28/08/2016 efemrides

Un contrabando, 429 aos atrs, dio lugar al "Da de la Industria"

El 2 de septiembre de 1587 zarpó desde el Riachuelo que limita el actual conglomerado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su vecindad con el Conurbano sur una carabela denominada "San Antonio", nave que era capitaneada por un marino llamado Antonio Pereyra y tenía como propósito transportar al Brasil manufacturas artesanales producidas en donde hoy existe la provincia de Santiago del Estero.

Por Fernando Del Corro



En teoría, la carabela San Antonio transportaba frazadas, lienzos, lana, cordobanes, costales, sobrecamas y sombreros según lo declarado a la aduana que nació en esa ocasión.

Pero todo ello fue una excusa para sacar ilegalmente oro y plata del Alto Perú.

La "exportación" fue impulsada por Francisco de Vitoria, entonces obispo del Tucumán con sede en el actual territorio de Santiago del Estero.

Este clérigo era portugués de nacimiento y estableció fuertes vínculos con el Brasil (por entonces colonia lusitana-española ya que Felipe II había ocupado Portugal), donde llevó varios misioneros evangelizadores.

Su estancia, en el entonces virreinato, sirvió para generar numerosos conflictos, sobre todo por sus actos de corrupción económica, de los que fue absuelto luego en España, donde murió en 1592, apenas un lustro después de ese contrabando, del que fuera acusado formalmente.

La acusación fue planteada nada menos que por el entonces gobernador del Tucumán (territorio dependiente entonces del Virreinato del Perú), Juan Ramírez de Velasco, quien señaló que junto con las artesanías textiles, encubiertas en bolsas de harina, se sacaron metales altoperuanos, cosa que estaba estrictamente prohibida por la legislación española de la época.

Fue uno más de los hechos de confrontación entre el gobernador y el obispo a raíz de las actividades de este, el primer importador de esclavos negros desde el Río de la Plata.

Así, el primer negrero de estas regiones, miembro de la Santa Inquisición española y socio de un comerciante de Charcas -la actual Sucre-, pudo desempeñar sus negocios irregulares, que dieron lugar al primer conflicto entre el Estado y la Iglesia Católica en esta región.

Decía de él Ramírez de Velasco: "Todo su negocio es tratos y contratos".

El obispo tenía una encomienda con 20.000 aborígenes y hasta practicaba el estupro con sus hijas.

El Gobernador lo acusó de todo ello ante el rey Felipe II y puntualizó que su oficio «no es de obispo sino de mercader».

Respecto de la "exportación" que se conmemora como "Día de la Industria", Ramírez de Velasco escribió al mismo Felipe II: «lo que se ha podido averiguar del oro y la plata que el obispo envió al Brasil son los mil y quince marcos de plata blanca y treintinueve marcos de oro de ocho onzas más trescientos setenta pesos de oro de 22 quilates y dos cadenas que pesaron ciento y noventa y cinco pesos (oro) y quince marcos de plata labrada que envió el dicho en el dicho navío a Manuel Tellez Barreto, gobernador de Bahía».

Las andanzas del obispo Francisco de Vitoria no concluyeron allí, al punto de terminar siendo expulsado y juzgado en España.
Sus negocios como contrabandista y negrero no finalizaron con la "exportación" del 2 de septiembre de 1587, por la cual se lo recuerda en la Argentina todos los años, en lugar de rendirse homenaje a otros hechos que han quedado sepultados por una historia en la que se hace omisión expresa de aquellos que impulsaron con sus ideas, como Manuel Ugarte, y sus acciones, como Horacio Anasagasti, un serio desarrollo industrial.

Claro que el "Día de la Industria" no es el único caso de una fecha que debiese ser objeto de revisión en el listado de las efemérides argentinas.

En 1941, siendo presidente Ramón Antonio Castillo -aquel que vaya a saberse por qué firmaba como Ramón S. Castillo-, vaya a saberse porqué, se implantó en la Argentina el 2 de septiembre como "Día de la Industria", efeméride que es conmemorada anualmente por las diferentes cámaras empresarias del sector, entre ellas la más importante, la Unión Industrial Argentina (UIA), cuando, en realidad, si existiera una entidad gremial de los contrabandistas, debería ser esta la que conmemorase el "Día del Contrabando" en esa ocasión.

*Fernando del Corro es periodista, historiador, profesor de Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
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