20/08/2016 cuarta noche

El Encuentro de Msicos regal un viernes de mgicos contrastes

La cautivante voz de Analúz Blanco que abrió la cuarta noche y la siempre arriesgada interpretación propuesta por Liliana Herrero que cerró en compañía del luminoso piano de Lilián Saba, mostraron dos abordajes del canto, mientras que el poderoso terceto Dos más uno y el bandoneón solista de Santiago Arias exploraron posibilidades sonoras de un mapa regional que respira talento, libertad, desenfado.

Por Sergio Arboleya

Es que la suma de aportes y miradas desplegadas en la cuarta velada del 13er. Encuentro Nacional de Músicos, regalaron un muestrario de las posibilidades expresivas y formales de lo que suena desde las raíces argentinas.

Desde las 21.30, la formoseña encabezó desde su claridad vocal y junto a la expresiva guitarra de Valentín Cosso, un testimonio litoraleño que comenzó con el chamamé "Corazón de curupí" y siguió con la guarania "Resistencia".

Sumando invitados al recorrido, la flauta traversa de Cristian Álvarez azuzó la "Madrugada del pescador", la guitarra de Agustín Casenave y la percusión de Juancho Perone vistieron el gualambao "Alma de lapacho" y el acordeón de Agustín Villegas y el contrabajo de Andrés Dean intervinieron en la galopa "Costera".

Enseguida, el terceto Dos más uno que reúne en su formación a los hermanos chaqueños guitarristas y cantantes Marcelo y Hugo Dellamea y al percusionista Ariel Sánchez, ratificó su magnífico presente.

Con poco más de tres años de vida, el conjunto hizo gala de una sonoridad poderosa y capaz de abrazar distintos géneros con el mismo grado de belleza e impacto.

El chamamé instrumental "A dos hermanos de ley", una celebrada versión de "Amarraditos" y otro pasaje únicamente musical que los Dellamea crearon visitando el sur argentino y llamaron "Patagonia", fueron los primeros gestos del trío.

El insondable manejo guitarrístico de Marcelo, el criterio anudador de Hugo y la gracia y la potencia de Ariel se despidieron con "Diamante", de Jorge Fandermole, a la que presentaron como "la canción de un gigante que tienen por aquí".

Con el escenario cargado y encendido, podía pensarse que el jujeño Arias, sentado en soledad en medio del tablado, la tendría difícil, pero el músico llenó ese espacio de riesgos y sonidos capaces de convertirlo en un sentido hombre orquesta que dedicó su concierto a la memoria del correntino Nini Flores.

Con un bandoneón capaz de reproducir el golpe o levantar vientos, el intérprete propuso un universo tan íntimo como atrapante para abordar una selección de bailecitos o el carnavalito "Por la quebrada".

Y en el pasaje más logrado de su actuación, Arias visitó el huayno "Basta corazón" y regaló una ovacionada visita a la "Chacarera del aveloriado", de Gustavo "Cuchi" Leguizamón.

A las 23.05 se concretó el momento más esperado con la comunión en escena de dos compañeras de impronta musical: Saba-Herrero y entre ambas regalaron pasajes excepcionales.

El sonido prístino de Lilián y el torbellino que encarna Liliana son apenas una parte evidente del diálogo propuesto por dos artistas fundamentales.

"Zamba del arribeño" y "Juan del Monte" fueron los peldaños iniciales de una escalera por momentos escarpada que hasta permitió hacer saltar a escena al cineasta Luis Ortega, presente en la sala.

Como en el living de su casa, con un vaso de vino a mano y una capacidad de decir que no reconoce límites ni ataduras, Herrero condujo el recital hacia "Allá lejos y hace tiempo", para el que participó el vientista Marcelo Chiodi, y enseguida invocó a Fernando Cabrera con "La casa de al lado".

La cita a Cabrera la llevó a un fragmento de "El tiempo está después" ("Un día nos encontraremos en otro carnaval. Tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón, que no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos") por lo que inmediatamente apuntó: "No hay nada que pueda disolver lo que fuimos. A mí me gusta la expresión 'vamos a volver' pero como no soy una arengadora profesional digo que 'vamos a volver' mejores de lo que fuimos".

La interpretación compartida de la zamba "La catamarqueña" le arrancó la expresión "tremendo" y se sentó a disfrutar de Saba que ofrendó a sólo piano una pieza "bastante candombeada" titulada "Las dos orillas".

La despedida de corte yupanquiano y la confesión de la vocalista acerca de que "me gustan las grietas a mí", fue de "Luna tucumana" a la "Chacarera de las piedras" y no hubo más que decir.

Al Encuentro con su mistura de formación y conciertos le quedan dos noches de espectáculos; hoy a partir de las 21 otra vez en Parque España con los dúos Mario Díaz-Valeria Arnal y Chiqui Ledesma-Marcos Di Paolo, los ensambles instrumental y vocal y la MusiMedios Big Bang dirigida por José Luis Castiñeira de Dios.

Para ponerle broche a otra edición de este espacio gestado desde Rosario, el domingo a las 19 el Galpón de la Música recibirá a La Orquesta de Música Argentina Los Amigos del Chango, Myriam Cubelos y el grupo Mil Puentes.
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