31/08/2016 pintura

Buscan rescatar del silencio la obra del pintor Garca Senz, fallecido hace 10 aos

Con la intención de organizar una exposición retrospectiva de su obra y publicar un catálogo razonado en 2017, la museóloga María Lightowler se dedica desde hace varios años a investigar y catalogar el trabajo del artista argentino Santiago García Sáenz.

Por Mercedes Ezquiaga

Reconocido principalmente por sus pinturas de temática religiosa, cuya obra quedó diluida en un prolongado silencio luego de su muerte hace diez años, en 2006.


Pero además se cumplen en estos días 25 años de la fundación del taller Rancho Urbano, donde García Sáenz –junto al artista José Garófalo- trabajó y vivió, y que funcionara como punto de encuentro de destacados referentes de la escena local. Por eso mañana, jueves 1° de septiembre, de 18 a 21, en la Casa Nacional del Bicentenario –donde se armó una réplica a menor escala de ese taller, en el marco de la exposición "Casa tomada"- habrá una velada homenaje a García Sáenz con la presencia de allegados a su obra y figura.

"García Sáenz fue un artista que decidió hacer un camino totalmente propio y fuera de las normas de aquel momento. Hay que pensar que en los 2000 estaba pintando al óleo sobre tela pintura figurativa, a contramano de la mayoría de sus contemporáneos. Además, le dio una vuelta de tuerca a la iconografía religiosa, al pintar narraciones del Nuevo Testamento y relatos apócrifos de origen local y regional", detalló a Télam María Lightowler.

Desde hace tres años esta licenciada en museología e investigadora acude al archivo de García Sáenz –labor encomendada por la familia del pintor-, un departamento en Barrio Norte, donde cataloga, clasifica y en algunos casos, incluso, restaura trabajos realizados por el artista autodidacta nacido en 1955, dueño de una obra conmovedora y particular, que tuvo su primera exposición personal a los 25 años en la galería Ruth Benzacar.

El trabajo de catalogación contempla una exposición retrospectiva que abordará su producción desde una mirada reactualizada y, en simultáneo, se publicará un catálogo razonado que reúna su obra completa. El objetivo es la puesta en valor y su reinserción en el mapa del circuito actual, especificó Lightowler.

El prolífico artista llegó a realizar unas 300 pinturas: su obra de imaginería única está presente en las principales colecciones públicas y privadas del país, y al momento de su muerte, a los 51 años, estaba en uno de los puntos más altos de su carrera.
"Estaba muy dedicado a su pintura, le iba bien, fue muy buen gestor de su propia obra. Si bien no lo conocí, me configuré un perfil de él en estos años y era muy hábil socialmente, muy conversador, agradable. Poco antes de morir, editó un libro, 'Angel de la guarda, cincuenta años de dulce compañía', que recopilaba toda su carrera. Además de artista, tenía dentro un gran gestor cultural", apuntó la museóloga.

Para Lightowler, García Sáenz "pertenece a una generación de artistas, como Liliana Maresca o Alejandro Kuropatwa, que se enfermaron de sida en los 80, hicieron una obra muy contundente, explosiva, voluptuosa, en los 90 y 2000, y murieron jóvenes, casi con la certeza de que ese tiempo se les acabará pronto".

Fue en la década del 2000 cuando lo sacro tomó un lugar preponderante en su producción. Pinturas como "Adán y Eva en las ruinas", "Buscando paz", "Cain y Abel siglo XXI", "Cristos enfermos en las ruinas jesuíticas" y "Moisés salvado de las aguas" dan título a algunas de sus obras de gran formato, donde abundan las composiciones figurativas con colores exuberantes que se despliegan en escenarios que, si bien tienen un anclaje en la realidad, desbordan de fantasía.

Desde su primera exposición en Ruth Benzacar, donde también trabajó como asistente, García Sáenz comenzó a exponer de manera periódica. Ganó el Premio Fortabat, expuso en el Centro Cultural Recoleta, el Museo Fernández Blanco, la galería del Rojas, galería Vasari, el Museo del Barro en Paraguay, e incluso, una obra suya, "Nuestro señor de Llao Llao", que representa a un Cristo en bermudas de jean, forma parte de la colección Museos Vaticanos, que el propio García Sáenz donó en persona al papa Juan Pablo II.

Además, la intención de Lightowler es arrojar una nueva mirada curatorial sobre su carrera y removerlo del lugar de "pintor religioso" exclusivamente, ya que también tiene una fuerte producción ligada a "la historia argentina y americana, con temáticas como las invasiones inglesas, la guerra de Malvinas, el litoral o la conquista de América, que también quedó invisibilizada.

Una exposición realizada en la galería Hache en 2014 –cuyas galeristas comercializan la obra de García Sáenz-, la edición de un catálogo breve para la última edición de la feria arteBA y la charla de mañana en la CNB son las huellas que van trazando el camino de cara a la revalorización de este pintor. "Los que lo conocían se volvieron a acordar de él y los que no, tenían la posibilidad de tener un acercamiento a sus obras", ponderó Lightowler.

"Vamos a desempolvar la figura del artista", apuntó la curadora sobre la charla de mañana en el Auditorio de la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985, CABA), con la presencia de José Garófalo (cofundador del Rancho Urbano), las directoras de Galería Hache, Herminda Lahitte y Silvina Pirraglia, y el hermano del artista, Diego Garcia Sáenz.
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