03/09/2016 salud

Las UPA: de las promesas de Scioli a la precariedad sanitaria en la provincia

Las 17 Unidades de Pronta Atención (UPA), creadas en la provincia de Buenos Aires para descomprimir la demanda de atención primaria en los hospitales, con un servicio 24 horas, no cumplieron con la promesa original: funcionan con trabajadores precarizados, déficit de profesionales, deterioro de su infraestructura y apenas cubren 12 horas de servicio.



Por Mara Laudonia y María Aguirre*

El ministerio de Salud, que conduce Zulma Ortíz, anunció que las UPA, creadas bajo la administración de Daniel Scioli, serán readaptadas con un perfil territorial que dé respuesta a las necesidades del lugar, en acuerdos con los municipios y, en el caso de que los intendentes no estén interesados en absorber la coordinación de esos centros, la Provincia les asignará un rol de asistencia de emergencias y trauma, en respuesta también a la coyuntura local.

Si bien a partir del 2010 se construyeron 19 unidades (una se cerró y otra se municipalizó) para mediar entre las "salitas" de barrio y el hospital, la falta de recursos humanos y de planificación hicieron que con el tiempo se desvirtuara ese objetivo.

Un promedio de 60 personas se desempeña en cada una de las UPA de la provincia, bajo regímenes "precarizados", en el que los trabajadores están catalogados como "becarios" y deben renovar anualmente sus contratos, explicó a Télam la prosecretaria gremial de ATE de la provincia, Vanina Rodríguez, y advirtió sobre la "incertidumbre" que genera esa situación para los empleados.

En principio, incluso, las unidades carecían de una oficina de personal que administrara los pedidos de licencia o las ausencias por enfermedad y los trabajadores de las UPA debían gestionar en el hospital más cercano todo lo relativo a su situación laboral.

"Los UPA no difieren mucho de la realidad del resto de los centros públicos de atención sanitaria: no terminan de darle solución a la población", reflexionó Rodríguez, para quien esas unidades "entraron en la misma lógica" de las salitas de barrio, que cuando no pueden resolver una consulta, "cargan al paciente en una camilla y lo derivan al hospital más cercano".

El Ministerio de Salud bonaerense, la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP) y ATE coincidieron en el relevamiento realizado por Télam, que si bien inicialmente las UPA aliviaron la demanda en los centros asistenciales de mayor complejidad, con el tiempo esas unidades sufrieron las consecuencias de la desinversión, el déficit de insumos y de recursos humanos y el deterioro de su infraestructura.

Es decir, lo que pasó en todos los centros sanitarios de la provincia, también ocurrió en los UPA.

Vecinos de Avellaneda, Mar del Plata, Moreno hicieron públicas sus quejas por servicios deficientes de laboratorio, radiografía y atención pediátrica, además de horarios de atención acotados, que cumplen 12 horas y no las 24 con las fueron promocionados los centros.

Para el viceministro de Salud de la Nación, Néstor Pérez Baliño, esas 17 unidades constituyen "un recurso insuficiente" para resolver la problemática en la provincia y, al menos, debería multiplicarse diez veces el número de esos centros para que tuvieran verdadero "impacto" en el territorio.

A este panorama se suman también las serias dificultades de accesibilidad que presentan algunas de las unidades. Por ejemplo, la UPA ubicada en el barrio René Favaloro, de José C. Paz, tiene una única línea de colectivo que pasa cerca, pero la parada está a seis cuadras, en una zona poco transitada y que recién en septiembre del año pasado recibió tendido eléctrico, gas y asfalto para la inauguración de la unidad. Algo similar ocurre con la del Cuartel V, en el municipio de Moreno.

En el cuadro de curiosidades, la de Lezama, conocida como "UPA trauma" por estar ubicada en un punto estratégico de la ruta 2, fue inaugurada en marzo del 2014 con un tomógrafo heredado del Hospital Fiorito que funcionó menos de una decena de veces hasta que se descompuso y no fue removido ni reparado por la gestión anterior (el ministerio de Salud provincial anunció que ese equipo será reemplazado y que se sumará un quirófano a la unidad).

Consultado, el ex ministro de Salud bonaerense y actual secretario del área de La Matanza, Alejandro Collia, lamentó en diálogo con Télam los déficits que exhiben las UPA y reivindicó el hecho de que entre el 2010 y el 2015 atendieron a 2.500.000 personas, "que pudieron evitar el hospital y regresaron a sus casas con una solución".

"Fueron ideados para rediseñar la red hospitalaria, aliviar la demanda y, sobre todo, acercar la atención de la salud a los barrios con mayores necesidades", explicó Collia y detalló que en muchos de los barrios de su influencia las UPA disminuyeron entre un 10 y 30 por ciento la atención primaria en hospitales.

Juzgó que la falta de recursos humanos es el "principal problema" para el funcionamiento de esas unidades y aclaró que la de General Madariaga -ya cerrada- fue inaugurada a partir de una iniciativa municipal y del interés de un barrio cerrado en prestar un servicio a la comunidad. "Después, el caso se utilizó políticamente", expresó Collia y aclaró que la inauguración fue posterior a la derrota de Scioli en la carrera por la Presidencia.

En tanto, la ministra de salud bonaerense retrucó que el UPA de Madariaga fue cerrado luego de constatarse que había sido levantada sobre "terrenos inundables y que pertenecen a un barrio privado", un lugar poco idóneo para instalar una unidad allí.

"Las UPA tenían esa función intermedia entre la salita y el hospital, es decir, te puede resolver un dolor de garganta o una urgencia de una persona que chocó. Así fueron concebidas, pero se fue desvirtuando por la falta de recursos humanos, de planificación de la gestión anterior", aseguró.

Allí desempeñaban 58 trabajadores que no cobraban y que no figuraban en ningún registro, al igual que la propia UPA.

Con sueldos que apenas llegan a los 10 mil pesos por mes, el plantel está compuesto por profesionales y auxiliares: hay aproximadamente unos 20 médicos por unidad y el resto de los trabajadores se reparte entre técnicos, enfermeros, administrativos, choferes y personal de limpieza.

"Hay que refuncionalizarlas", opinó el titular de Cicop, Fernando Corsiglia, para quien las UPA son un "proyecto muy interesante si se coordina con el resto del sistema" y se revierte la situación por la cual actualmente los pacientes dejaron de acudir a las unidades porque saben que hay falencias y vuelven a buscar soluciones primarias en los hospitales.

Scioli inauguró la primera UPA en 2010 en Lomas de Zamora luego de una visita a Río de Janeiro, Brasil, donde desde hace 15 años funcionan las Unidades de Pronto Atendimento.

En el tramo final de su gestión como gobernador y cuando competía por la Presidencia, Scioli abrió 11 unidades más en Hurlingham, Tres de Febrero, Moreno, José C. Paz, Zárate, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, General Rodríguez y Mar del Plata.

*Del equipo de investigación de la Agencia Télam.
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