escucha de las doce composiciones que forman “Perdido en la ciudad” deja la sensación de que Jinete Lendrix sale airoso de esta primera prueba de fuego. En una escena en donde proliferan bandas que pretenden seguir el camino trazado por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, esta formación escapa a los clichés y alcanza un óptimo sonido. También cabe destacar lo logrado de sus letras que, en ningún momento, caen en excesivos e incomprensibles metáforas, otro de los vicios de las bandas “ricoteras”.