05/08/2016 opinión

¿Es constitucional nuestro sistema de votación?

Pablo Tonelli, diputado nacional del Pro y presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, opinó para Télam sobre la necesidad de una reforma electoral que incluya la incorporación de la boleta electrónica, tal como señala el proyecto enviado por el gobierno nacional y que el jueves se comenzó a analizar en la Cámara de Diputados.

Por Pablo Tonelli (*)

Con el sistema tradicional de votación, que todavía se utiliza en las elecciones nacionales, el elector no tiene garantía de poder votar por el partido o candidato de su preferencia. Este hecho, lamentablemente cierto, no ha sido suficientemente debatido en la Argentina y, por el contrario, más bien ha sido ocultado. Me refiero a que, como todos sabemos, los encargados de proveer y reponer las boletas son los partidos políticos y no el Estado ni el gobierno. Y sucede que (más allá del delito de robo de boletas), hay partidos que no tienen los recursos para imprimir sus boletas y mucho menos para tener boletas de repuesto y personas que las repongan.

Es habitual, entonces, que un elector ingrese al cuarto oscuro y no encuentre la boleta de su preferencia. Si las autoridades de mesa no tienen para reponer y no hay una fiscal de ese partido político, el ciudadano se tiene que conformar con votar por otro candidato o votar en blanco.

Por ende, además de que el sistema es anacrónico, es también inconstitucional, porque el Estado tiene la obligación de asegurarle al elector la posibilidad de votar por el candidato de su preferencia. Es un derecho político que la Constitución nos garantiza a todos los ciudadanos.

¿De qué le sirve al elector que la elección tenga un resultado transparente y rápido, si él no pudo votar por el candidato de su preferencia?

Es llamativo que no hayamos cambiado el sistema hace décadas. Hay una suerte de privatización de funciones que son propias e irrenunciables del Estado. El Estado argentino se ha desligado de una obligación que es propia, exclusiva e ineludible.

No debería haber discusión respecto del imperativo de cambiar este sistema. Y deberíamos avanzar en un sistema transparente, ágil y que garantice al elector que va a poder votar por quien quiera.

El único sistema que puede asegurar este derecho es la boleta única electrónica. Sus ventajas, además de asegurar los derechos de los electores, son el ahorro en dinero de los partidos políticos en impresión de boletas, la sustentabilidad por el ahorro en el uso de papel y la igualdad de condiciones para competir de los partidos más chicos en relación a los más grandes.

Tras la presentación por parte del Poder Ejecutivo de un proyecto de ley en este sentido, iniciamos el debate en la Cámara de Diputados. Tomamos la decisión política de avanzar en este sentido y discutir y aprobar en el Congreso Nacional la boleta única electrónica, para que el año próximo se pueda votar en las elecciones nacionales con el nuevo sistema. De este modo todos tendremos absolutamente garantizado el derecho a votar por quien queramos, lo que no es poco.

(*) Diputado nacional (PRO), presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Miembro del Consejo de la Magistratura Nacional.